Cifras rojas en el viento: el desplome del fondo danés que pone en jaque los contratos de HNH Energy con ganaderos
Lucas Ulloa Intveen
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El megaproyecto de hidrógeno verde HNH Energy, que bordea una inversión de US$ 11.000 millones en la comuna de San Gregorio, atraviesa una compleja etapa de definiciones marcada por resultados financieros negativos y un repliegue estratégico de sus inversionistas. Los estados financieros del fondo que sustenta la iniciativa revelan que el capital se encuentra en una fase de “alto gasto” debido a los millonarios costos de los estudios de ingeniería y la tramitación de permisos, en un contexto donde el socio principal, Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), ha decidido frenar nuevas inyecciones de recursos.
La estructura financiera que moviliza los capitales para HNH Energy opera a través del CI Energy Transition Fund I Chile, un fondo de inversión no rescatable administrado actualmente por BICE tras la reciente fusión con el Grupo Security. Este instrumento, cuya propiedad pertenece íntegramente a entidades ligadas a la danesa CIP, ha sido calificado con un nivel de riesgo 7 de 7, el grado más alto de exposición en el mercado financiero.
El Magallanes revisó los estados financieros de dicho fondo de inversión, basando los datos de esta nota en el último trimestre publicado del 2025. Según las proyecciones, el informe que completa el año, que se encuentra en desarrollo, debería mostrar cifras aún más negativas.
Este nivel de riesgo se fundamenta en la naturaleza de los activos en los que invierte, centrados exclusivamente en proyectos de transición energética a gran escala que, por su magnitud, dependen de factores ambientales y políticos de alta volatilidad. El capital es canalizado hacia la región mediante las sociedades ASOE Chile Diez, Once y Doce SpA, entidades que fungen como los vehículos de inversión directa para el desarrollo de la infraestructura portuaria, eólica y de producción de amoníaco proyectada en la zona de Bahía Gregorio.
Los números rojos
de la ingeniería
Los balances financieros al 30 de septiembre de 2025 exponen la realidad contable de un proyecto que aún no genera ingresos pero que demanda desembolsos masivos. El fondo reportó una pérdida neta de $1.575 millones de dólares durante los primeros nueve meses del año, lo que eleva el beneficio neto acumulado negativo a un total de $5.936 millones de dólares. Esta situación ha impactado drásticamente el valor de la cuota del fondo, la cual comenzó con un valor inicial de US$10 en marzo de 2024 y se situó en apenas US$1,89 al cierre del trimestre en análisis.
Desde la administración del fondo, se explica que estos resultados negativos son inherentes a la etapa de alto gasto en estudios de viabilidad e ingeniería. El desarrollo de un sistema integrado que contempla una planta desaladora, un parque eólico y un puerto multiuso requiere de inversiones preliminares de decenas de millones de dólares antes de que la construcción física pueda iniciarse. A esto se suma la carga financiera de gestionar un Estudio de Impacto Ambiental que debe responder, en marzo de 2026, a más de 1.400 observaciones planteadas por diversos organismos públicos.
Freno de la inversión
La prolongación de los plazos de evaluación y la falta de certezas han forzado a HNH Energy a una drástica redefinición de sus prioridades. Recientemente, el consorcio comunicó su salida de la asociación gremial H2V Magallanes AG, justificando la decisión como parte de un ajuste presupuestario necesario para concentrar todos sus recursos en la obtención de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA), considerada el hito “habilitante” definitivo para la viabilidad del activo.
Sin embargo, el dato más inquietante para la economía regional es la decisión de Copenhagen Infrastructure Partners de mantener su participación societaria, pero frenar nuevas inversiones adicionales. Este anuncio ha generado preocupación en el sector, dado que se produce en un momento en que otros mercados globales, como India u Omán, están ganando ventaja competitiva al ofrecer condiciones más claras y menores costos de producción de amoníaco verde.
La noticia tomó por sorpresa a las autoridades locales de Magallanes, quienes reconocieron desconocer el estado de “congelamiento” de la inversión hasta que trascendió públicamente.
Negociaciones
con ganaderos
Tras la salida del gremio regional, la tensión se ha trasladado al terreno mismo donde se proyecta la obra. Max Correa Achurra, quien integra los comités de Inversiones y de Vigilancia del fondo, ha liderado intensas jornadas de negociación con los ganaderos locales a quienes el proyecto arrienda los predios para su desarrollo.
Según fuentes cercanas a estas tratativas, el ejecutivo enfrenta la difícil tarea de pactar los pagos por adelantado correspondientes al resto del año, en un momento de sequía financiera. De acuerdo con testimonios recogidos entre los estancieros, la comunicación desde el consorcio ha sido tajante: CIP ha decidido no inyectar más capital para la continuación del proyecto, lo que imposibilitaría el pago de las cuotas de arriendo de este año. La orden sería clara respecto a las fases futuras de la iniciativa: los proyectos para la segunda y tercera etapa serán cancelados definitivamente haciendo uso de las cláusulas de retiro de los contratos.
Respecto a la fase inicial y más avanzada, la propuesta de Correa a los ganaderos habría sido un ultimátum: la continuidad del proyecto depende de que los propietarios otorguen cinco años de gracia en los pagos. De lo contrario, el consorcio ejecutaría la cláusula de retiro sin indemnización, asumiendo la pérdida total de lo invertido hasta la fecha en estudios de impacto ambiental e ingeniería. Esta encrucijada deja a los propietarios de tierras de San Gregorio en una posición vulnerable, mientras el capital danés decide si hiberna o abandona definitivamente su apuesta en la zona austral.
Finalmente, entre los trascendidos en las estancias es que conversaciones similares estaría llevando otra de las grandes empresas del rubro y se sumarían a los contratos ya terminados por otros proyectos que han decidido “congelar” su desarrollo en la región.




