Proponen repoblar el casco histórico sumando mil 900 viviendas y arbolizar la calle Bories
¿Cómo se imagina la ciudad que queremos? Esa es la pregunta que intenta responder la Imagen Objetivo, una propuesta de desarrollo que proyecta el Punta Arenas de los próximos 30 a 50 años, elaborada por la Corporación Ciudades. El documento presenta seis proyectos destinados a cambiarle el rostro a la capital regional. Uno de ellos propone convertir las frías calles de asfalto en corredores biológicos y el centro administrativo en un barrio vivo, con 1.900 nuevos hogares, poniendo a la ciudad a la vanguardia de la arquitectura planificada a nivel nacional.
La iniciativa busca transformar a Punta Arenas en una ciudad donde las personas tengan mejor acceso a servicios; se reduzcan las brechas entre el sector norte y sur de la urbe; exista un crecimiento urbano compacto; se integren los humedales y cuencas fluviales; y, además, se consolide su rol como puerta de entrada a la Antártica mediante la creación de un distrito científico en el sector de Bahía Catalina.
Este documento, presentado a mediados del año pasado, vuelve a cobrar relevancia a raíz de la crisis que enfrenta el casco histórico de la ciudad, marcada por fachadas rayadas, varios edificios patrimoniales abandonados y clientes que, de a poco, prefieren la Zona Franca de Punta Arenas y el mall Espacio Urbano Pionero para realizar sus compras. El resultado es un centro que se transforma en un desierto una vez que los trabajadores salen de las oficinas.
La situación, advierte el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, podría volverse aún más crítica en los próximos años si se concreta el traslado de las dependencias municipales a los terrenos del exhospital, ya que cerca de dos mil personas que hoy realizan trámites dejarían de concurrir al centro.
Repoblar el centro
Con un polígono de intervención de aproximadamente 84 hectáreas, delimitado por las avenidas Colón, España e Independencia y el estrecho de Magallanes, el proyecto plantea un desarrollo integral que combina repoblamiento, infraestructura peatonal, áreas verdes y valorización patrimonial. De ese total, 41 hectáreas corresponden a la Zona de Conservación Histórica (ZCH), la que se busca preservar y potenciar como eje de desarrollo.
Uno de los principales desafíos del casco histórico es su baja densidad poblacional y la presencia mayoritaria de adultos mayores. La estrategia de la Imagen Objetivo apunta a revertir esta situación mediante la construcción de 1.900 nuevas viviendas, distribuidas en torno a vías estructurantes como Colón, España e Independencia, además del frente al muelle Prat. Estas ocuparían 9,8 hectáreas.
La tipología referencial considera edificios de hasta cinco pisos, con el fin de densificar manteniendo una escala humana.
Más árboles
Una de las propuestas más innovadoras es la creación de corredores ecológicos -o calles arboladas- en Bories y Roca, junto con el mejoramiento de las áreas verdes existentes en las avenidas Colón, Independencia y España. En conjunto, estas intervenciones sumarían 4,2 hectáreas.
Los corredores buscan transformar los bandejones centrales en perfiles ecológicos, incorporando vegetación nativa y senderos peatonales. En el caso de la Avenida Colón, se plantea disminuir una pista vehicular por lado para ampliar las platabandas y ofrecer más espacio para el paseo.
El plan contempla además 19,9 kilómetros lineales de nuevas veredas, lo que representa cerca del 25% del total proyectado en los planes detonantes de la ciudad. A ello se agrega el incremento de 16,7 hectáreas de áreas verdes, equivalente a un aumento del 60,5% respecto de la superficie actual del centro histórico.
El objetivo es claro: generar espacios peatonales de calidad y entornos más atractivos tanto para residentes como para turistas.
Nuevo muelle
El muelle Prat sería reconvertido en un polo turístico y operativo capaz de recibir cruceros y embarcaciones menores, con una inversión superior a M$12.000.000 destinada a infraestructura de atraque, construcción de dolphins y un terminal de pasajeros.
Los edificios perimetrales frente al muelle se proyectan con usos mixtos -comercio, cultura y oficinas- y, al mismo tiempo, ayudarían a proteger el área de los fuertes vientos característicos de la región. A esto se sumaría el potenciamiento de la Costanera del Estrecho mediante nuevos locales y equipamiento urbano.
La iniciativa apunta no sólo a atraer visitantes, sino también a consolidar un borde costero más dinámico y mejor vinculado con el centro histórico.




