Innovador sistema de tres pariciones en dos años muestra resultados positivos en la ganadería ovina fueguina
Felipe Simeone G.
En un día casi perfecto, despejado y con una ligera brisa -que no suele ser característica de la región-, El Magallanes fue invitado a un gratificante “día de campo”, una experiencia didáctica y recreativa que llevó a los presentes a reflexionar sobre un innovador sistema que se implementó durante dos años en la Estancia San Isidro, en suelo fueguino.
Las conclusiones no se hicieron esperar:
“Creo que, ajustando algunas cosas, es un sistema que vamos a adoptar en forma permanente”, dijo Jorge Cánepa, agrónomo y dueño del Plantel San Isidro, refiriéndose a los resultados del proyecto “Sistema tres pariciones cada dos años: ovinos de pelo en alta producción de carne en Tierra del Fuego”.
La actividad comenzó en uno de los galpones de la estancia San Isidro, donde los participantes se reunieron. Con charlas previas entre cafés y galletas, se generó una grata expectativa entre los presentes por conocer este innovador proyecto.
Allí, con franqueza se compartieron los avances, los errores y las proyecciones del proyecto.
Sistema tres
pariciones cada
dos años: ovinos de pelo
Raúl Lira, investigador-extensionista de Inia Kampenaike, fue el encargado de invitar a los presentes a sentarse en los asientos de fardos. La charla comenzaba.
“El “Sistema tres pariciones cada dos años: ovinos de pelo en alta producción de carne en Tierra del Fuego” es una iniciativa apoyada por Corfo, a través del instrumento Innova Región, y en colaboración con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia) Kampenaike. El objetivo, tal como lo dice su nombre, es lograr tres pariciones en dos años, o lo que es lo mismo, un parto cada ocho meses”, explicó Lira.
El proyecto, que contó con un apoyo de $60 millones por parte de Corfo y $40 millones invertidos por la Ganadera El Álamo Ltda., busca transformar la producción ovina regional mediante la implementación de un sistema que trabaja con la raza de ovino de pelo, ejemplares que no necesitan ser esquilados.
Después de la charla dirigida por Lira, los invitados tuvieron tiempo para hacer preguntas, que fueron respondidas tanto por el investigador como por Rafaella Cánepa, encargada de la ejecución del proyecto, y su padre Jorge Cánepa, dueño del Plantel San Isidro.
Una vez resueltas las dudas, los invitados se prepararon para degustar un delicioso asado de cordero, ensaladas, pan y sopaipillas.
Cánepa:
“Ajustando las cosas”
Jorge Cánepa mencionó a El Magallanes: “Creo que, ajustando algunas cosas, es un sistema que vamos a adoptar en forma permanente. Las pariciones a galpón es un sistema que nos permite distanciarnos un poco de las condiciones climáticas al momento de la parición, evitando que nos afecten. Además, permite mejorar sustancialmente los porcentajes de destete. Nosotros, en los tres grupos, si bien tuvimos distintos porcentajes de encaste, las ovejas que se encastaron tuvieron en forma consistente un 160% de parición. Eso es un tremendo resultado, considerando que lo normal en la región anda alrededor del 80%. Eso nos tiene súper contentos”, expresó Cánepa.
Por su parte, Rafaella Cánepa explicó que “este sistema se basa en ovejas de pelo de la raza Katahdin, orientadas exclusivamente a la producción de carne, altamente prolíficas y con una destacada aptitud maternal, lo que nos permite obtener más corderos por parto. Hoy estamos finalizando el proyecto con su tercera parición en galpón, una experiencia que ha permitido realizar ajustes importantes de cara a la siguiente etapa, que será la implementación de una granja de pariciones para 2.500 ovejas”, señaló.
Mercado internacional y
la búsqueda de una solución
Entre 2012 y 2015, la empresa, con un proyecto Corfo, introdujo y multiplicó ovinos de pelo en la ganadería de Magallanes, los cuales lograron una excelente adaptación, alta sobrevivencia de corderos, buenos índices reproductivos, destacada habilidad materna y buen peso de los corderos a la venta.
El proyecto surge como respuesta al actual escenario que enfrenta la industria ovina, marcado por la caída del mercado internacional de la lana, lo que ha posicionado a la producción de carne como el principal eje de ingresos para la ganadería regional. En este contexto, la propuesta apunta a mejorar de forma sustantiva los índices reproductivos y productivos, principales factores que determinan la rentabilidad de una explotación ovejera.
El segundo capítulo
de la novela
Tal como lo mencionó Lira en su presentación, la segunda parte de esta “novela”, provocada por el mercado internacional de la lana, generó la inminente necesidad de crear el ingreso por carne o morir en el intento. De esta forma nació la necesidad de evaluar la intensificación de la producción de carne, diseñando y protocolizando el sistema “tres partos en dos años”.
Los resultados otorgaron 1,46 corderos por oveja al año.
Los errores que
se cometieron
Aunque tanto Jorge Cánepa como Raúl Lira manifestaron estar contentos con los resultados, en ambos quedó la misma espina: “Esto se pudo haber realizado mejor”.
Al respecto, Cánepa mencionó: “Lógicamente, en el transcurso del tiempo uno se da cuenta de cosas que podría mejorar. Uno de los errores que cometimos fue trabajar con un grupo de 500 ovejas en un grupo cerrado. Es decir, esas mismas 500 ovejas eran las que se iban a encastar en las tres pariciones. Como uno exige tanto a los animales, lo lógico para el manejo de una estancia es trabajar con un grupo mayor de ovejas: por ejemplo, mil ovejas en la parición normal y luego dos grupos más chicos en las pariciones de mayo y diciembre. Para el año siguiente, en la parición de mayo, retomar nuevamente las mil ovejas, que es la época normal de entrada en celo”.
En la misma línea, Lira señaló: “Nosotros estamos contentos con los resultados porque esto ha sido un proceso de aprendizaje. Uno de los errores fue no haber abierto el sistema. Las ovejas que se saltaron una preñez debieron volver a encastarse de inmediato, sin esperar los ocho meses. Ese fue el principal error y es algo que vamos a corregir. También probablemente hubo aspectos que mejorar en el manejo de la alimentación, porque ahora viene otro proyecto. No hay que contar solo las victorias”, terminó diciendo.
La estancia se adjudicó una extensión del proyecto por otros dos años. Están convencidos de que este es el camino y que, corrigiendo algunos errores, puede transformarse en un proyecto muy exitoso.
Oscar Strauch: “La producción de carne ovina
es un eje estratégico para Corfo”
“Esta visita a Tierra del Fuego permite conocer en terreno los resultados de un proyecto financiado por Corfo, que está incorporando innovación para aumentar la productividad de la ganadería ovina regional”, dijo Oscar Strauch, subdirector de Corfo Magallanes.
“Si bien la ganadería en Magallanes es una actividad tradicional, existe un alto potencial de mejora a través de la innovación. Este proyecto no solo fortalece el sistema productivo del predio, sino que además genera conocimiento transferible a otros ganaderos, contribuyendo al desarrollo del sector”, señaló.
El subdirector agregó que “la producción de carne ovina es un eje estratégico del Comité de Desarrollo Productivo de Corfo Magallanes, por lo que iniciativas como esta reflejan el compromiso de Corfo con una actividad más competitiva, sustentable y con proyección regional”.
Raúl Lira: “El objetivo es mejorar los ingresos de la producción ovina”
“Este día de campo permite dar a conocer los avances de un proyecto de intensificación de la producción ovina basado en razas de pelo, específicamente la raza Katahdin, introducida en Magallanes a través de un proyecto Corfo entre 2012 y 2015”, explicó Raúl Lira.
“A partir de la multiplicación de esta raza en la Ganadera El Álamo, hoy evaluamos técnica y económicamente la factibilidad de implementar un sistema de tres pariciones en dos años, con una parición cada ocho meses, con el objetivo de mejorar los ingresos de la producción ovina y avanzar hacia un modelo más sustentable”, señaló.
Lira destacó que “este sistema permite producir igual o mayor cantidad de carne con un menor número de vientres, generando beneficios ambientales sobre el recurso pratense, además de incorporar criterios de bienestar animal y mayor sobrevivencia de los corderos. El proyecto continuará en una segunda etapa, nuevamente con apoyo de Corfo, donde seguiremos evaluando, aprendiendo y ajustando el sistema productivo”.
El proyecto consideró la evaluación reproductiva y productiva de 500 vientres ovinos de razas de pelo, como Katahdin, aplicando protocolos de sincronización de celos, análisis genético y manejo intensivo, con el objetivo de generar un paquete tecnológico validado técnica y económicamente, que pueda ser transferido al medio productivo regional.
Además del impacto económico, esta iniciativa presenta relevantes beneficios sociales y medioambientales, como la generación de empleo rural especializado, el fortalecimiento de capacidades productivas locales y una mayor eficiencia, que permitiría reducir la huella de carbono por kilo de carne producida. Asimismo, abre nuevas oportunidades de comercialización, permitiendo avanzar hacia la disponibilidad de cordero fresco en fechas clave, como Fiestas Patrias y Navidad, además de fortalecer la oferta exportadora.




