Roncadores
¡Lo dejaron seco! Pese a las caras de buen ánimo y humor con que el delegado se dejó fotografiar mientras realizaba su filántropa donación al Banco de Sangre, dicen que bien escuálido quedó después del trámite médico. Nada como una buena siesta en la Casa de los Intendentes para recomponer las fuerzas. Una lástima que los roncadores siguen haciendo de las suyas, despertando a la mitad del centro con el pique de cada tarde por las arterias del centro.




