Necrológicas

Las tradiciones de la República

Por Carlos Contreras Martes 10 de Marzo del 2026

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La República es una forma de gobierno en la cual la máxima autoridad es elegida democráticamente, por los ciudadanos directamente o por el Parlamento en forma indirecta, para que desempeñe sus funciones por un tiempo determinado y acotado previamente a diferencia de la Monarquía cuya extensión en el tiempo es indeterminada, y que fundamenta su naturaleza en que la soberanía reside en los ciudadanos, en el pueblo, y su funcionamiento en el respeto a la Constitución o ley fundamental y sus derivadas, así como en la separación de poderes.

El concepto viene del latín Res Pública, esto es “Cosa Pública”.

Así las cosas, cualquier característica de lo Republicano emana del concepto señalado y, por lo tanto, forma parte del patrimonio de la ciudadanía toda lo cual es especialmente importante cuando se trata de reafirmar las convicciones acerca del buen gobierno y la necesidad de confiar en que el gobernante transitorio respetará los límites implícitos en el concepto, siendo uno de los fundamentales el que la soberanía reside en todos quienes forman parte del Estado y cada cierto tiempo a ellos vuelve la decisión de los gobernantes.

El ejercicio de la democracia en la República exige un alto compromiso con el respeto a la soberanía popular y a sus límites por quien gobierna, así como también un alto grado de tolerancia y disposición al diálogo.

A mi juicio estos son los elementos que han permitido los mejores momentos de desarrollo de nuestra nación y, evidentemente, cuando han fallado, hemos concluido en procesos tristes de guerra civil, el año 1891, golpes de Estado reiterados en la década de 1930 y, especialmente el del año 1973.

Sin perjuicio de lo señalado es evidente que quien asume la primera magistratura debe procurar ejecutar lo prometido, lo complejo es que dicho proceso debe darse con respecto y consideración a todos los ciudadanos que conforman la nación y es por ello que una primera magistratura, un Presidente está en condiciones de ser considerado estadista, que de acuerdo a la real Academia Española es una persona con gran saber, conocimiento o experiencia en los asuntos de Estado que se caracteriza por su capacidad para dirigir o gobernar con visión de Estado; sin lugar a dudas es una posición de excelencia que constituye el deber ser de todo gobernante.   

Es por ello que, sin perder su posición política, debe transitar por diversos espacios y mundos que no son frecuentados, pero que exigen su atención y dedicación.

De una u otra forma el ejercicio del poder en el sentido Republicano constituye un imperativo de buen gobierno, un desafío de mayor envergadura para aquel que debe dirigir los destinos de la institucionalidad. Nadie es preparado para ser Presidente o ministro de Estado, pero si se puede preparar para conocer las normas y el entorno que permita ejercer tales magistraturas y es allí donde surge la aplicación de los principios que se han indicado.

No comparto el pensamiento ideológico del nuevo presidente de la República, pero deseo que su gestión dignifique a nuestro país en los términos indicados, que la tolerancia y el diálogo sea el espacio común a partir del cual desarrolle su gestión y que, por sobre todas las cosas, las fuerzas y el tiempo le permitan servir de la mejor manera a nuestro país. El deseo de éxito al nuevo gobernante es una de las más importantes tradiciones de la República Democrática de Chile.

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