Sin infraestructura, no hay inteligencia artificial
El lanzamiento del modelo de lenguaje Latam-GPT constituye un hito significativo para el desarrollo tecnológico en América Latina, no sólo por el avance que representa, sino porque instala una discusión estratégica: la urgencia de que en la región se construyan capacidades propias, entrenadas desde sus contextos, lenguas y realidades.
En un escenario global donde la inteligencia artificial (IA) avanza a gran velocidad y su desarrollo se concentra en un número reducido de polos, iniciativas como estas abren una alternativa distinta. Fortalecer capacidades regionales no es sólo una cuestión de innovación, sino también de autonomía y resiliencia. Es, además, una señal concreta de que la colaboración entre academia, sector público y empresas puede traducirse en proyectos con impacto real.
Pero ningún avance en esta materia ocurre en abstracto. Detrás de cada modelo de lenguaje y de cada aplicación existe una base digital clave que lo hace posible. Los centros de datos -muchas veces invisibles en la conversación pública- cumplen un rol habilitante esencial dentro de la infraestructura que sostiene estos desarrollos, un vínculo que ya se refleja en las proyecciones del sector: estudios como el 2025 Global Data Center Report de JLL estiman que hasta un 20% del crecimiento del mercado hacia 2027 estará directamente impulsado por el desarrollo de la inteligencia artificial, en función del acceso a infraestructura y energía disponible. Sin capacidad de cómputo, energía confiable y conectividad de alta disponibilidad, la IA no escala ni se sostiene en el tiempo.
Por eso, hablar de estos avances es también hablar de las condiciones que permiten su desarrollo. El desafío para la región no es únicamente crear modelos avanzados, sino asegurar entornos seguros, eficientes y sostenibles para su operación. Esto supone planificación energética, marcos regulatorios claros, inversión en conectividad y una mirada estratégica sobre dónde y cómo se procesan los datos.
Chile cuenta con atributos relevantes para aportar en este escenario. Una matriz energética mayoritariamente renovable, conectividad digital de estándar internacional y una trayectoria sostenida de inversión tecnológica permiten proyectar al país como un habilitador del desarrollo de servicios digitales avanzados. Estas condiciones abren la posibilidad de que la región no sólo consuma estas soluciones, sino que también las desarrolle y opere desde el continente.
En ese sentido, Latam-GPT es más que un hito tecnológico. Es una señal de rumbo. Refuerza una convicción central de que avanzar hacia capacidades propias exige un ecosistema articulado, con bases tecnológicas sólidas y una mirada regional de largo plazo. Sólo integrando innovación, condiciones habilitantes y gobernanza, será posible que América Latina consolide un desarrollo tecnológico más autónomo, competitivo y sostenible.




