Paula Bravo logra récord nacional femenino al cruzar el Estrecho
La doctora y nadadora completó la travesía en 1 hora y 9 minutos, en condiciones climáticas favorables, y proyecta ahora su preparación para el Mundial de Aguas Gélidas en Finlandia y una nueva milla helada en Europa.
La doctora y deportista Paula Bravo Sepúlveda concretó este martes 13 de enero uno de los mayores desafíos de su trayectoria deportiva al cruzar a nado el estrecho de Magallanes, en la Primera Angostura, sin traje de neopreno. La travesía se desarrolló en condiciones climáticas favorables y se extendió por poco más de una hora, logrando además un récord nacional femenino.
“Las condiciones climáticas estuvieron buenas, y todo se dio de buena manera. Crucé el Estrecho en 1 hora 9 minutos, logrando récord nacional femenino. Y tuve una muy buena recuperación post agua fría”, relató, emocionada tras completar la exigente prueba.
Este cruce era un objetivo de largo plazo para la deportista, quien ha construido su carrera en la natación de aguas gélidas desde que llegó a Punta Arenas en 2021. Durante ese tiempo, Paula ha desarrollado una estrecha relación con el agua fría, entrenando en lagos, piscinas y en el mismo estrecho de Magallanes. “Al principio entrenaba con traje de neopreno y luego en traje de baño”, explica la deportista describiendo la transformación que la llevó a enfrentar retos cada vez más extremos.
La planificación logística fue clave para el éxito de la travesía. La autorización de la Armada de Chile, el acompañamiento de una embarcación con equipo médico y buzo comercial, y un protocolo de recuperación inmediata con sauna le permitieron enfrentar el desafío con seguridad. La preparación mental y física fueron fundamentales, y la nadadora destacaba que “lo principal es mentalizarse y enfocarse en la respiración. Son las dos claves para resistir el agua fría”.
Con este logro, la deportista ya proyecta sus próximos desafíos internacionales. “Ahora descansar, reponer el cuerpo y luego comenzar a preparar el mundial de Finlandia y organizar dónde nadar la milla helada en Europa”, subrayó.
Reconoce que la natación en aguas frías no sólo representa un desafío físico, sino también una experiencia que la conecta profundamente con el entorno. “Nadar en el Estrecho es una experiencia que no se parece a nada. El silencio, la inmensidad, el frío que te obliga a concentrarte, todo eso hace que uno se sienta muy vivo”, compartió en conversaciones anteriores, reflejando la dimensión personal que estos desafíos tienen para ella.




