Trompetista Daniel D’Alcantara y cantante Gigliola Rossi pusieron el sabor y sentimiento de la bossa nova
Puede que los idiomas sean diferentes y los países y ciudades tengan sus propias cualidades y culturas, pero la música todo lo une. Es la explicación que tiene el trompetista brasileño Daniel D’Alcantara a las emociones que despierta cada vez que sube a un escenario. Si bien había estado en Chile, no imaginó nunca llegar “a la punta del continente”, y aunque de entrada se disculpa por su poco dominio del idioma español (lo que no se percibe, en todo caso) asegura que “la música es un lenguaje universal”.
Ni siquiera el frío le preocupa a este músico de Sao Paulo, que ayer junto a su banda marcó el cierre en Punta Arenas de la Semana Internacional del Jazz, que organiza la Fundación Jorge Sharp Corona y que hoy finaliza en Puerto Natales. “Para mí es una oportunidad que la música ofrece, porque la música es una lengua universal. No necesitamos hablar la misma lengua para poder hablar la misma lengua musical. Entonces el jazz y la música creativa, improvisada, nos proporcionan esta oportunidad de tocar en todo el mundo y acoger culturas distintas y pasar nuestra experiencia, nuestra vivencia a través del sonido”, describe.
El idioma es diferente, y también la música que presentó anoche.” Creo que por ser una lengua universal, tenemos estilos distintos, pero las ganas de tocar juntos, de hacer la música suceder, es mayor que todo, con estilos y culturas distintas, hacer que esto se conecte”, valora D’Alcantara.
En cuanto al repertorio que preparó para el público magallánico, destacaron temas de Johnny Alf como “Rapaz de Bem” y “Seu Chopin, desculpe”, así como Mouto a Vontade” de la leyenda de la música brasilera Joao Donato, “un gran compositor, un gran pianista, que tuve la oportunidad de tocar junto a él, y además tocamos standars de jazz, del cancionero estadounidense”.
El show con su banda, que integran los músicos chilenos Marco Reyes (contrabajo), el Moncho Romero (piano) y Alejandro Espinosa (batería), fue el segmento inicial de la jornada, para después dar paso a la voz de la cantante Gigliola Rossi, que encantó tanto a los asistentes como a sus compañeros de escenario. “Es maravilloso, porque ella canta muy bien, es creativa, tiene una presencia de espíritu, una personalidad fuerte para lo que la música necesita. Es muy fácil de introducir, es muy fácil de tocar juntos. Y algo que me encanta es que es muy gratificante ver a personas de otros lugares queriendo tocar la música brasileña”, finalizó Daniel D’Alcantara.
De Conce al mundo
Gigliola Rossi hubiese querido tener más tiempo para recorrer Punta Arenas. Se maravilló con los barcos posados sobre el estrecho de Magallanes, y se sorprendió de los sabores de la gastronomía local. Sentimiento puro, en cada experiencia, y eso fue lo que demostró en el escenario. “Más que venir aquí a mostrar cómo uno canta o lo que sabe hacer, es como conectar con la gente, eso es lo que más me importa. Los músicos que me acompañan ya habían venido y me habían comentado que esto era una maravilla, o sea, que la gente acá escucha realmente lo que uno hace, es muy respetuosa con el trabajo de uno”, expresa.
Son muchas las razones que hacen de este encuentro algo especial, y recalca que los magallánicos deben aprovechar estas oportunidades. “Tienen mucha suerte, la verdad, porque yo sé que hay regiones donde estas cosas no pasan y pensando en el extremo sur de Chile, que tenga este nivel de organización, trayendo músicos de afuera, encuentro que es una oportunidad única para la gente de acá para poder pasar un momento distinto, porque música pop tú tenís todos los días, en cambio el jazz, estas cosas que son un poquito más, de repente, difíciles de entender, tal vez, pero igual nutren el corazón, hay que aprovecharla”, recalca Rossi, sobre todo tratándose de una música, que suele ser asociada a la elite o a audiencias con gusto más selecto.
“Lo que pasa con el jazz, o lo que a mí me pasó cuando yo no entendía el jazz; porque yo tengo formación clásica o sea, estuve un año escuchando jazz antes de poder entender que es lo que estaba escuchando, y como no es tan fácil cuando uno no reconoce cierto lenguaje musical, el cerebro lo interpreta como algo fome o algo malo o suena raro, no lo disfrutas tanto al principio. Hace, no sé, 20, 25 años atrás cuando yo empecé a cantar jazz, esto era para círculos muy cerrados, el ambiente era extremadamente machista entonces era difícil, pero ahora ha cambiado mucho, estas instancias de tener jazz gratis son increíbles. Yo no pensé que iba a llegar el momento en que iba a haber un espectáculo de este nivel gratis”, reitera.
Y el gusto por el bossa nova viene de haber vivido en Brasil y sentir esa música, que ella conduce mediante su propia personalidad, “más alegre, relajadita, bien livianita siento yo, como rayitos de sol, y el bossa nova tiene mucho de eso el bossa nova tiene elementos musicales del jazz que son súper interesantes, pero también tiene esa cosita relajada, rica de Brasil, del solcito, de rítmicamente tirar para adelante, para atrás, de ir jugando”, finalizó la cantante, que espera seguir conociendo otras culturas del mundo que complementen el ritmo cadencioso que trae en la sangre.




