La importancia del colágeno en la salud
El colágeno es la proteína más abundante en el cuerpo humano, representando cerca del 30% de todas las proteínas totales, y juega un rol fundamental en la estructura y elasticidad de tejidos clave como la piel, huesos y articulaciones.
En Chile, donde el envejecimiento poblacional avanza rápidamente con más del 20% de la población sobre 60 años según datos recientes, entender sus beneficios es esencial para promover hábitos saludables adaptados al contexto local, considerando factores como la alta exposición solar en regiones como el norte del país y el estilo de vida activo en zonas urbanas como Santiago.

¿Qué es el colágeno?
El colágeno es una proteína estructural compuesta principalmente por aminoácidos como la glicina, prolina e hidroxiprolina, que se organiza en fibras resistentes dentro del tejido conectivo para proporcionar soporte y flexibilidad a diversos órganos y estructuras corporales. Existen al menos 28 tipos diferentes de colágeno, pero los más relevantes para la salud humana son el tipo I, presente en la piel, huesos, tendones y ligamentos, el tipo II, abundante en los cartílagos articulares, y el tipo III, que se encuentra en músculos, órganos internos y vasos sanguíneos.
El cuerpo humano produce colágeno de manera natural mediante fibroblastos y condrocitos, un proceso que depende de nutrientes como la vitamina C y el cobre, pero esta síntesis disminuye progresivamente con la edad hasta un 1% anual después de los 30 años, agravada por factores ambientales como el tabaquismo, el estrés oxidativo y la intensa radiación ultravioleta común en Chile debido a su geografía extensa desde el desierto hasta la Patagonia.
Esta proteína adopta una estructura única en forma de triple hélice, similar a una cuerda trenzada, que le confiere una resistencia mecánica excepcional, actuando como el “pegamento” natural que une células y mantiene la integridad de los tejidos conectivos, sin niveles adecuados de colágeno, el cuerpo experimenta una pérdida de firmeza generalizada, lo que acelera problemas asociados al envejecimiento prematuro y reduce la calidad de vida en etapas avanzadas.
Tipos de colágeno
Entre las diversas fuentes de colágeno, el colágeno marino extraído de la piel, escamas y huesos de peces como el salmón, caballa o jurel, se destaca por su excepcional biodisponibilidad, hasta 1.5 veces superior a la del colágeno bovino, gracias a sus péptidos de bajo peso molecular que facilitan una absorción intestinal más eficiente. Rico predominantemente en tipos I y III, es particularmente ideal para el cuidado de la piel y el antienvejecimiento, con estudios clínicos reportando un aumento del 28% en la elasticidad cutánea después de 12 semanas de uso.
En Chile, un país con una extensa costa pacífica y una tradición culinaria basada en pescados como la anchoveta y el congrio, el colágeno marino no solo es altamente accesible y sostenible apoyado por la industria pesquera nacional, sino que también se alinea perfectamente con dietas mediterráneas locales ricas en omega-3, potenciando sus efectos antioxidantes.
Otros tipos populares incluyen el colágeno bovino, óptimo para la salud articular y ósea, y el porcino, beneficioso para el soporte muscular, pero el marino ofrece ventajas adicionales en perfiles genéticos hispanos con digestiones más sensibles, minimizando molestias gástricas y maximizando la eficacia terapéutica.
Beneficios para la piel y el envejecimiento
Uno de los beneficios más destacados del colágeno radica en su impacto positivo sobre la piel, donde suplementos orales de colágeno hidrolizado han demostrado mejorar significativamente la elasticidad, la hidratación y reducir la profundidad de las arrugas finas en estudios clínicos controlados.
Por ejemplo, investigaciones han reportado un aumento en la densidad dérmica de entre el 10% y el 20% después de 8 a 12 semanas de consumo diario, lo cual es particularmente relevante para contrarrestar la sequedad cutánea típica en los climas secos y ventosos del centro de Chile, como en el Valle Central. Además, el colágeno promueve la regeneración celular al estimular la producción de nuevas fibras y protege contra los daños inducidos por los rayos UV, previniendo la aparición de manchas hiperpigmentadas y la flacidez precoz que afecta a muchas personas en países con alta incidencia solar.
En mujeres chilenas posmenopáusicas, un grupo demográfico en crecimiento debido al aumento de la esperanza de vida, la suplementación con colágeno tipos I y III resulta clave para contrarrestar la pérdida hormonal que acelera el envejecimiento cutáneo, ofreciendo no solo mejoras estéticas sino también un impacto positivo en la autoestima y el bienestar emocional general. Consumirlo de forma regular puede retrasar visiblemente los signos de la edad, contribuyendo a una piel más luminosa y resistente, y fomentando un envejecimiento saludable que se alinee con las recomendaciones de salud pública en Chile.

Salud articular y ósea
El colágeno tipo II es especialmente efectivo para fortalecer el cartílago articular, aliviando el dolor y la rigidez en condiciones como la osteoartritis, que afecta aproximadamente al 15% de los adultos mayores en Chile y representa una carga significativa para el sistema de salud pública.
Ensayos clínicos han indicado que dosis diarias de 10 gramos de colágeno hidrolizado pueden reducir el dolor articular en un 20% a 30%, mejorando la movilidad diaria de manera comparable a algunos antiinflamatorios no esteroideos, pero sin los efectos secundarios gastrointestinales comunes de estos fármacos.
Este beneficio es crucial para deportistas amateurs, trabajadores en industrias físicas como la minería en el norte chileno o el sector agrícola en el sur, donde las lesiones crónicas por desgaste articular son frecuentes y pueden limitar la productividad laboral.
En cuanto a la salud ósea, el colágeno contribuye a aumentar la densidad mineral ósea al estimular la actividad de los osteoblastos, las células responsables de formar nuevo hueso, lo que ayuda a prevenir la osteoporosis, una enfermedad que provoca alrededor de 20.000 fracturas de cadera anuales en Chile, especialmente en mujeres posmenopáusicas. Estudios longitudinales confirman que la ingesta regular de péptidos de colágeno fortalece la matriz ósea extracelular, reduciendo el riesgo de fracturas y mejorando la resistencia general del esqueleto en poblaciones envejecidas.
Rol en músculos y salud cardiovascular
El colágeno también soporta la masa muscular magra al integrarse con las fibras proteicas miofibrilares, potencialmente incrementándola en un 5% a 10% cuando se combina con entrenamiento de fuerza y una dieta equilibrada. Aunque no actúa directamente sobre la testosterona la hormona anabólica clave en hombres para el desarrollo muscular y la vitalidad sexual.
investigaciones preliminares sugieren que su consumo regular mejora la recuperación post-ejercicio al reducir la inflamación y el estrés oxidativo, lo que indirectamente puede ayudar a mantener niveles hormonales óptimos, especialmente en hombres chilenos mayores de 40 años, donde la testosterona disminuye naturalmente un 1% anual y contribuye a la sarcopenia.
Complementar el colágeno con micronutrientes como zinc, magnesio y vitamina D, abundantes en alimentos locales como los mariscos del Pacífico chileno, optimiza estos efectos sinérgicos, promoviendo una mayor fuerza y resistencia física. En el ámbito cardiovascular, el colágeno mantiene la elasticidad de las arterias y venas, reduciendo la rigidez vascular y el riesgo de aterosclerosis, un ensayo clínico randomizado demostró una mejora significativa en la compliance arterial después de solo 6 meses de suplementación.
Dado el contexto chileno, con tasas de obesidad cercanas al 35% en adultos y un aumento en enfermedades cardíacas relacionadas con estilos de vida sedentarios en ciudades grandes, incorporar colágeno en la rutina diaria emerge como una estrategia accesible para bajar estos riesgos y apoyar la salud vascular a largo plazo.




