Escudero, la base que sostiene la ciencia chilena en la Antártica
A 31 años de su inauguración, la Base Profesor Julio Escudero se consolida como el corazón de la ciencia chilena en la Antártica. Su transformación en una estación de operación permanente a partir de 2025 marcó un hito histórico: por primera vez, Chile cuenta con un centro que permite el monitoreo continuo de variables científicas que antes solo podían estudiarse de manera estacional. Este logro no es solo un avance logístico, sino un salto decisivo para la investigación polar nacional.
Como ha señalado el director del Instituto Antártico Chileno, Gino Casassa, la base es “nuestro punto neurálgico de la ciencia antártica”. Más allá de albergar laboratorios especializados, la Escudero funciona como un nodo estratégico que facilita la movilidad hacia otros sectores del continente, consolidando la presencia chilena en un territorio que exige precisión, resiliencia y visión de largo plazo.
El valor de la estación trasciende la infraestructura. Su nombre rinde homenaje a Julio Escudero Guzmán, jurista y diplomático cuyo trabajo fundamentó la legitimidad del Territorio Antártico Chileno y sentó bases legales para el Tratado Antártico de 1959. Hoy, esa herencia se traduce en ciencia de punta, cooperación internacional y compromiso con la Antártica como un espacio de paz y conocimiento colectivo.
La operación permanente ha fortalecido líneas de investigación esenciales para comprender fenómenos globales, desde el cambio climático hasta la ecología y la biología molecular. Equipos de geólogos, biólogos, especialistas en física espacial y paleontólogos trabajan junto a profesionales de logística y comunicaciones, unidos por un propósito común: consolidar a Chile como potencia científica en el Continente Blanco.
Mirando hacia el futuro, el plan de modernización de la base -un proyecto que Casassa espera concretar- será un paso adicional para garantizar que la Escudero continúe siendo un centro de excelencia científica. La base no solo representa tecnología o laboratorios, sino la voluntad de un país de sostener su presencia antártica mediante el conocimiento, la cooperación y la preservación del entorno polar.
En tiempos en que la ciencia es la brújula para enfrentar los desafíos globales, la Base Profesor Julio Escudero se erige como un símbolo del compromiso chileno con la Antártica, con la investigación y con la construcción de un futuro basado en la paz, la ciencia y la colaboración internacional. Su consolidación es, sin duda, un motivo de orgullo nacional.




