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El centro de Punta Arenas, entre la postal y el abandono

Por La Prensa Austral Viernes 30 de Enero del 2026

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Punta Arenas se precia -con razón- de tener una de las plazas de armas más bellas del país. Su escala humana, su historia y su entorno la convierten en un punto de orgullo urbano. Sin embargo, basta alejarse unos metros del corazón de la plaza para constatar una realidad inquietante, dada por el progresivo deterioro del casco histórico y el retiro silencioso del comercio tradicional del centro de la ciudad.

Locales cerrados, vitrinas vacías, casonas abandonadas y edificios públicos sin destino definido se han vuelto parte del paisaje cotidiano. La calle Bories, antaño eje comercial y social, hoy sobrevive a duras penas, especialmente los fines de semana, cuando la actividad prácticamente desaparece. Ni siquiera el auge del turismo logra revertir una tendencia que parece estructural: el desplazamiento del consumo hacia la Zona Franca y los malls periféricos, donde se concentra la oferta, el estacionamiento y la comodidad.

Este fenómeno no es exclusivo de Punta Arenas. Muchas ciudades enfrentan procesos similares de vaciamiento de sus centros históricos y de deterioro progresivo. La diferencia está en cómo se responde desde la política pública. En la capital regional, la falta de una estrategia clara y sostenida resulta evidente, sobre todo considerando que buena parte de los inmuebles abandonados pertenecen al Estado o forman parte del patrimonio urbano. El abandono, en estos casos, no es solo comercial, sino también institucional.

El avance de oficinas públicas en desmedro del comercio, la proliferación de grafitis, el cableado aéreo que afea el entorno y la ausencia de incentivos reales para revitalizar la actividad económica terminan por desalentar tanto a emprendedores como a vecinos. El centro se transforma así en un espacio funcional, reducido a trámites puntuales, y no en un lugar donde quedarse, recorrer o consumir.

Las propuestas existen: soterramiento de cables, recuperación de fachadas, mayor seguridad, estacionamientos subterráneos, incluso la peatonalización de tramos estratégicos de la calle Bories. Pero las ideas, sin decisión política, se diluyen en buenas intenciones. Revitalizar el centro no es solo una cuestión estética. Es una apuesta por la cohesión urbana, la identidad local y la calidad de vida.

Si Punta Arenas aspira a ser una ciudad viva y equilibrada, no puede resignarse a que su centro histórico se convierta en una postal rodeada de abandono. Recuperarlo exige liderazgo, inversión y una visión compartida que entienda que el corazón de la ciudad no puede quedar al margen de su desarrollo.

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