Necrológicas

Jose Ramón Paredes Montiel, un magallánico que echó raíces en Río Grande, y cuya familia comparte la pasión por el fútbol

Domingo 25 de Enero del 2026

Compartir esta noticia
54
Visitas

Hace cuatro décadas, ciudades de la Patagonia argentina, como Río Gallegos, Río Turbio y 28 de noviembre, en la provincia de Santa Cruz, y Río Grande y Ushuaia, en Tierra del Fuego, fueron los principales puntos escogidos como destino de los magallánicos para asentarse con sus grupos familiares, procurando con ello buscar estabilidad económica.

El éxodo chileno en los ‘80 estuvo impulsado por la severa crisis económica de 1982 (que provocó desempleo masivo, quiebras y pobreza) y la represión política de la dictadura militar, forzando la emigración de muchos, especialmente tras el “milagro económico” inicial que colapsó, llevando a protestas nacionales y un replanteamiento del modelo neoliberal con intervención estatal temporal y programas de empleo.

Esta profunda crisis económica, provocó un significativo flujo migratorio de chilenos que buscaban escapar de la precariedad, distribuyéndose a lo largo de la Patagonia argentina, llevando a miles a rehacer sus vidas y formar familias en el extranjero.

Es el caso de José “Pepe” Paredes Montiel, quien en los setenta y comienzos de los ochenta se lucía jugando en la cancha de tierra del barrio 18 de Septiembre por el club de sus amores, Estrella Austral (antes se llamó Estrella Roja), donde su padre también fue jugador, entrenador y árbitro. “Pepe” jugó en el Club Chile y el Titán hasta los 18 años. También integró la Selección Juvenil y Adulta del barrio 18.

En diciembre pasado cumplió 40 años radicado en la ciudad argentina de Río Grande. En Punta Arenas vivió su niñez, juventud y formó su familia en la calle Francisco Antonio Pinto, en el barrio 18. En la actualidad cruza periódicamente el estrecho de Magallanes para visitar a sus seres queridos y amistades.

“Mis papás habían salido de Punta Arenas un año antes, en 1984. Yo me fui de vacaciones y no volví más. Acá trabajaba de mozo en el Casino de Tripulantes. Me quedé allá con mi señora (Sandra Millalonco Marín), y mis hijos Pepo y Sol. Ya al tercer día comencé a laburar (trabajar). En ese entonces las fábricas estaban a full, en todo su apogeo, y contaban con miles de empleados, dando acogida a muchos chilenos. Luego regresamos sólo para vender nuestras cosas”.

“Si bien yo acá (en Punta Arenas) trabajaba de mozo, no estaba tan mal, pero el horario me mataba. Entraba a las 2 o 3 de la tarde, hasta el otro día, por lo que prácticamente no veía a mis hijos que eran chicos”.

Así como lo hicieron cientos de magallánicos, “Pepe” Paredes se estableció en la zona de la Margen Sur, al otro lado del puente Mosconi, que en los ochenta dio lugar a una ocupación masivas de terrenos. “En ese entonces al otro lado del puente no habían más de 7 mil personas; hoy son casi 60 mil”, confiesa.

El puente General Mosconi es una estructura vital en Río Grande, Tierra del Fuego, que conecta las zonas norte y sur de la ciudad y cruza el río homónimo, siendo un hito histórico inaugurado en marzo de 1981. Es considerado una parte integral de la identidad y el progreso de Río Grande.

La actual población de la Margen Sur no está conformada por tantos chilenos puros como lo fue en el pasado, pero si por su descendencia, con un mestizaje genético considerable entre ambos países.

“Yo, por ejemplo, llegué con dos hijos chilenos, y allá sumé otros 4 argentinos. Mis nietos son todos argentinos. Mi hija mayor, nacida en Punta Arenas, se hizo argentina, y allá es maestra”, subraya.

Migración chilena

“Esto es el fiel reflejo de que los chilenos ayudaron a poblar Río Grande, a engrandecer de alguna manera aquella ciudad. Antes de los ’80, la mayoría eran chilenos. O sea, si había 10 habitantes, 7 eran chilenos y 3 argentinos. Esa era la proporción. Este éxodo de chilenos hizo crecer la población, mucho más que Punta Arenas”.

Este progreso es fruto del desarrollo industrial de Río Grande en los años 80 impulsado por la Ley 19640 de promoción industrial de Tierra del Fuego, que atrajo fábricas de electrónica, textiles y plásticos a la región, generando un gran crecimiento y también migración interna.

“Lamentablemente estamos sumidos en una crisis industrial, con el cierre de muchas fábricas del rubro textil y electrónica, y una migración interna desde el norte de Argentina. Es difícil para estas familias, porque no hay trabajo ni menos alquiler. Para los chilenos ya no es rentable radicarse en Tierra del Fuego. Cuando llegamos había mucha demanda de trabajo”.

Frente a este complejo escenario laboral, percibe el fenómeno que muchos chilenos han optado por el retorno. “Hay muchos chilenos de Río Grande trabajando en Porvenir y también en Natales. Está muy complicado”, sostiene.

A sus 68 años, José Ramón Paredes se mantiene plenamente vigente en lo laboral. Pertenece al Consejo de Administración de la Cooperativa Eléctrica en su ciudad. Ocupa el cargo de tesorero. “Cada tres años vencen nuestros mandatos y volvemos a ser reelegidos”.

Nacionalizado hace 15 años como ciudadano argentino, confiesa que a los 10 años uno puede optar a un cargo político, pero nunca ha estado en sus planes. “Me han buscado, pero no he aceptado. Nunca quise meterme en la política”.

Sobre por qué se nacionalizó después de tantos años, explica que no pretende optar a beneficios. “Tengo mi casa, mi terreno, es todo mío, pero no siendo radicado, no siendo argentino, en un futuro no podría vender nada. Yo puedo tener un tremendo edificio, pero si no tengo la nacionalidad, lamentablemente lo pierdo todo. En mi caso tengo la doble nacionalidad y por ende tengo los mismos derechos en ambos países. Ahora vine a votar para la presidencial”.

El apellido Paredes

El apellido Paredes es muy respetado en Río Grande, donde indudablemente influye su trayectoria deportiva, en el ámbito del fútbol, donde esta familia ha dejado una marca indeleble con su Club Estrella Austral, nombre adoptado en Punta Arenas.

“Yo soy bastante conocido por el deporte. El Club lo formamos con mi viejo en el año noventa. Ya son 35 años. En los inicios, con mis dos hermanos, Miguel y Pato, jugamos por el Progreso en Río Grande. Y, bueno, cuando tomamos un terreno en la Margen Sur, hicimos una casita, de dos piezas chiquitas, hablamos con los chicos del barrio, donde ya existía el Club 24 de Junio. Es así que arribamos a la decisión de cambiarle al nombre por el de Estrella Austral, acuerdo en el que tomaron parte mi padre y hermanos. Para ello fue necesario comunicar al directorio de la institución que funcionaba en Punta Arenas, donde dieron el visto bueno, con la condición de respetar y mantener el color verde del uniforme. Y así fundamos el club”.

“Con el tiempo hemos ganados lindos torneos, son muchos los trofeos conquistados, no sólo en la provincia o el país, sino también en el extranjero. Hace unos cinco años los chicos de 12-14 años viajaron a jugar un torneo de fútbol en Brasil. Todo un mérito que desde el fin del mundo haya viajado un equipo”.

Pero el fútbol le ha deparado grandes satisfacciones y alegrías. Su hijo Nicolás Paredes fue contratado por Boca para integrar su equipo de futsal, pero la pandemia del Covid truncó su carrera. “Se vino a Río Grande y después no se quiso ir. En todo caso, siempre lo están buscando otros equipos como refuerzo”. Su nieto Josué, de 21 años, también destaca en el fútbol.

Y en su Club también ha cosechado grandes promesas. Es el caso del talentoso Jairo Colque, quien milita en Boca Juniors, y que representó a su país en la Copa del Mundo de Futsal Sub 19, celebrada en Blumenau, Brasil.

“Con el tiempo he aprendido a delegar funciones en otros colaboradores, para dedicarme más a mi familia. Tengo 4 ó 5 técnicos recibidos, y también una mujer, que trabajan y acompañan los chicos a la cancha los fines de semana. Yo sólo me he dedicado a ejercer la presidencia del Club”.

Entre sus planes como mandamás de su institución, dice que disponen de un hermoso terreno y que la idea es construir un gimnasio, aunque para hacer realidad este proyecto es menester contar con el apoyo del gobierno.

A comienzos de diciembre las series inferiores viajaron a un torneo infantil en Punta Arenas, gastos que fueron financiados por los papás, a través de rifas y beneficios.

En sus viajes a su tierra natal, añora y le genera mucha nostalgia la antigua cancha de tierra de la Asociación 18 de Septiembre que los fines de semana era punto de encuentro de todo el barrio que se volcaba a este recinto para presenciar los clásicos del fútbol. “Yo di mis primeros pasos en el fútbol en la 18, donde tengo grandes amigos, y otros que ya han partido de este mundo”.

En el cementerio de Río Grande descansan sus padres José Paredes Vargas y Lastenia Montiel.

Pin It on Pinterest

Pin It on Pinterest