Elizalde explicó “cuello de botella” que retrasa la instalación de viviendas
Después que el Presidente Gabriel Boric reconociera que “hay un cuello de botella en la instalación de viviendas de emergencia” en el Biobío, el ministro del Interior, Alvaro Elizalde, abordó ayer las dificultades que enfrenta el proceso de respuesta habitacional tras el megaincendio.
Luego de reunirse con autoridades en la comuna de Penco, el secretario de Estado destacó que existe un mayor ritmo en el levantamiento de información y en la instalación de viviendas de emergencia, en comparación con la catástrofe de 2023. Sin embargo, advirtió que “eso no obsta que tenemos un desafío enorme que tiene que ver con más de 4.000 hogares afectados y un número significativo de viviendas”.
En ese contexto, y respecto del denominado “cuello de botella” en la instalación de viviendas transitorias, Elizalde explicó que “las zonas rurales han permitido que se instalen con mayor facilidad porque el terreno es más extenso”, a diferencia de las zonas urbanas, donde se requiere “información detallada de dónde se va a instalar la vivienda, si se cumple o no con las condiciones para que esta se pueda instalar”.
El ministro aseguró que “para eso es fundamental la coordinación con los alcaldes”, y detalló los distintos factores que deben considerarse y que pueden hacer más lento el proceso de instalación.
“En primer lugar, la información que tienen que entregar los propios municipios respecto de la instalación específica, y por eso es tan importante la coordinación. En segundo lugar, obviamente, la fabricación de las viviendas para su instalación. Y en tercer lugar, que hay terrenos donde se quemaron casas que no presentan las condiciones para la instalación de viviendas de emergencia”, afirmó.
Respecto de este último punto, el jefe de Interior ejemplificó con dos situaciones en las que no es posible instalar una vivienda de emergencia: cuando estarían ubicadas en laderas de cerros y los departamentos que se quemaron.
“O sea, si se quema un departamento, usted no puede construir una vivienda de emergencia en ese terreno, porque estamos hablando de un edificio de varios pisos. Y en ese contexto hemos establecido el bono de acogida, porque esas personas van a tener que esperar más, y por eso el bono de acogida se prolonga por más tiempo, que es el bono al cual hice referencia de casi 400.000 pesos para cada grupo familiar, que se suma al bono de recuperación, que asciende a casi 1.500.000 pesos y que se ha pagado casi en su totalidad”, profundizó.
Elizalde también ratificó que el Senapred está llevando adelante un proceso de ampliación de proveedores de viviendas de emergencia, tal como adelantó el Presidente Boric, con el objetivo de contar con la mayor cantidad en el menor tiempo posible.
Finalmente, aludió al plazo estimado para la instalación de las viviendas de emergencia, asegurando: “Se planteó una fecha, que es el 21 de julio”.
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