El profesor George Musters socializa con los caciques Aónikenk que organizaban la educación
María Angélica
Dollenz
El profesor George Musters Chaworth nació en Nápoles, Italia, el 13 de febrero de 1841, en el transcurso de un viaje de sus padres, John George Musters, oficial del regimiento diez de húsares y de Emily Hammond. Huérfano a los pocos años, lo educó John Hammond su tío materno y su abuela materna Mary Ann Chaworth, quien fuera musa del legendario poeta Lord George Byron en el poema The Dream o el Sueño. Para cumplir con las exigencias educativas de George Byron, fue inscrito a la Escuela de Harrow donde sorprendió a sus maestros con su ya extenso conocimiento de la literatura universal, habiendo ya repasado Las mil y una noches, la historia de los turcos o los viajes de Lady Montagu y leído a gran cantidad de poetas incluyendo a Geoffrey Chaucer autor de los Cuentos de Canterbury. Educado además en la Universidad en el Trinity College de Cambridge, etapa en la que se distinguió como deportista, a pesar de tener un pie deforme de nacimiento. Es posible que la abuela de George Musters le contara historias de la familia de los Byron que inspiraron a George Musters Chaworth para viajar a tierras patagónicas; en especial de Sir John Byron abuelo del vate.
El encuentro con los patagones revivió en 1764 con el retorno de la circunnavegación del comodoro John Byron a bordo de la nave HMS Dolphin. Su relato del acontecimiento mundial apareció por primera vez en el periódico Gentleman´s Magazine en mayo de 1766. Mary Chaworth, vivía en Annesley Hall, una finca cercana a la abadía de Newstead, propiedad de Byron, en Nottinghamshire. En 1803, George Byron pasó algunas semanas en Newstead en su casa, siendo ella una joven de 17 años y él un muchacho de 15 años, una diferencia entonces insalvable. Escribió muchos poemas para ella, pero a Mary no le gustaba el joven Lord George Byron y se casó con John “Jack” Musters en agosto de 1805. Tuvieron siete hijos. Mary se separó de su marido el 10 de abril de 1814 y comenzó a escribir sobre Byron. Para entonces, él era famoso y ya no le interesaba; intentó visitarlo en Hastings, pero él huyó justo a tiempo para impedir un encuentro. Regresó con su marido Musters en 1816. Sin embargo, Mary Chaworth es el tema de al menos cinco de los primeros poemas de Byron, incluyendo colinas de Annesley. También hay alusiones a su historia de amor en Childe Harold y con la poesía de El Sueño (1816).
John Hammond, tío materno de George Musters, fue unos de los marineros del almirante Robert Fitz Roy que viajó en el HMS Beagle. Siendo aún niño el joven George Musters escuchó los apasionados relatos de sus parientes y de la importancia de la Patagonia. George Musters se educó en la isla de Wrigth y en Sandgate. Luego siguió la carrera naval en la Academia del Dr. Burney, en Gosport. En 1854 a los 13 años se unió a la Armada Británica. Sirvió en el HMS Algiers de 1854 a 1856 y participó en la guerra de Crimea recibiendo las medallas inglesas y turca de Crimea. De 1861 a 1866 trabajó en el balandro HMS Stromboli frente a las costas de Sudamérica.
Musters en Punta Arenas
A la edad de 28 años, en abril de 1869, el profesor Musters arriba a Punta Arenas, una naciente urbe de apenas dos décadas de existencia en la República de Chile y en el confín del mundo. Tuvo que afrontar y participar en la vida aónikenk, vestir de quillango, usar boleadoras, andar a caballo, alimentarse con carne de guanaco, de ñandú y consumir sus huevos. Debió habitar en toldos, dormir a la intemperie, hacer trenzados de cuero y lo más importante investigar, estudiar y registrar los acontecimientos de la gran aventura científica educativa, con mucha precisión y útiles detalles sobre la flora, fauna, topografía y costumbres de los tehuelches; además Musters dominaba muy bien la lengua aónikenk, el castellano y su lengua materna el inglés. El gobernador de Magallanes era Oscar Viel Toro como relata en su obra Vida con los Patagones: “Fui presentado después a la Señora Viel, una simpática limeña, dotada de todos los encantos proverbiales de las damas de Lima”, se trataba de Manuela Cavero Nuñez. El almirante peruano Miguel María Grau Seminario era concuñado del capitán chileno y gobernador de Magallanes Oscar Viel Toro.
Instrucción primaria en la
administración de Viel
Desde que Viel llegó a Punta Arenas prestó preferente atención a la educación aprovechando los servicios del profesor que por primera vez arribaba a este territorio. La Escuela Pública fue instalada en un edificio más confortable, aumentando nuevos alumnos de ambos sexos. El gobierno designaba por primera vez un profesor para este establecimiento. El colegio era de material sólido, elegante en su aspecto, este edificio será considerado más tarde como uno de los principales ornatos de la población de la ciudad magallánica; en la ejecución de esta obra arquitectónica estaba el experto francés Miguel Gillet, quien se estableció durante ese año, iniciando una actividad artesanal que le haría acreedor a posteriores elogios del mismo Viel. Si lo inadecuado del lugar en que funcionaba la Escuela durante el primer año, pudo servir de excusa para que los padres de familia no enviasen a sus hijos a ella, el nuevo edificio ha hecho desaparecer esa causa y sólo la natural desidia de algunos, hacía que la escuela no fuese frecuentada.
Convencido el gobernador Viel de la ineficiencia de las continuas amonestaciones sobre el particular, tomó la medida de privar de la ración a aquella familia, que percibiéndola solo gratuitamente no enviase a sus hijos a la escuela. Esto parece un trato arbitrario, se halla plenamente justificado, si se tiene presente que el Estado suministra ración gratuita a estos niños y tiene por tanto el derecho de exigirles que aprovechen la instrucción que a costa de sacrificios les proporcione la nación chilena. Este sistema produce sus efectos, habiendo sido frecuentada la escuela por un gran número de alumnos de ambos sexos.
Como relata Musters “El Señor Viel había estado antes al mando de un buque blindado chileno, y en cambio de ese puesto había aceptado el gobierno de la lejana colonia; su celo y su energía para cumplir con los deberes de su cargo eran infatigables y sus hábitos marinos se revelaban en la estricta disciplina que mantenía y que era absolutamente necesaria para tener en orden a la abigarrada población. El gobernador me insta bondadosamente a que me instalara en su casa, prometiéndome albergue para la noche en otra adyacente pues sus limitadas comodidades no le permiten otra cosa. Dos días después agradablemente pasados en cambiar atenciones y visitas, me trasladé con mis efectos a una casa de madera contigua al cuartel, habitación del Señor Zenteno, el ingeniero encargado de las obras del gobierno”.
Caciques patagones dirigen la educación del pueblo Aónikenk
El profesor George Musters socializa con los caciques Aónikenk que organizaban la educación y los contenidos instructivos de su pueblo, entre ellos se encuentra: 1) Casimiro Fourmantin, 2) Santos Centurión, 3) Papón, 4) Mulato, 5) Sam Slick, 6) Orkeke y 7) Sinchel. Con referencia a este último, Musters, el profesor, marino y explorador inglés lo describió: “Este hombre era el mejor tehuelche que he tratado, excepto de Wapi tal vez. Era franco, honrado, sobrio y apto en todo sentido para el cargo de cacique; artista, rápido y diestro en los trabajos indios desde domar hasta fabricar una montura o un collar de plata. Era un hombre de figura guapa, fisonomía agradable e inteligente que su carácter no desmentía”. Con referencia a Orkeke, fue un líder del pueblo tehuelche que supo ser un hombre muy respetado no sólo por su gran contextura física, sino también por la gran capacidad diplomática, por ser prudente y sabio. El profesor Musters dice de él: “Notablemente intelectual. Los meses que pasé en su compañía me dieron después amplia ocasión para estudiar sus facultades reflexivas, que eran grandes, y que a menudo encontraban expresión en dichos enérgicos y graciosos”.
Enseñaban todos los caciques a sus habitantes su lengua aónikenk, la orfebrería, curtiembre, metalúrgica, entre otros conocimientos prácticos para la vida en tierras extremas, como lo es la Patagonia.




