Necrológicas

Apuntes de la primera carrera de motocicletas Punta Arenas-Puerto Sara

Lunes 9 de Febrero del 2026

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  • De punta a punta, ida y regreso, la carrera fue ganada por Thiers Acuña, quien arriba de una Harley Davison de 16 H.P. Cubrió la distancia en 4 horas y 41 minutos, según declararía a los diarios de la época.

 

Pedro Jara

 

Al cumplirse el centenario de la primera carrera de motos Punta Arenas–Puerto Sara, bien merece un artículo -aunque extenso- donde no queremos dejar fuera detalle que nos llevan a ese momento histórico del motociclismo en 1926.

A Luis Bombalot se le debe la llegada del primer auto a Punta Arenas (enero de 1902) junto con los primeros autos llegaron también las primeras motos a Punta Arenas, estas eran de las marcas; Borgo, Douglas, Bouch etc. Pero de estas tres marcas la que dejó sin lugar a duda, los más imperecederos recuerdos de infinitas peripecias pasadas, en el recuerdo de los primeros motociclistas en Magallanes, es la Borgo, y de ello supieron los Solari, Scott, Retamales, Labat, González y otros.

Cuenta de ello, es cuando se atrevieron extender su excursión hasta el sector Cabeza de Mar, pero pagaron cara su audacia pues cuando llegaron, ya entrada la noche y bajo una lluvia torrencial de regreso a Río Pescado no pudieron continuar con la marcha debido a que sus Borgos, se negaron a dar una explosión más en sus dos cilindros, y tuvieron que resignarse a pasar la noche acurrucados debajo del puente.

Algún tiempo después llegaron a estas playas las famosas Harley Davison e Indian, que pronto eclipsaron por completo a las otras marcas y aquí aparece otra generación de motociclistas, entre los que se recuerdan a; Bottini, Thiers Acuña, Samsing, Maynard, Goic, Van Aken, Dougnac, Fretli, Lepori, Eterovic, López y otros cuyos nombres se nos escapan.

En estas condiciones se mantuvo el motociclismo en Punta Arenas con bastante entusiasmo hasta 1920, fecha en que algunos de estos señores se ausentaron del territorio y otros abandonaron este deporte por diferentes motivos.

Sólo cuatro de ellos conservaron intacto su entusiasmo y continuaron quemando nafta, estos fueron; Thiers Acuña, Pedro Goic, Víctor Lepori y Eduardo Maynard, a los que luego se unieron José Kramarenko, Mateo Matic.

Fundación Unión

Ciclista de Magallanes

De la misma forma el ciclismo se desarrollaba a nivel de clubes desde 1911, continuando la práctica de estos dos bellos deportes de manera continua, pero sin poseer una organización que las dirigiera en forma más oficial, hasta el 21 de diciembre de 1925 que se fundó la Unión Ciclista de Magallanes, que posteriormente se transforma en la Asociación Ciclista, afiliada a la Federación Ciclista de Chile, entidad que rige los destinos del deporte del pedal de dos ruedas, donde se incluían bicicletas y motos.

Su primer directorio provisorio quedó compuesto por

Presidente: Antonio Kairis G., por el Club Nacional.

Vicepresidente: Mirko Dimitri, del Club Explorador.

Tesorero: Kuzma Slavic, del Sokol.

Prosecretario: Víctor Lepori, del Español.

Director: Pedro Serra, del Chile.

Fijando una reunión para el miércoles 6 de enero de 1926, con el fin de aprobar las bases y estatutos que los guiarían y determinar el directorio definitivo.

Se aprobaron, con unos pequeños detalles modificados los estatutos presentados por el directorio provisorio, se nombraron los miembros para la mesa directiva donde se ratificó a don Antonio Kairis, del Nacional; Víctor Manuel Aguilera, del Scout; Kuzma Slavic, del Sokol; Victor Lepori, del Español; Pedro Serra, del Chile; y Mirko Dimitri, del Explorador.

Considerando como fundadores de la Unión Ciclista de Magallanes a los siguientes clubes; Nacional, Scout, Explorador, Sokol, Chile y Español.

Además, de aceptar y agradecer el ofrecimiento de una copa, para ser disputada en los próximos campeonatos, que hizo don Emilio Fader, representante de los neumáticos Michelin.

Para el miércoles 13 de enero en 1926, el directorio cito a reunión a las 21 horas en el local de la Sociedad Empleados de Comercio, cuya finalidad era intercambiar ideas con el objeto de propender al desarrollo del motociclismo en Magallanes propiciando una carrera a San Gregorio , asistieron los siguientes entusiastas deportistas, además del directorio del Club Ciclista Nacional; señores Thiers Acuña, José Van Aken, Leopoldo Feller, Eduardo Maynard, Víctor Lepori, adhiriéndose incondicionalmente Julio Calderón, José Kramarenko, Mateo Matic y R. Bernt.

Se discutió ampliamente la idea propuesta por el Club Ciclista Nacional, siendo aprobada por unanimidad.

Lo primero que se acordó abrir un registro para la inscripción de los que deseen tomar parte de la carrera, el cual quedo a cargo de Thiers Acuña, luego se cambiaron diversas ideas tendientes a la realización de esta prueba, acordándose reunirse nuevamente en el curso de la semana para esbozar el programa definitivo y tomar los acuerdos pertinentes.

Programa general

Gran interés despertó esta carrera de motocicletas, fijándose su realización para el 7 de febrero de 1926, pero ya no se consideraría la ruta a San Gregorio, siendo cambiado por estar más apto el camino que conducía directamente a Puerto Sara, donde las diversas comisiones encargadas de controlar esta primera carrera de esta índole fueron:

arbitro general Roberto Ewing; secretario general, Thiers Acuñas; jueces de partida Leopoldo Feller, Juan B. Dougnac, Alberto Dodds, José Díaz Garay, capitán Cristi, Miguel Barriga, Luis M. Larsen. Jueces de llegada gobernador civil, comandante del Regimiento Magallanes, Alfonso Menéndez Behety; Manuel Iglesias, Luis A. Tapia, Pablo Dietert, capitán Blanco, Oscar Sáez, Domingo Blanco, Octavio Tapia, Eugenio Herzog, Francisco Sorensen. Cronometradores Humberto Givonetti, Arturo Jacobs, Adolfo Dübrock, Paul Römer, Alberto González. Jueces de ruta Alfonso Josseau, Otto Manns, Eduardo Bottini, Gerardo Martínez, Guillermo Retamales, Alfredo Rovensky, Juan Doberti, Emilio Mulatti. Telefonistas Esteban Scarpa, Emilio Fernández, Manuel Alvarez. Anunciadores Laureano Pérez Mendizabal, Enrique Ortega. Comisión controladora en Puerto Sara H. Weiss, M. Finlayson, Justo Pérez Mendizabal. Practicante, Eleuterio Salfate.

Las inscripciones para esta importante prueba se cerraron el sábado 30 de enero del presente año, estando a cargo de recibirlas el presidente del Club Ciclista Nacional, de los pilotos que participarían de este histórico evento a la semana siguiente fueron: Thiers Acuña, del Chile; José Van Aken, de la agencia de motocicletas Harley Davison; Mateo Matic, del Scout; Víctor Lepori, del Español; José Kramarenko y Eduardo Maynard, del club Ciclista Nacional.

La hora de partida para el domingo 7 de febrero de 1926, fue fijada a las 5,30 de la mañana, saliendo de Avenida Bulnes con Angamos.

Si bien había una regular concurrencia de espectadores a la hora de la partida, la llegada de los corredores fue presenciada por gran cantidad de personas.

Esa mañana fría partieron con un minuto de diferencia, en el orden en que se inscribieron. Primero salió (3) Thiers Acuña, a las 5,51; luego (2) José Van Aken, a las 5,52; (5) Mateo Matic 5,53; (1) Víctor Lepori, 5,54; (6) José Kramarenko 5,55; y por último (4) Eduardo Maynard, a las 5,56.

Habían puestos de control en Avenida Bulnes con Angamos, Los Naranjos, Chabunco, Río Pescado, Cabeza de Mar, Cruce Fabres, Punta del Cerro y Puerto Sara.

De punta a punta, ida y regreso, la carrera fue ganada por Thiers Acuña, cuya máquina era una Harley Davison de 16 H.P. Los demás pilotos utilizaron la Harley Davison de 7 H.P., a excepción de Eduardo Maynard que corrió en una Indian de 7 H.P.

Thiers Acuña, el ganador de la prueba, cubrió la distancia en 4 horas y 41 minutos, según declararía a los diarios de la época:

“Iba lo más bien corriendo en punta, sin avistar a ninguno de mis competidores y había recorrido la distancia sin novedad, hasta el campo de Gringos Duros, cuando “zas” una patinada terrible de la moto me hizo aterrizar violentamente. Sufrí unas magulladuras a las que no les di importancia y, medio aturdido por el golpe, descubro que a la máquina le fallaba el pedal de arranque. En este trance se me ocurrió subir a un cerro que había atrás, a unos 50 metros, y regresé como pude arrastrando la pesada máquina. A media falda del cerro, con la cara toda ensangrentada, subí a la motocicleta haciendo equilibrios para sostenerme y me largué con fuerte impulso; por suerte la máquina tomó arranque y pude seguir mi carrera”.

Agregó que “cuando creía seguir felizmente, al hacer un viraje en una curva se volvió a parar la máquina. Esta vez no estaba solo, pues inmediatamente fui ayudado por un carabinero que me empujó la moto hasta que tomó arranque y pude seguir otra vez mi camino; pero, cuando faltaban unos 70 metros para llegar a la meta de Puerto Sara, se rompió la cadena quedando la moto inutilizada”.

Añadió que “allí me ayudaron a buscar la cadena y arreglar la máquina, demorando sólo 8 minutos en esta operación y emprendí el regreso sin novedad”.

Los demás corredores también debieron superar una serie de dificultades, que se vieron aminoradas en el transcurso de la carrera. La gente de las estancias salió en cada punto de control o del camino, alimentando con un aplauso o un grito de apoyo a los participantes, lo que permitió que esta carrera sea de los hitos históricos del deporte regional.

Ayer, 7 de febrero, “La Guarida” lugar de encuentro de los amantes de las motos, se reunieron a las 14 horas para reconocer el hito histórico de los seis pilotos que participaron de esa primera carrera, para luego a las 15 horas hacer una rodada hasta Puerto Sara (San Gregorio, al igual que hace cien años.

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