Muelle en Bahía Fildes reducirá jornadas de 20 horas y aumentará seguridad de operaciones antárticas chilenas
La construcción del primer muelle en Bahía Fildes representa un cambio radical en la forma de operar en la Antártica chilena. Esta obra reducirá drásticamente los tiempos de faena y los riesgos que actualmente enfrentan científicos, personal logístico y tripulaciones al desembarcar personas y carga sin infraestructura portuaria adecuada. Cristián González, jefe de Logística del Instituto Antártico Chileno (Inach), explicó la complejidad actual: “Tenemos faenas que superan las 12, 15 o 20 horas descargando una embarcación. Dependemos mucho de las condiciones meteorológicas, porque la nave queda en la bahía, no cerca de la orilla”, señaló.
Cadenas logísticas
complejas
González detalló el proceso: «Si la embarcación no tiene grúa a bordo, se desconsolida la carga a mano, se pasa a un bote zodiac y se va llevando de a poco hacia la orilla. En un contenedor entran 33 metros cúbicos y eso tienes que llevarlo caja a caja». La Armada de Chile, por ejemplo, dispone de skuas para las labores de descarga, con capacidad de transportar un contenedor. Estas son una invención de Asmar Magallanes: barcazas modulares que pueden ser desarmadas y transportadas para operaciones antárticas por buques como el AP-41 Aquiles, el ATF-60 Lientur o el AGB-46 Almirante Viel. El desembarco de personas también implica riesgos. “Trasladamos tanto a jóvenes como a personas mayores de 60 o 65 años. El movimiento puede representar un peligro para gente que no está habituada a la maniobra de bajar desde una embarcación grande a un bote”, advirtió González.
Ahorro de tiempo
y recursos
González fue enfático sobre el impacto del proyecto: “Para nosotros es un avance gigantesco, sobre todo para la seguridad. Pasar de bajar contenedores uno a uno a tenerlos ya en un muelle a la orilla nos daría una tranquilidad enorme”, indicó. El ahorro será tanto económico como operativo: “Habrá menor gasto de combustible, ahorro de tiempo y menos desgaste de las embarcaciones menores. Lo ideal es que el muelle venga acompañado de maquinaria acorde para el movimiento de la carga”, señaló. La nueva infraestructura también beneficiará a la lancha científica Karpuj del INACH. “Poder dejarla ahí sería una utilidad tremenda para el descanso de la tripulación y para nuestros movimientos internos”, agregó el jefe de Logística. Por su parte, Christopher Barría, capitán del remolcador Luma —nave que transportó 300 toneladas de equipos para la construcción—, calificó el proyecto como “un hito histórico muy importante para el país”.




