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Presidente del Club 18 de Septiembre, al despedir a legendario dirigente fallecido

“Don Justo nos enseñó que el deporte es más que ganar y perder, es crecer y compartir”

Domingo 1 de Marzo del 2026

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En una nublada mañana de sábado, el cortejo fúnebre que acompañó al extinto dirigente del fútbol y el boxeo Justo Vargas Barrientos hizo un alto en un punto estratégico para tributarle un merecido homenaje en su último adiós: la cancha del Estadio La Bombonera, en el barrio 18 de Septiembre, cuyas calles polvorientas recorrió en sus primeros pasos hace 83 años.

Pasadas las 9 horas, se reunieron en el popular recinto deportivo familiares, amistades, dirigentes y jugadores, no sólo de su querido Club 18 de Septiembre, sino también de otras instituciones.

Abrió los discursos de despedida Héctor Vicencio Peñaloza, presidente del Club 18 de Septiembre, quien comenzó recordando que “sólo hace algunos días celebramos su cumpleaños N°83, rodeado de su linda familia, amigos y el cariño de su club, oportunidad en la que un grupo de jugadores le obsequió la actual camiseta”.

“Don Justo fue más que un presidente para nuestra institución: fue un pilar fundamental, un motor, un hombre que dedicó gran parte de su vida a construir y fortalecer nuestro querido club. Su legado va más allá de títulos y logros deportivos. Nos dejó un ejemplo de constancia, amor por el deporte y, sobre todo, un amor infinito por este club de barrio que tanto amó”, remarcó.

Al recordar la gestión de Justo Vargas en el plano dirigencial, enfatizó que “permitió que jóvenes y no tan jóvenes encontraran en el deporte un camino para crecer como personas. Fue un artífice de la remodelación de nuestra sede social, un lugar que hoy es un hogar para muchos de nosotros”.

Añadió que “su compromiso con el deporte fue inquebrantable, no sólo con el fútbol, sino también con el boxeo, dejando una profunda huella en la región”.

“Don Justo nos enseñó que el deporte es más que ganar y perder; es crecer, compartir y ser parte de algo mucho más grande”, cerró.

Enseguida fue el turno de su entrañable amigo de infancia, Rubén “Paipa” Gallegos, quien, con la voz quebrada por la emoción, exteriorizó su tristeza y recordó los pasajes más inolvidables de su gestión al frente del Club 18 de Septiembre, en especial “cuando nos llevó de gira al norte del país”, en octubre de 1971. “No teníamos nada, pero Justo quiso hacerlo todo”, subrayó. “Justo fue un caudillo para el club; fue mi amigo por más de 70 años y no tuvo enemigos”, concluyó.

Por último, Rosanna, una de sus cuatro hijas, tuvo palabras de agradecimiento por las múltiples muestras de cariño recibidas. “Nos hemos sentido muy acompañadas en estos días. Mi padre fue muy bondadoso, un hombre luchador ante la adversidad; nunca bajó los brazos. Lo vamos a extrañar tanto, porque era nuestro diario vivir, todo giraba en torno a él”.

A las 9:30 horas, el carro mortuorio y la caravana vehicular que lo acompañaba prosiguieron su trayecto hacia la sede del Club 18 de Septiembre, en calle José Gregorio Argomedo, para luego dirigirse al Cementerio Municipal, donde, previo a las exequias, se ofició una misa en la capilla del camposanto.

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