“Viví la época más grande del deporte magallánico, cuando el estadio y el gimnasio se repletaban”
Se emociona y se quiebra cuando habla del cuidado que le prodigan sus cuatro hijas -Jeannette, Cecilia, Marisol y Rosanna- en su actual condición de salud que atraviesa el recordado y querido Justo Vargas Barrientos. A sus 82 años enfrenta un cáncer. “Mis hijas me acompañan diariamente”, confiesa al borde de las lágrimas.
Por sugerencia de su amigo Rubén “Paipa” Gallegos, lo visitamos el 22 de enero en su casa de calle Arauco, sector Río de la Mano, fecha emblemática para ambos, pues ese día se celebra un aniversario más del club de sus amores, 18 de Septiembre, fundado en 1957 (cumplió 69 años).
A ambos los une una amistad que se forjó desde la infancia, cuando jugaban fútbol en las calles polvorientas del barrio 18 y recorrían la ciudad, siendo muy niños, como “canillitas”, vendiendo los diarios La Prensa Austral y El Magallanes, en las postrimerías de la década del cuarenta.
Justo Vargas fue un destacado dirigente del fútbol, del boxeo de Punta Arenas, presidente de la Confederación Deportiva de Magallanes y recordado funcionario de la Notaría Horacio Silva, que antes trabajó con otros notarios: Gabriel Valdés Sotomayor, Víctor Manuel Correa, Raúl Perry, Patricio del Campo, Pablo Uribe y Fernando Ríos.
El Club 18 de Septiembre nació en calle José Gregorio Argomedo, donde reinaba el apellido Vargas.
En su pausado hablar, Justo se remonta cuando tenía 14 años, donde surgió la profunda inquietud por parte de un grupo de niños y adultos, de formar una institución deportiva, tomando las riendas del club Amado Vargas Soto, quien “duró muy poco porque le sobrevino una enfermedad incurable, y pidió que yo me hiciera cargo del club. Yo era muy chico. No tenía más de 15, 16 años. Y ahí estuve casi cuatro años”.
Su mayor hazaña, siendo presidente en los setenta, fue viajar en gira con el equipo de fútbol al norte del país. “Hicimos un arduo trabajo para reunir los recursos. Con amigos y socios del club organizamos una Gran Fonda de tres días, a tablero vuelto, lo que nos permitió recaudar los fondos para comprar los pasajes”.
La gira de la delegación deportiva de 25 personas abarcó Osorno, Temuco, Castro, Chonchi, Talca, donde jugaron con equipos locales. “En esta última ciudad nos dimos el gusto de conocer el pueblo de Cumpeo, la tierra de Condorito, formado por gente muy trabajadora, que nos recibió con los brazos abiertos, y al final no quería que nos viniéramos”.
La delegación salió del Aeropuerto Presidente Ibáñez el jueves 22 de octubre de 1971 y regresó el 12 de noviembre, tres semanas después.
Boxeo
Pero no sólo el deporte pasión de multitudes le dio grandes satisfacciones a su institución. Justo Vargas también es reconocido por el sello que le imprimió al boxeo en Magallanes junto al recordado José Perich, cuando organizaban aquellas gloriosas veladas, a tablero vuelto, en el gimnasio de la Confederación Deportiva de Magallanes.
El Club 18 de Septiembre también incursionó en el boxeo, donde surgieron grandes figuras. “Indudablemente el más grande de todos fue Héctor Talma. Y el otro fue José Ojeda”.
Cuando se le consulta por su condición de salud, responde que “más o menos, me detectaron un cáncer al bajo vientre, pero como ciudadano de una profunda fe estoy muy agradecido porque ya tengo 82 años, y viví la época más grande del deporte magallánico, cuando el estadio y el gimnasio se repletaban”.
Al hacer un diagnóstico del deporte actual, reflexiona que siguen faltando entrenadores aficionados, que se dediquen a incentivar, motivar y entusiasmar a los jóvenes para practicar fútbol, porque “el boxeo ya está muerto, pero creo que se podría hacer algo para reflotarlo. A estas alturas sólo conservo los recortes del diario de los festivales de boxeo que se hacían”.
En su mensaje de despedida de esta entrevista, apuesta porque tarde o temprano pueda resurgir el boxeo y formar grandes peleadores en los barrios como en antaño. Y, lo segundo, añora un gran recinto deportivo techado, cuya deuda se arrastra a partir del desaparecimiento del antiguo gimnasio de la Confederación Deportiva, para dar paso al Casino de Juegos.




