Rescate de mascotas: “Comprando en nuestra tienda, ayudas a salvar vidas”
La historia de la Fundación Ayuda Sasha comenzó como un acto de amor familiar. Lidia Uribe Sanlivia relató que, junto a su esposo, Pedro Fecci, por años realizaron ayuda a personas, niños, adultos mayores y animales sin contar con una estructura formal.
“En algún momento decidimos hacerlo legal, porque así tenemos algunos beneficios, como postular a proyectos y ser beneficiarios de la ley de donaciones”, explicó.
La fundación, con personalidad jurídica vigente, se financia principalmente a través de su tienda solidaria y donaciones. “Cualquier empresa privada puede hacer donaciones a la fundación, en dinero o en especies, como insumos o medicamentos. Eso se valoriza, se hace un certificado de donación y la empresa obtiene beneficios tributarios. Así funciona esto”, detalló Lidia Uribe, quien destaca que este sistema es similar al que opera en otras instituciones con fines sociales.
Sin embargo, el motor de su trabajo no está en los incentivos, sino en la voluntad de actuar frente al abandono y maltrato animal. “Buscábamos tener una entrada propia de dinero para no depender siempre de lo que la gente nos pueda donar. La tienda está hecha con recursos propios. Hicimos una inversión inicial y hemos seguido poniendo dinero porque la ganancia aún no alcanza para cubrir los rescates”, relató.
El costo de rescatar un animal es elevado. “Por lo bajo, cada rescate parte de un valor de 200 mil pesos, eso es lo más bajo. Pero puede llegar entre 200 mil y 500 mil pesos es lo que tú tienes que desembolsar por un rescate, porque eso incluye la consulta veterinaria, exámenes, medicamentos y alimentos especiales. Cuando un animal es rescatado, siempre está en muy malas condiciones”, explicó la fundadora.
La tienda solidaria, Pati Perros Pets, se ubica en Pedro Aguirre Cerda 748, frente al Parque María Behety. “Al comprar en esta tienda la gente tiene que saber que el 100% va a la fundación. Acá no hay lucro. Es importante que quienes aman los animales sepan que comprando aquí están ayudando a una causa. Hay quienes no tienen tiempo para rescatar, pero pueden cooperar así”, enfatizó, agregando que también la pueden seguir en Instagram (https://www.instagram.com/patiperrospets.puq/)
El local ofrece productos de calidad a precios de mercado, sin fines de lucro. “Vendemos alimentos para perros y gatos, juguetes, snacks, comidas húmedas, y productos especiales para animales con alergias. Si no tenemos algo, lo conseguimos exclusivamente para el cliente. Lo importante es que la gente sepa que al comprar con nosotros está apoyando un trabajo responsable y real”, aseguró.
Lidia Uribe reconoció que los primeros años han sido desafiantes. “La tienda ya tiene dos años y medio. Hoy nos da algo de recursos, pero no lo suficiente. Ha sido una lucha constante. Sabemos que un negocio demora en estabilizarse, pero seguimos con fe en que este esfuerzo rendirá frutos”, expresó.
El trabajo de la fundación
y el rescate animal
Además de mantener la tienda, la fundación enfrenta las limitaciones del sistema de protección animal en Chile. “La Ley Cholito ayuda, pero falta mucha fiscalización. Es una ley hecha sin recursos. En Punta Arenas, el Centro de Rescate Canino siempre está lleno. Ellos no tienen movimiento de adopciones. Una mascota llega cachorro y puede pasar 11 años ahí”, lamentó.
Uribe fue clara en señalar que las autoridades locales deben asumir un rol más activo. “Falta voluntad del municipio. Tienen recursos y la vitrina, pero no la utilizan. Es algo tan simple como difundir campañas de adopción. Hay 45 caniles, pero cómo no van a haber 50 familias que quieran adoptar esos animales. La idea es que lleguen, se recuperen y sean adoptados, no que vivan toda la vida en un canil”, expresó con convicción.
A su juicio, las políticas públicas deben apuntar a soluciones de largo plazo. “La base es la esterilización todos los días del año. Solo así podríamos ver un cambio real en unos diez años más. Nosotros queremos trabajar en eso, plantear el tema y lograr que el Estado destine recursos para este tipo de programas”, añadió.
La fundación, que hoy mantiene una alta deuda con una clínica veterinaria, ha debido suspender temporalmente la recepción de nuevos casos. “Estamos complicados porque tenemos mucha deuda. Mientras no terminemos de pagar, decidimos no tomar casos clínicos complejos. Este primer semestre queremos ponernos al día y cumplir con nuestras responsabilidades”, afirmó.
Aun así, la ayuda no se detiene. “Tenemos una ruta permanente de entrega de alimentos en Barranco Amarillo, Río de los Ciervos, la población cercana a nosotros, Gatitos y Barrio Prat. Damos alimento a casos nuestros y a otros grupos rescatistas. También seguimos el estado de los animales dados en adopción y, cuando nos devuelven alguno, lo reubicamos”, señaló Uribe.
Entre los casos más conocidos está “Raúl Presidencial”, un gato con sida felino que vive al cuidado de la fundación. “Raúl se rescató en muy malas condiciones. Tiene sida felino, una enfermedad que requiere cuidados muy especiales. Hay que hacer exámenes frecuentes y mantener una alimentación de calidad. Es un caso costoso, pero también muy querido por todos”, comentó.
Uribe destacó la importancia de la educación sobre enfermedades felinas. “El sida felino se contagia solo entre gatos por peleas graves. La leucemia es más contagiosa, se transmite por la saliva. Por eso es importante que los tutores hagan exámenes cuando adoptan o rescatan un gatito”, explicó.
La fundación invita a todas las personas a involucrarse, ya sea con donaciones, voluntariado o comprando en la tienda.




