Necrológicas

Un millar de personas participó en peregrinación a la Virgen de Montserrat

Lunes 12 de Enero del 2026

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  • La historia de Claudia Cárdenas Gallardo, quien hace 28 años prometió asistir cada año en agradecimiento por la salud de su hijo, marcó una nueva jornada de devoción que reunió a familias detoda la región en torno a la Virgen de Montserrat y al proyecto que busca reconstruir el acceso al santuario.

Silvia Leiva Elgueta

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lrededor de un millar de personas participó este domingo en la tradicional peregrinación la gruta de la Virgen de Montserrat, a unos 110 kilómetros al norte de Punta Arenas, en la comuna de Río Verde. La celebración, que cuenta con más de tres décadas de historia, volvió a reunir a familias provenientes de la capital regional, Puerto Natales, Porvenir y de los sectores rurales cercanos, en una jornada marcada por el agradecimiento, la oración y la esperanza.

Desde las primeras horas de la mañana, la ruta que conduce al santuario se repletó de vehículos, peregrinos a pie y familias que llegaron con imágenes, banderas y ofrendas para participar en las misas que se desarrollaron durante la mañana. Guitarras y cantos religiosos acompañaron el peregrinaje, mientras el humo de los asados familiares y el aroma del pan amasado recién elaborado completaban el ambiente festivo.

La devoción a la Virgen de Montserrat se arraigó en Magallanes a comienzos de los años noventa, cuando su imagen fue traída desde el monasterio catalán del mismo nombre. Desde entonces, la comunidad ha mantenido viva la tradición cada segundo domingo de enero. Con el tiempo, la peregrinación se convirtió en una expresión colectiva de identidad y espiritualidad, donde la fe se mezcla con la historia de las familias que año a año regresan al mismo punto para cumplir promesas o agradecer milagros.

La promesa que se
convirtió en tradición

Entre los testimonios, captamos el de Claudia Cárdenas Gallardo, quien desde hace 28 años viaja con su familia para honrar una promesa que cambió su vida. “Vinimos en familia hace 28 años a nombre de mi hijo Juan Manuel Castillo Cárdenas. Tenemos promesa como familia y asistimos cada año. Los mismos que tiene la procesión”, relató mientras observaba el paso de los fieles frente a la imagen de la Virgen.

Su historia comenzó antes del nacimiento de su hijo. “Yo tenía ocho meses de embarazo cuando soñé con una Virgen que se me presentó y dijo que era la Virgen de Montserrat. Yo en lo personal no la conocía”, recordó. Días después, su hijo Juan Manuel nació un sábado, y al día siguiente fue dado de alta y el lunes tuvo que ser hospitalizado de urgencia. “Estaba en sala de aislamiento y al tercer o cuarto día me di cuenta que en la cuna había una estampita que justamente era de la Virgen de Montserrat”.

A Juan Manuel le diagnosticaron un déficit de ornitina transcarbamilasa (OTC) y estuvo sin despertar durante varios días. Claudia recuerda que esta es una enfermedad metabólica que en ese entonces era poco conocida incluso en los hospitales nacionales. “El diagnóstico era lapidario, decían que él no iba a caminar, no iba a hablar. Fue dado de alta cuando tenía cinco años. Imagínate, tú ves a mi hijo ahora, tremendo hombre, con mi nieto, su esposa. Son generaciones que siguen creyendo”, subrayó con emoción.

Para Claudia, el milagro no sólo fue la recuperación de su hijo, sino también el lazo que su familia formó en torno a esta devoción. “Yo creo que mi nieto, cuando sea grande y uno ya no esté en este mundo, seguirá viniendo en nombre y en honor a su padre y a la Virgen”, afirmó con el sueño de ir junto a su familia al santuario en España.

También recordó el apoyo que recibió en esos años de Eduardo Castillo, diacono y químico farmacéutico de la seremi de Salud, quien más tarde se convertiría en una de las figuras detrás de la organización de esta festividad religiosa. “Yo no lo conocía, pero él me ayudó en momentos difíciles, incluso me fue a dejar medicamentos a mi casa de madrugada. Con el tiempo me lo encontré acá, y él era el encargado de todo este tema de la procesión. Siguen las coincidencias”, relató.

El proyecto de reconstrucción
del santuario

El mismo diacono Eduardo Castillo, hoy responsable de la Cofradía de la Virgen de Montserrat, destacó que la devoción magallánica forma parte de una red mundial de cofradías que mantienen contacto directo con el monasterio original en Cataluña. De hecho quienes visitaron la gruta en Río Verde se pudieron registrar. “Nosotros tomamos contacto con ellos y el registro lo mandamos al Monasterio de Montserrat en Barcelona, porque ellos llevan el registro mundial de todas las cofradías y de los cofrades que participan”.

Castillo también adelantó que la organización trabaja en un proyecto para reconstruir el acceso al santuario, afectado por antiguas inundaciones e incendios. “Aspiramos a desarrollar un proyecto que permita que las personas bajen y giren por la cascada y se devuelvan por el puente, que sea un circuito unidireccional. Pero para eso necesitamos postular a fondos regionales. La idea es hacerlo este año para que el próximo año puedan venir los monjes del monasterio”.

El proyecto, en coordinación con la Municipalidad de Río Verde, busca reforzar las bases estructurales y mejorar la seguridad del camino, lo que permitiría acoger con mayor comodidad a los peregrinos que cada año aumentan en número.

Voces de una misma fe

Desde temprano, las familias se reunieron bajo el cielo despejado del verano patagónico. Marisol Hernández Ramírez viajó desde Punta Arenas con su familia, retomando una costumbre que tenía pausada desde hace años. “Salimos a las siete y media y llegamos como a las diez y media. Hace años que no venía”, admitió mientras preparaba el mate en compañía de su consuegra.

María Millalonco Millalonco asistió junto a su familia. “Llegamos súper temprano. Somos cinco y nos quedamos todo el día”, relató sonriente. En su familia, esta peregrinación se ha convertido en un punto de encuentro anual, donde la fe y la convivencia se mezclan.

En otro sector, José Catalán Maldonado y Petronila Vera Vidal compartieron su historia. “Venimos desde que empezó esta festividad. Antes acampábamos abajo, en la playa, pero ahora venimos donde se puede acampar. Nos vamos en la tarde porque el lunes hay que volver al trabajo”.

También estuvo presente John Ojeda Leiva, quien explicó que su devoción tiene origen en una promesa personal. “Venimos todos los años acá. Empezamos a venir por un accidente que tuve hace 10 años. Desde entonces venimos todos los años. Vamos a la gruta a dejar nuestra velita y a pedir por el año que se viene”, relató.

En tanto que Fernando Aguirre Barrientos regresó después de dos décadas. “Es el segundo año que vengo después de 20 años. Todo está muy cambiado y bonito. Vine por fe, por lo que está pasando en el país, a pedir un poco más por eso”, indicó mientras observaba el entorno del santuario.

Angela Garrido García, en tanto, llegó junto a su pareja, sus hijos y un grupo de amigos. “Venimos todos los años, hace unos diez. Venimos por fe, no a pedir, sino a agradecer. No sólo por esta fecha, venimos tres o cuatro veces al año”, expresó. “El año pasado nos tocó un día horrible, con lluvia y viento, así que hoy estamos felices porque hay harta gente y está bonito”, concluyó con una sonrisa.

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