Muere Rupestre, histórica puma de Torres del Paine
La comunidad vinculada a la conservación y observación de fauna en la Patagonia lamenta el fallecimiento de Rupestre, una de las pumas más emblemáticas del Parque Nacional Torres del Paine, ocurrido este martes 13. De acuerdo con los antecedentes recopilados en terreno y el testimonio de guardaparques y observadores, el deceso se produjo por causas naturales asociadas a su avanzada edad, en un proceso tranquilo y sin intervención humana.
José Vargas, guardaparques de Conaf con décadas de experiencia en el seguimiento de pumas, explicó que Rupestre tenía una edad excepcional para la especie. “Yo vengo haciendo seguimiento de algunos pumas desde los años 90 y este puma nació cerca de Portería Sarmiento. Llevaba cerca de 14 años y tuvo cuatro o cinco camadas. Creo que ya le llegó su tiempo de hábitat, su época de vida”, señaló.
Vargas precisó que no existen indicios de caza ni de intervención externa. “Fue solamente por factores de la naturaleza, más que por un problema físico o de salud”, indicó. No obstante, señaló que solicitó la intervención del Servicio Agrícola y Ganadero (Sag) para realizar estudios, considerando que el animal falleció en una zona colindante a una estancia ganadera. “Ahí hay perros, gatos, animales domésticos, ovejas. Sería bueno que se haga un seguimiento para ver si estaba enferma de algo”, agregó.
El guardaparques también contextualiza las dificultades que enfrentan actualmente los pumas dentro del parque, especialmente por la disminución de presas naturales. “Después del año 2012 ha habido poca comida dentro del parque. El guanaco, que era su alimento preferido, hoy casi no está en grandes extensiones por los incendios, los vehículos y el turismo. Los pumas están caminando 30 o 40 kilómetros por día para poder cazar”, explicó, advirtiendo que se han observado ejemplares cada vez más delgados y obligados a desplazarse fuera del área protegida.
Reportes de guías y fotógrafos que se encontraban en el sector, entre ellos Gastón Barraza, coinciden en que Rupestre se desplomó de manera natural durante una jornada de campo, falleciendo horas más tarde. El momento fue descrito como pacífico, entendiendo que “la vida silvestre sigue sus propias reglas”.
Rupestre no era una puma cualquiera. Vivió cerca de 14 años, una longevidad excepcional en estado salvaje, y dejó un legado genético de varias generaciones que hoy habitan el sector del Lago Sarmiento. Además, fue protagonista de la serie documental de Netflix “Nuestros grandiosos parques nacionales”, narrada por Barack Obama, transformándose en una verdadera embajadora de la especie y del parque a nivel mundial.
Su tolerancia a la presencia humana fue clave para el desarrollo del turismo responsable de observación de pumas en Magallanes. Como recordó José Vargas, este proceso no siempre fue así: “Antes el puma no aceptaba al humano. Fueron años críticos para nuestro trabajo de conservación, hasta que logramos que el puma aceptara a la raza humana dentro del parque. Eso fue algo muy valioso”.




