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Desde Punta Arenas a Mónaco: ciencia chilena se posiciona en la élite del estudio de microplásticos antárticos

Domingo 25 de Enero del 2026

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Chile comienza a posicionarse en la primera línea del estudio de la contaminación por microplásticos en la Antártica, gracias al trabajo del investigador del Instituto Antártico Chileno (Inach), Rodolfo Rondón, quien realizó una pasantía de dos meses en el Laboratorio de Medio Ambiente Marino del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en Mónaco.

La experiencia se enmarca en un proyecto de cooperación técnica impulsado por el Gobierno de Chile, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, que busca desarrollar y armonizar metodologías avanzadas para detectar y cuantificar microplásticos en distintos ecosistemas del Continente Blanco.

La pasantía se sustenta en un memorándum de entendimiento entre Chile y la OIEA, orientado a aplicar técnicas de vanguardia en el estudio de la contaminación por microplásticos. Bajo este marco se aprobó un proyecto nacional de cooperación técnica que contempla el análisis de estas partículas en matrices ambientales y biológicas, con especial énfasis en organismos fundamentales de la red trófica antártica. El objetivo es doble: generar estudios de alta resolución en el país y consolidar a Chile como un laboratorio de referencia a nivel regional.

Formación en
un laboratorio
de referencia mundial

Durante su estadía en el Laboratorio de Medio Ambiente Marino del OIEA, Rondón participó en la cadena completa de análisis, desde la recepción y preparación de las muestras hasta su procesamiento mediante técnicas de espectroscopía, bajo estrictos protocolos para evitar cualquier tipo de contaminación cruzada.

“El funcionamiento del laboratorio me sorprendió gratamente, desde el inicio hasta el final del tratamiento de las muestras. Todo el control que se lleva para evitar que estas se contaminen antes de llegar a los equipos de detección y cuantificación de microplásticos”, señala el investigador.

En este contexto, se incorporó un método armonizado y estandarizado para la detección de microplásticos en agua, desarrollado por el OIEA, junto con el diseño de un protocolo específico para su identificación en nieve, ampliando así el monitoreo a matrices físicas clave del ambiente antártico.

Uno de los aprendizajes más relevantes, explica Rondón, estuvo en el trabajo con organismos vivos: “Lo que más aprendí fue cómo estandarizar y armonizar protocolos para detectar microplásticos en la biota. En este caso fue el kril, pero estos métodos pueden aplicarse a otros organismos”.

Del kril al análisis automatizado

El estudio del kril antártico implica un proceso riguroso de preparación de muestras. Inicialmente, los ejemplares son conservados mediante congelación y, para su traslado a Mónaco, sometidos a liofilización, un secado en frío que preserva los microplásticos presentes. Posteriormente, las muestras pasan por digestiones químicas y enzimáticas destinadas a eliminar tejido y restos de caparazón sin alterar las partículas de interés.

“Lo más complejo es lograr una digestión adecuada: si quedan restos de tejido o caparazón, se dificulta la lectura en los equipos”, explica el científico, quien destaca que fue necesario ajustar tiempos y reactivos hasta alcanzar un protocolo estable.

Una vez filtradas en filtros de oro, las muestras son analizadas mediante el sistema LDIR (Laser Direct Infrared), un equipo automatizado que permite detectar, cuantificar y caracterizar los microplásticos según tamaño, forma, peso y tipo de polímero. “El LDIR identifica si se trata de polipropileno, polietileno o poliestireno, lo que es clave para entender el origen y comportamiento de estos contaminantes”, detalla Rondón.

Sinergias y
proyección regional

El proyecto se apoya en una estrecha colaboración entre el Inach, la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) y laboratorios universitarios especializados. Esta articulación permite cubrir todo el rango de tamaños de microplásticos, desde una micra hasta cinco milímetros, posicionando a Chile entre los pocos países capaces de realizar análisis integrales bajo la iniciativa internacional Nutec Plastics.

Paralelamente, se avanza en un proyecto regional que coordina zonas de muestreo, organismos y matrices a analizar, con miras a obtener resultados comparables y útiles para la toma de decisiones ambientales. A mediano plazo, se espera que esta capacidad instalada consolide a Chile como laboratorio de referencia en microplásticos antárticos y permita apoyar a otros países latinoamericanos con presencia en el Continente Blanco, como Perú, Ecuador y Colombia.

Inach

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