Parrillas y cocinas a gas inteligentes y conectadas, cuando cocinar se apoya en sensores y control desde el celular
La tecnología ya no se limita a computadores o teléfonos. En los últimos años, también empezó a instalarse en espacios más cotidianos, como la cocina y las actividades al aire libre. En ese contexto, las parrillas a gas inteligentes y conectadas se han ido abriendo paso como una alternativa cada vez más visible, especialmente en hogares donde se busca mayor comodidad y control.
Pero esta tendencia no se queda solo en el asado. Las cocinas a gas también están incorporando funciones inteligentes, con controles más precisos, sensores y conectividad en ciertos modelos. La idea es la misma. Cocinar con menos margen de error y con resultados más parejos, incluso cuando no se tiene tanta experiencia.
Lo primero que suele preguntarse es qué significa, en la práctica, que un equipo sea inteligente. En términos simples, se trata de un sistema que no solo entrega calor, sino que también mide y ayuda a controlar el proceso. Algunos modelos incluyen termómetros digitales integrados, otros permiten usar sondas para medir temperatura interna, y los más completos se conectan al celular para mostrar datos en tiempo real. En vez de cocinar a ojo, se cocina con información.
Sensores y sondas, el avance que marca la diferencia
Uno de los principales aportes de estas parrillas es la precisión. Preparaciones como un costillar, un lomo vetado o un corte grueso pueden variar mucho según el grosor y el calor real que reciben. Con sensores y sondas, el equipo informa cuántos grados lleva la carne por dentro, lo que ayuda a controlar el punto de cocción con mayor seguridad.
Aquí aparece una duda habitual. Para qué sirve medir la temperatura interna si ya existe experiencia parrillera. La respuesta es clara. La tecnología no reemplaza la práctica, pero sí reduce el margen de error. También facilita el trabajo a quienes no tienen tanta costumbre, y permite repetir resultados con mayor facilidad.
En carnes como pollo o cerdo, además, la medición interna es especialmente útil, porque la cocción completa es clave para evitar problemas sanitarios.
En el caso de las cocinas a gas, el enfoque es distinto pero apunta al mismo objetivo. La mejora está en el control del calor, ya que algunos modelos incorporan ajustes más finos y sistemas de seguridad que detectan fallas, como corte de gas o apagado involuntario de la llama.
Control vía app, qué tan útil es en el día a día
Otra característica importante es el control por aplicación móvil. Dependiendo del modelo, la app permite ver la temperatura interna de la carne, la temperatura de la parrilla, el avance del proceso y el tiempo estimado para llegar al punto programado. En varios casos también se pueden configurar alertas, lo que evita estar revisando a cada rato.
En algunos equipos, incluso se puede ajustar el calor desde el celular. No es que el asado se haga solo, pero sí permite mantener el control sin estar al lado del equipo todo el tiempo. En modelos con WiFi se puede monitorear desde cualquier punto de la casa. En modelos con Bluetooth, el alcance es más limitado, pero sigue siendo útil.
Una inquietud común es si la parrilla depende de internet para funcionar. La respuesta es que no. Si no se usa la app, la parrilla igual funciona. La conectividad es un complemento, no una obligación.
En cocinas a gas inteligentes ocurre algo similar. La conectividad puede aportar en notificaciones o monitoreo, pero el funcionamiento base sigue siendo el de una cocina tradicional. Lo que cambia es que se suman capas de control y seguridad.
Encendido automático y programas preconfigurados, menos errores en la cocción
En varios modelos modernos se incorpora encendido digital y controles más precisos. Pero lo que más llama la atención son los programas preconfigurados, pensados para quienes quieren una guía clara y resultados estables.
En la práctica, estos programas permiten seleccionar el tipo de preparación, definir el punto deseado y seguir recomendaciones de temperatura y tiempo. Algunos sistemas trabajan por etapas, con avisos para sellar, bajar intensidad o dar vuelta el corte en el momento adecuado.
Esto ha hecho que este tipo de parrillas resulte atractivo no solo para aficionados, sino también para familias y personas que buscan una opción práctica para cocinar al aire libre sin complicarse. La automatización no quita el sabor, pero sí aporta tranquilidad.
En cocinas a gas, el concepto de programas aparece más ligado a modos de cocción y control del quemador, especialmente en modelos híbridos o en sistemas donde se combina gas con tecnología digital para regular mejor la temperatura.
Qué marcas están liderando esta tendencia
Aunque todavía no son tan masivas como las parrillas tradicionales, en el mercado internacional ya hay marcas consolidadas en este segmento. Weber es una de las más conocidas, con líneas como Genesis y su sistema Weber Connect, que funciona como asistente de cocción y monitoreo.
Napoleon también tiene un lugar importante en gama alta, con modelos que integran controles avanzados y materiales de mayor calidad. Char Broil suele aparecer como alternativa más accesible, con equipos que incluyen termómetros digitales y funciones tecnológicas básicas.
Y aunque no corresponde a parrillas a gas en sentido estricto, marcas como Traeger han sido clave en posicionar el concepto de parrillas inteligentes para exterior, con control digital y monitoreo desde app. Su influencia se nota en cómo el mercado se ha movido hacia una cocción más precisa.
En el caso de cocinas a gas, la tendencia inteligente suele verse en líneas más premium de marcas que integran tecnología en electrodomésticos, donde se prioriza eficiencia, control de temperatura y sistemas de seguridad avanzados.
Cuánto cuestan las parrillas a gas inteligentes
El precio depende del tamaño, la potencia y, sobre todo, del nivel real de tecnología integrada. Hay modelos que solo incorporan control digital básico, otros que incluyen sondas, y algunos que suman conectividad completa y programas automatizados.
En términos generales, las versiones de entrada pueden partir cerca de los 300 mil a 600 mil pesos. En gama media, con sensores más completos y compatibilidad con aplicaciones, los valores suelen moverse entre 700 mil y 1 millón 500 mil pesos. En equipos premium, con conectividad integrada, más quemadores, materiales superiores y sistemas más completos, los precios pueden superar los 2 millones y llegar a 4 millones o más, según modelo.
En cocinas a gas inteligentes, los rangos son distintos porque dependen del tamaño, la cantidad de quemadores y el tipo de tecnología incorporada. En líneas con mayor control digital y funciones avanzadas, los valores suelen ubicarse desde el millón de pesos hacia arriba, especialmente en modelos pensados para alto rendimiento o cocinas más equipadas.
En la práctica, el aumento de precio se explica por tres factores. Nivel de automatización, calidad de construcción y precisión del control térmico.
Una alternativa que apunta a cocinar con mayor control
Para algunos, el asado seguirá siendo un espacio donde el manejo manual es parte del gusto. Pero la aparición de parrillas conectadas muestra que también existe un público que valora la comodidad y la precisión, especialmente cuando se cocina para varias personas o cuando se busca asegurar un punto exacto sin tener que corregir sobre la marcha.
En esa misma línea, las cocinas a gas inteligentes responden a una necesidad parecida, con mayor control del calor, sistemas de seguridad y funciones que buscan hacer más predecible el resultado final.
Al final, el mensaje es claro. La tradición se mantiene, pero la tecnología está ofreciendo nuevas herramientas. Tanto en parrillas como en cocinas a gas, lo que se busca es cocinar con más control, con menos incertidumbre y con resultados más parejos.





