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Monitoreo y educación marcan nueva etapa en la protección del canquén colorado al sur de Punta Arenas

Miércoles 18 de Febrero del 2026

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  • Fundación Rewilding Chile y Conaf refuerzan el trabajo en el Monumento Natural Canquén Colorado con censos, cámaras trampa y presencia constante en terreno.

 

Con turnos rotativos que aseguran presencia permanente en terreno, monitoreo con 13 cámaras trampa y recorridos diarios que pueden extenderse por horas, el Monumento Natural Canquén Colorado enfrenta este 2026 una nueva etapa de resguardo activo para proteger al ganso más pequeño de Magallanes en la desembocadura del río San Juan, uno de los sectores de mayor uso recreativo en Punta Arenas.

Las primeras acciones de conservación en el área se remontan a 2003, cuando se intentó cercar el perímetro de anidación de la especie en el sector de San Juan. Posteriormente, en 2017, fue inaugurado el Monumento Natural Canquén Colorado, creado por el Ministerio de Medio Ambiente con aporte financiero del Ministerio de Bienes Nacionales, con una superficie aproximada de 27 hectáreas administradas por Conaf. En 2021 el lugar fue reforzado por el Plan Recoge, iniciativa interministerial orientada a fortalecer su protección.

Con el paso de los años, el cerco perimetral quedó sin mantención y el sector comenzó a deteriorarse por la acción humana, acumulación de basura, presencia de animales pastando y perros sueltos. Las parejas reproductivas de canquén colorado y otras aves migratorias dejaron de regresar al lugar al perder condiciones adecuadas de hábitat.

En 2024, Fundación Rewilding Chile inició un trabajo en convenio con Conaf y el Centro de Rehabilitación de Aves de Leñadura, impulsado por Ricardo Matus y Olivia Blank, especialistas en monitoreo, marcaje y ecología de la especie. Las primeras acciones incluyeron instalación de cámaras trampa para registrar movimientos, recorridos periódicos para realizar censos de aves, remoción de caballos y mejoramiento del cerco perimetral, que actualmente cuenta con señalética renovada.

Desde este año se fijaron acciones periódicas de conservación y se incorporaron guardafaunas, cuyo objetivo es marcar presencia constante, monitorear aves, vigilar el cerco, recolectar basura y desarrollar educación ambiental con vecinos, pescadores y campistas.

Presencia permanente

Felipe Contreras Sonn es uno de los guardafauna del programa, dijo que su llegada al proyecto se dio tras años de experiencia en distintas áreas protegidas de la región. “Yo llevo un buen tiempo trabajando como guardaparque. Trabajé Para Conaf áreas protegidas, estuve en Pali Aike, Laguna Parrillar y también en el Faro San Isidro”, señaló.

Sobre las labores diarias en el monumento, detalló que el trabajo combina monitoreo científico con educación ambiental directa. “Es un poco de todo: levantamiento de información a través del monitoreo con cámaras trampa, educación ambiental con la gente y recorridos constantes diarios dentro del monumento y fuera del monumento, viendo por dónde se mueve el ganso y el ecosistema en general”.

Los recorridos pueden extenderse entre una y cuatro horas, dependiendo de las tareas. “Dentro del monumento son como 7 kilómetros, pero pueden llegar hasta 15 kilómetros porque también se va rio arriba. A veces las vueltas duran varias horas, sobre todo cuando estamos haciendo censos de aves, porque uno va más atento a lo que hay y a lo que se va moviendo”, sostuvo.

Una de las labores permanentes ha sido la limpieza del sector. “Hemos tenido que sacar harta basura dentro del monumento, y eso igual nos hemos preocupado harto”, afirmó, destacando que la sola presencia constante ha generado cambios en el comportamiento de algunos visitantes.

A su juicio, la educación ambiental es uno de los impactos más relevantes del programa. “Eso es lo que me ha gustado harto, como educar a la gente. Cuando van conociendo, se van haciendo parte de la conservación y después ellos mismos van educando a otros. Se va armando una cadena de educación ambiental”, planteó.

Monitoreo y amenazas persistentes

Felipe Vera Rojas, también guardafauna del programa, manifestó que su incorporación se produjo luego de años de trabajo en monitoreo de biodiversidad y educación ambiental.

Detalló que el trabajo no se limita únicamente al polígono del monumento. “El programa hoy está enfocado en censos de aves en relación al canquén colorado, pero el trabajo también es más amplio. Se monitorea todo el territorio sur, desde San Juan hacia el sur, distintas cuencas”.

El monitoreo ha permitido registrar situaciones particulares dentro de la población local. Por ejemplo, hay un canquén blanco, que es albino, nacido de una pareja de canquén colorado. También se ha registrado un híbrido entre canquén colorado y canquén común.

Respecto de las amenazas, Felipe Vera advirtió que el factor humano sigue siendo relevante.

“La comunidad a veces hace fuego, lleva perros sueltos o deja basura. El estar allá de manera permanente ha ayudado a generar más conciencia. Hay un trabajo importante en educación, en que la gente tome conciencia de no soltar a los perros y no dejar residuos”, indicó.

En cuanto a la organización del trabajo, subrayó que la presencia es continua. “Siempre hay una persona trabajando en el sur. Nos vamos rotando cada cuatro o cinco días, pero el sector nunca queda sin vigilancia”.

La información levantada -a través de cámaras trampa, censos y observación directa- no sólo alimenta bases de datos técnicas, sino que también fortalece las estrategias de educación ambiental y vinculación con la comunidad local, pescadores y agrupaciones ecológicas.

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