Necrológicas

Advierten sobre el riesgo de “caricaturizar” la naturaleza al hablar de especies introducidas

Miércoles 11 de Febrero del 2026

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El investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia), Erwin Domínguez Díaz, advierte sobre los riesgos de reducir a las especies introducidas como “invasoras” o “dañinas”, sin considerar, que, en muchas ocasiones, pueden cumplir funciones clave.

“Ultimamente, la ecología se ha llevado mucho a un ámbito antropocéntrico, como ocurre en las películas o en las fábulas, donde el oso habla con el conejo. Eso no puede ser, es peligroso, porque caricaturiza la naturaleza y la relación que tiene el ser humano con ella”, explicó el investigador al referirse al riesgo que implica simplificar la complejidad ecológica.

Al día de hoy, según Domínguez. las investigaciones a nivel mundial se han abordaron con la dicotomía entre “lo nativo versus lo introducido”. En este contexto, el investigador establece una analogía con la situación global actual, marcada por procesos de migración masiva, donde muchas veces los “introducidos” o “inmigrantes” son percibidos como algo negativo, cuando, en realidad, en numerosas ocasiones, tienen mucho que aportar.

Por lo mismo, para Domínguez resulta imposible comprender los ecosistemas como prístinos, es decir, libres de especies introducidas. Los nuevos sistemas que se configuran a partir de la interacción entre especies nativas e introducidas reciben el nombre de ecosistemas novedosos, precisamente porque han tenido interacción directa con el ser humano. Por diversas razones, algunas especies introducidas han proliferado en la región desde hace más de un siglo.

“Hay algunas que están presentes desde hace más de un siglo. Imagínate, ¡qué experimento más grande que ese! Cien años de experimentación, de plantas que se han adaptado a las condiciones climáticas, a la presión de pastoreo, a adaptaciones biológicas y a los microorganismos del suelo”, señaló Domínguez. En este contexto, diversas especies introducidas pueden desempeñar funciones ecológicas relevantes, especialmente en escenarios asociados a disturbios como la remoción del suelo.

“Imagínate que llega un chino a Magallanes. Al principio, obviamente, va a ser una novedad. Después empieza a formar familia, luego un barrio, en ese barrio hay una carnicería, una frutería, una panadería, un restaurante. Empieza a interactuar con lo nativo y, al poco tiempo, deja de ser novedoso”, explicó el investigador.

“Tú no puedes después desconocer a esa persona. Imagínate que pasan los años y no puedes tratar a ese individuo como alguien ajeno: ya forma parte del ecosistema. Esa persona que en un principio era una especie introducida ahora forma parte del sistema. Eso se llama el concepto de asilvestramiento”, agregó.

Añadió que estudios señalan que la composición actual de estos pastizales y matorrales está conformada por aproximadamente un 80% de especies nativas y un 20% de especies introducidas.

Plantas introducidas

Las invasiones biológicas constituyen uno de los principales motores de cambio de la biodiversidad a escala global. En la Región de Magallanes, se han registrado 216 especies introducidas, de las cuales 53 presentan estatus invasor. Varias de estas especies fueron incorporadas de manera intencional, especialmente en pastizales naturales, con el objetivo de aumentar la productividad forrajera y mejorar la oferta nutricional para el ganado doméstico. Sin embargo, también generan impactos negativos en las áreas protegidas, afectando los esfuerzos de conservación. Muchas de las especies clasificadas como invasoras en Magallanes se han asilvestrado después de casi 140 años, adaptándose a las condiciones climáticas

Usando la explicación de Domínguez como guía, mencionaremos ejemplos de plantas introducidas que no son dañinas para el ecosistema magallánico.

Uno de los ejemplos es el vinagrillo (Rumex acetosella), que exhibe una elevada capacidad de colonización temprana en superficies degradadas, favoreciendo la rápida generación de cobertura vegetal, la reducción del suelo desnudo y la atenuación de procesos erosivos, particularmente aquellos inducidos por vientos intensos.

De manera complementaria, la gramínea introducida Kentucky bluegrass (Poa pratensis) se caracteriza por iniciar su crecimiento a comienzos de la primavera, incluso bajo condiciones de heladas severas, frecuentes durante septiembre y octubre. Esta especie constituye una fuente temprana de forraje de alta calidad nutricional en períodos críticos del ciclo productivo ovino, como la parición.

Su presencia puede contribuir a disminuir la presión de herbivoría sobre especies nativas perennes, favoreciendo indirectamente el mantenimiento de la diversidad vegetal y la estabilidad funcional del pastizal.

Sin embargo, las especies introducidas no presentan comportamientos ecológicos homogéneos. Un caso contrastante es Hieracium pilosella, registrada en la región hacia la década de 1980 y ampliamente reconocida como una especie invasora con efectos negativos sobre la actividad ganadera.

Su expansión se asocia a la formación de parches monoespecíficos, la reducción de la diversidad vegetal local y una disminución de la biomasa forrajera. Estos antecedentes subrayan la necesidad de diferenciar entre especies introducidas naturalizadas de larga data, potencialmente integradas al funcionamiento del ecosistema, y aquellas de introducción más reciente, cuyos impactos ecológicos y productivos han sido documentados como adversos.

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