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Tormenta invernal histórica paraliza la costa este de Estados Unidos

Martes 24 de Febrero del 2026

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Una intensa tormenta invernal azota con fuerza la costa este de los Estados Unidos desde la madrugada de este lunes, obligando a millones de residentes a permanecer en sus hogares, suspender actividades y reforzar operativos de emergencia en una de las regiones más pobladas del país. El fenómeno, que ha sido calificado por autoridades meteorológicas como excepcional en magnitud, se ha extendido desde Maryland hasta Massachusetts con nevadas intensas, vientos fuertes y riesgo de cortes de energía generalizados.

Según la cobertura en Infobae, redactada por Osvaldo Ortiz y Joaquín Bahamonde, la tormenta ha generado alertas de ventisca activas en múltiples estados, así como órdenes de restricción de circulación no esencial, cierres de escuelas y cancelaciones masivas de vuelos. En particular, en la ciudad de Nueva York -uno de los epicentros del temporal- las autoridades decretaron que solo los desplazamientos esenciales pueden efectuarse en las calles desde la noche del domingo hasta medianoche del lunes, ante la expectativa de acumulaciones de nieve que podrían superar los 60 centímetros en algunas áreas.

Las condiciones climáticas adversas han llevado a los gobiernos estatales y municipales a declarar estados de emergencia en Nueva York, Nueva Jersey, Delaware, Rhode Island, Connecticut, Massachusetts y otras regiones del noroeste del país. Las autoridades han advertido que la tormenta -parte de un sistema meteorológico que evolucionó rápidamente durante las últimas 24 horas- podría convertirse en un fenómeno histórico dado su alcance geográfico y la velocidad con la que se ha intensificado.

El Servicio Meteorológico Nacional estadounidense (NWS, por sus siglas en inglés) ha señalado que el temporal se caracteriza por nevadas persistentes y fuertes ráfagas de viento, lo que causa condiciones de visibilidad extremadamente reducida y ventiscas que dificultan cualquier tipo de desplazamiento seguro. Las alertas abarcan no solo áreas urbanas densamente pobladas, sino también carreteras interestatales y comunidades costeras que enfrentan el riesgo adicional de marejadas y acumulaciones profundas de nieve.

En Nueva York, autoridades locales activaron alertas de emergencia y suspendieron actividades públicas y privadas. Las escuelas permanecen cerradas, y se ha instado a la población a resguardarse y limitar sus desplazamientos al mínimo indispensable. El alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, mencionó que no se enfrentaba una tormenta de esta magnitud en más de una década, lo que subraya el carácter excepcional del fenómeno.

El impacto del temporal se ha sentido con especial fuerza en el sistema de transporte aéreo. En aeropuertos clave como los de Nueva York y Boston, miles de vuelos han sido cancelados o reprogramados, generando congestión y complicaciones logísticas para quienes intentan viajar o regresar a sus hogares. Las aerolíneas han recomendado a sus pasajeros verificar el estado de sus vuelos antes de dirigirse a las terminales, dado que la operatividad se ha visto gravemente afectada por la intensidad de las nevadas y las ráfagas de viento.

Además de las dificultades en tierra, las autoridades han advertido sobre la posibilidad de cortes generalizados de electricidad a medida que los fuertes vientos y el peso de la nieve acumulada sobre las líneas de transmisión comprometen la infraestructura energética. En algunos sectores del noreste, cientos de miles de clientes ya han experimentado interrupciones en el suministro eléctrico, lo que agrava las condiciones de vida en medio del frío extremo.

Los meteorólogos han señalado también que la tormenta podría prolongarse durante las próximas horas, intensificándose en ciertos sectores antes de comenzar un paulatino debilitamiento. Sin embargo, la prioridad sigue siendo garantizar la seguridad de los residentes y habilitar las redes de transporte y servicios públicos lo antes posible una vez que las condiciones lo permitan.

Este fenómeno se enmarca en una temporada invernal marcada por eventos climáticos extremos en distintas partes de Estados Unidos, donde sistemas similares en enero y febrero habían anticipado condiciones severas -incluidas anteriores nevadas récord y olas de frío intenso- poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades y la resiliencia de las comunidades afectadas.

La tormenta invernal que actualmente paraliza gran parte de la costa este estadounidense es un recordatorio claro de cómo las condiciones meteorológicas pueden transformarse con rapidez y afectar de manera profunda la vida diaria de millones de personas, desde la movilidad urbana hasta la operación de servicios esenciales y el bienestar general de la población.

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