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Desafíos para el nuevo gobierno

Por Ramón Lobos Vásquez Miércoles 11 de Marzo del 2026

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Hoy es un día especial, no sólo es un cambio de gobierno o del signo político de quien llevará los destinos del país. Cada cuatro años una parte importante de la población tiene la esperanza de mejores días, que haya cambios y progresos. Es la esencia de la democracia: la libre elección, la alternancia en el poder y la esperanza de un mejor momento para todos o la mayoría de los habitantes de esta patria.

Como tantas otras veces, quienes más mayores son, más esperanzas tienen de que en esta etapa haya cambios que los favorezcan. Son los más confiados y quienes más dependen de la acción del Estado y del gobierno de turno, para ver si los coloca en el centro de la acción y mejora sus condiciones de vida o sigue haciendo lo mismo. Siempre en este grupo etáreo hay esperanza de mejores tiempos.

No es que no se hayan hecho cosas por los mayores. Recordemos que desde la vuelta a la democracia en los 90 se crea una comisión que empieza a preocuparse de sus problemas y del envejecimiento poblacional. Un escenario que se veía muy lejano hoy ya, tras más de 30 años se ha transformado en una necesidad urgente y prioritaria para una parte importante de la población. Ya somos un país que fue de la transición demográfica a un país que envejece a pasos agigantados. Un país que ya debiera estar planificando y desarrollando un programa acorde a lo esperado en este cambio poblacional. Pero que va muy lento, como si aún estuviéramos en la descripción del fenómeno que esta ocurriendo. Hoy, más que nunca, estamos en una sociedad envejecida que requiere el trabajo y acción del Estado y sus organismos. Que actúe en forma coordinada y efectiva. Cada vez queda menos tiempo para poner en práctica estas acciones que hemos descrito latamente en estas columnas. Por eso, en este día de cambio de gobierno queremos expresar a las distintas autoridades, nacionales, regionales o provinciales que es el momento de actuar y trabajar por las personas mayores y por los muchos que vienen detrás, que pesarán importantemente en nuestra sociedad local o nacional.

Hoy no es tiempo de estudios o de analizar la problemática de vida de los mayores. Es el tiempo de la acción, de hacerse cargo y trabajar en políticas públicas que realmente impacten la calidad de vida y rompan la desesperanza que significa llegar a esta época de nuestras existencias, a la que llaman dorada, pero que actualmente tiene poco brillo. Le hace falta más dedicación y esfuerzo para que sea una mejor etapa de la vida.

Obviamente hay que mejorar las pensiones y los recursos a los que acceden los mayores. Se ha avanzado bastante, pero falta. Se requiere tener servicios y en número suficiente para la mayoría; acciones que van desde los que promueven y actúan para un sano envejecimiento, con estilos de vida saludable y participación social; hasta contar con más centros diurnos cercanos y que los acojan para trabajar todos los días en un plan que signifique envejecer con mejor calidad de vida e insertos en una comunidad que está centrada en ellos. Más y mejores atenciones en salud y rehabilitación en mayores, para que puedan enfrentar en mejor pie las enfermedades que les aquejan. Con atención oportuna, continua y cercana a sus domicilios.

Para aquellos con diversas problemáticas sociales y de salud, se sugieren centros comunitarios de promoción, viviendas tuteladas y centros de larga estadía que en número suficiente puedan realmente impactar en ellos y que no sólo sean planes pilotos que atienden una parte del problema y no su integralidad. Es claro, que se necesita más que triplicar la actual oferta, como para pensar que se está realmente interviniendo.

También urge trabajar por quienes en 15 ó 20 años más serán personas mayores. Para que lleguen en mejores condiciones a esta etapa. Hasta hoy todos los que llegamos a los 60 a 65 años lo hacemos en mejor o peor grado según como hemos vivido o nos hemos preocupado del envejecer.

Es tiempo que, como Estado se promueva una mejor calidad de vida en la época laboral y que nos vayamos preparando para esa etapa de la vida. No se trata sólo de llegar a la jubilación y deslomarse trabajando para juntar más capital para esa etapa. Significa que también hay que trabajar activamente en la etapa laboral, no sólo para juntar fondos previsionales, si no que también para desarrollar conductas que van en la línea de un mejor envejecimiento.

En resumen, a los que ya son mayores les interesa no tener que partir de cero y empezar a motivar a las autoridades electas en que tengan una mirada especial para con ellos, y no se trata de una mirada de caridad o de apoyo en lo que se pueda. Los mayores les pedimos a las nuevas autoridades que hoy parten en su gestión una mirada y trabajo comprometido con este grupo etario. Ya no es tiempo de trabajar en sensibilizarlos. Hoy deben estar convencidos que es tiempo de trabajar activamente por los mayores del Chile del siglo XXI. Los mayores silenciosamente esperan que sea su tiempo y su espacio de preocupación, para que esta época de la vida sea realmente una edad dorada que brille y no sean sólo años de esperanza o desasosiego por lo que les toca vivir. Ojalá sean buenos tiempos para los mayores y de trabajo por ellos.

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