Emprendedoras magallánicas impulsan la identidad regional a través del arte y el textil
- María Virginia Gómez Araya y Mónica Faúndez Vera, lideran el emprendimiento “Artesanía de la Patagonia”, donde elaboran piezas textiles, bordados y objetos de lana natural inspirados en la fauna y paisajes del sur de Chile.
“Somos dos emprendedoras las que creamos Artesanía de la Patagonia. Somos dos personas de la tercera edad que teníamos, independientemente, actividades. Mónica, mi compañera, con lanas de oveja magallánica y yo en la parte textil”, relató María Virginia Gómez Araya, mientras mostraba los coloridos telares y bordados que adornan las paredes del local ubicado en la céntrica calle Bories Nº911 B, a un costado del edificio de Correos de Chile.
Ambas se conocieron compartiendo el amor por los oficios tradicionales y decidieron unir fuerzas para crear un espacio común.
El local “Artesanía de la Patagonia” funciona de manera continua desde las 10,30 hasta las 19,30 horas. “El día sábado a veces es optativo, porque cuando hay poco movimiento nos retiramos antes, porque estamos todo el día aquí ambas”.
Las vitrinas del lugar están repletas de productos hechos a mano: llaveros, imanes, pieceras, caminos de mesa, cojines, bolsitas y bordados inspirados en la fauna regional. El valor de su trabajo radica no sólo en la técnica artesanal, sino también en el simbolismo de cada pieza. “La madera casi toda es lenga. Algunos marcos de telares se hacen con pino, pero también trabajado”, añadió.
La conexión directa con quienes visitan la tienda es parte esencial de su propuesta. “Los turistas lo notan, nos dicen ‘muy lindo, muy lindo’ y eso nos hace crecer, porque vamos buscando más cosas para que ellos también queden satisfechos”, comentó Gómez con una sonrisa.
El público que llega hasta “Artesanía de la Patagonia” proviene de distintos lugares. “Principalmente nuestros clientes son los turistas, nacionales y extranjeros. Del extremo norte llegan muchos”, explicó.
Además de textiles, el local ofrece papelería y artículos de decoración que rescatan la identidad regional. “Tenemos mapas, agendas, trípticos con información tanto de los cerros como de los pingüinos y otros animales de la Patagonia”, detalló. Los motivos con fauna local —en especial el pingüino magallánico— se repiten en paños de cocina, bolsas bordadas y adornos.
También destacan sus creaciones en madera. “Se combina lo que es la lana, las cuelgas por ejemplo se hacen con madera, las bases también de algunos imanes son de lenga. Y ese trabajo lo hace Mónica, de cortar la madera, hacer los hoyitos, armar el marco, todo eso lo hace ella”, precisó Gómez, mientras mostraba las piezas.
El espacio es además un taller abierto. “Siempre estamos trabajando aquí, los clientes también lo ven. Cuando vienen nos ven tejiendo, bordando, y después reconocen en la vitrina lo que estábamos haciendo. Eso les encanta”, explicó.
A cinco meses de abrir sus puertas, las emprendedoras reconocen que el camino no ha sido fácil, pero sí gratificante. “Acabamos de cumplir cinco meses y hemos ido siempre en ascenso. Creo en Dios y le agradezco cada día, porque llegamos con muchas ganas a trabajar, y eso no todo el mundo puede decirlo”, expresó emocionada.




