Necrológicas
  • – Graciela King Miranda
  • – Carlos Ignacio Santos Mansilla
  • – Elbio Yáñez Pelúa
  • – Rosa Aguilar Bahamondes

Instalan palabra “Antártica” a orillas del Estrecho

Miércoles 7 de Enero del 2026

Compartir esta noticia
146
Visitas
  • A 1.200 kilómetros del continente blanco, Punta Arenas suma nuevo espacio de identidad polar en el museo que alberga, entre otros, la réplica del James Caird, el bote utilizado por Ernest Shackleton en una de las travesías de supervivencia más extremas del siglo XX.

Entre ballenas, memoria y expediciones australes, un hito urbano invita a “pensar la Antártica desde la ciudad”. Frente al estrecho de Magallanes, en el Museo de Sitio Nao Victoria, comenzó instalación de un letrero con la palabra “Antártica”, cuya letra “T” fue diseñada en forma de cola de ballena, elemento que introduce una lectura histórica y ambiental del territorio.

El hito incorpora además la distancia aproximada -unos 1.200 kilómetros- que separa Punta Arenas de la península Antártica, y se emplaza junto a la réplica del James Caird, el bote utilizado por Ernest Shackleton en una de las travesías de supervivencia más extremas del siglo XX.

El nuevo hito simbólico busca estrechar el vínculo de Punta Arenas con la Antártica. Más que una señalización territorial, la iniciativa propone instalar un espacio de memoria, identidad y reflexión sobre el rol de la ciudad como puerta de acceso y comunidad culturalmente vinculada al Continente Blanco.

Para Juan Luis Matassi, gestor del Museo Nao Victoria, la iniciativa responde a una constatación sencilla pero significativa: la mayoría de quienes visitan la ciudad no llegará nunca a pisar suelo antártico.

“Queremos que las personas se lleven la experiencia de haber estado en un punto concreto, a cierta distancia de la Antártica. Convertir ese dato abstracto en algo tangible, parte de un recorrido urbano y cultural”, señala.

En esa misma línea, el museo ha construido una propuesta museográfica que privilegia la escala real de las embarcaciones históricas -como la Nao Victoria, el HMS Beagle, la goleta Ancud y el propio James Caird- permitiendo dimensionar la dureza de las navegaciones australes y la precariedad material de las expediciones.

“El viaje está muy presente en el imaginario, pero no el barco. Cuando las personas ven el tamaño real de estas naves, recién comprenden la magnitud de lo que vivieron sus tripulaciones”, agrega Matassi.

La réplica del James Caird, construida en Punta Arenas tras un proceso de documentación histórica y técnica basado en planos, registros fotográficos y referencias del original conservado en Dulwich College, ha sido validada incluso por Alexandra Shackleton, nieta del explorador, quien ha visitado el museo en tres ocasiones y destacado la fidelidad del trabajo.

Valor simbólico
del nuevo hito

Desde el ámbito académico, el sociólogo Marcelo Astorga, doctor en Ciencias Sociales e investigador del proyecto Nodo Antártico del Instituto Antártico Chileno (Inach), subraya el valor simbólico del nuevo hito y, en particular, de la cola de ballena integrada al diseño.

“Punta Arenas tiene una historia vinculada a la explotación ballenera y a los mares australes como espacios de extracción. Hoy, esa misma ballena se ha transformado en un símbolo de conservación y conciencia ambiental. Ese contraste permite abrir una conversación sobre la forma en que hemos cambiado nuestra relación con la naturaleza”, reflexiona.

Para Astorga, el hito no opera de manera aislada, sino que dialoga con otras señales presentes en la ciudad: esculturas, vestigios industriales, antiguos emplazamientos balleneros y marcas territoriales que conforman un entramado de memoria. “Una imagen frente al estrecho puede activar preguntas, relatos y recorridos que conectan pasado, presente y futuro”, plantea.

De este modo, el museo funciona como un dispositivo de mediación cultural, donde la Antártica deja de ser un territorio remoto para instalarse como referencia cotidiana y debatible desde la experiencia urbana.

Tanto desde la gestión patrimonial como desde la investigación social, coinciden en un punto clave: la construcción identitaria de Punta Arenas como ciudad antártica no depende únicamente de las instituciones científicas o estatales, sino también de iniciativas culturales, comunitarias y ciudadanas.

“Cualquier habitante puede expresar esa identidad -desde la museografía hasta la gastronomía o la artesanía- porque forma parte del territorio que habita”, afirma Astorga.

En esa perspectiva, el nuevo hito del Museo Nao Victoria se plantea como un gesto de apropiación simbólica. No define un relato único, sino que invita a imaginar, recordar y conversar la Antártica desde el Austro habitado.

Pin It on Pinterest

Pin It on Pinterest