Condenan a contador y esposa por fraude en contrato simulado de venta de propiedad
La justicia encontró culpables del delito consumado de otorgamiento de contrato simulado al excontador de la empresa Cruceros Australis, Juan Rubén Reyes Navarro, y a su esposa Maribel Marilicán Barría.
Además, Reyes recibió una segunda condena como autor de los delitos consumados de “lavados y blanqueos de activos”. Este último, por estar cumpliendo una sentencia de 8 años por estafa en perjuicio de la misma naviera, cualquiera sea la pena que le otorguen ahora tendrá que cumplirla con cárcel efectiva.
Sobre el contrato simulado, este delito tiene relación con la venta ficticia de la propiedad de dos pisos de calle Manantiales que el matrimonio realizó a un familiar, por un valor muy por debajo de lo real.
Como dijo el fiscal Sebastián González Morales en el juicio, que se extendió por varios días, y concluyó este jueves con la entrega del veredicto, esta venta la hicieron luego de que La Prensa Austral titulara en la portada del 10 de agosto de 2018 “Investigan desfalco por $1.300 millones en compañía de cruceros”.
Esto los alertó de la querella que la empresa naviera interpuso en contra de Reyes y de José Soto Díaz
Días después, el 23 de agosto de 2018, Juan Reyes celebró un contrato mendaz de compraventa de su casa a un primo de la esposa (este no llegó a juicio por un acuerdo previo con la Fiscalía y el abogado querellante), con el único fin de perjudicar a las empresas navieras afectadas con la estafa. Porque Reyes ya tenía la calidad de imputado por el delito de estafa.
Maribel Marilicán cooperó en la suscripción de dicho contrato, “toda vez que fue ella quien le solicitó a Fernando Barría González que colaborara, dada la relación de parentesco que mantenían y en pleno conocimiento de la situación procesal de su cónyuge, y con la clara finalidad de dificultar un eventual pago indemnizatorio derivado de la responsabilidad civil proveniente de los hechos querellados”.
Los 60 millones de pesos de la supuesta venta del inmueble Barría nunca los pagó. En esos momentos el matrimonio tramitó la separación de bienes y al familiar le hicieron suscribir un mandato para que Maribel Marilicán pudiera vender, ceder o transferir los derechos del inmueble.
El fiscal indicó que Reyes le entregó 44 millones de pesos a su madre, dinero proveniente de la estafa, para que comprara una casa en Rancagua, el 8 de junio de 2016. El 31 de octubre de 2017 compró otra vivienda, pero en la localidad de Requinoa, pagando 80 millones de pesos al contado. Al igual que una camioneta marca Nissan que adquirió a nombre de la madre, quien no sabía manejar, por casi 18 millones de pesos. Todo el dinero era de la estafa cometida durante cinco años, a través de a lo menos 280 operaciones defraudatorias, cuando Reyes se desempeñaba como jefe de contabilidad y finanzas de la empresa marítima y José Soto Díaz, como tesorero, entre los meses de enero de 2013 hasta mayo de 2018.
Los dineros defraudados superan los 1.400 millones de pesos. Y con parte de ellos Reyes Navarro, “realizó en los años triburarios 2017 a 2019 inversiones en fondos mutuos Santander Asset Management por la suma de 273.500.273 pesos, realizando rescates en ese mismo periodo de tiempo por la suma de $283.171.313”, según los antecedentes que la Fiscalía ventiló en este juicio.
Veredicto
Los jueces Guillermo Cádiz, Juan Alvarez Jiménez y Julio Alvarez Toro, dieron por establecido en el fallo que el 23 de agosto de 2018, mediante escritura pública, “Juan Rubén Reyes Navarro celebró un contrato de compra y venta como vendedor del inmueble de calle Manantiales, con el primo de su cónyuge, Fernando Barría González, como comprador, quien para el otorgamiento del referido contrato fue contactado por Maribel Marilicán Barría, la que después de su celebración se separó convencionalmente de bienes de su cónyuge, y obtuvo de su primo un mandato en su favor para vender, ceder, transferir y autocontratar respecto de dicho bien raíz”.
El contrato lo celebraron con la finalidad de perjudicar los intereses patrimoniales de las empresas navieras, donde Reyes fue despedido en julio de 2018, “por falta de probidad”.
Además, el mismo veredicto condena a Juan Reyes “como autor de delitos consumados, lavados y blanqueos activos”.
Las pruebas y declaraciones testimoniales dejan establecida “la adquisición de bienes muebles e inmuebles, la realización de inversiones en fondos mutuos y las reiteradas transferencias bancarias de dinero”, que no tenían justificación en función de los ingresos formales y patrimonio que registraba Reyes Navarro en los organismos competentes, constituyen maniobras de lavado activo.
“Es decir, que el acusado la ejecutó para ocultar y disimular el origen ilícito de los bienes sabiendo que provenían directamente del delito de estafa que perpetró entre enero de 2013 y mayo de 2018, y por lo que fue condenado por sentencia firme de 14 de octubre de 2022”.
La pena que recibirán ambos se conocerá el 23 de marzo, a las 13,15 horas. Sólo respecto de Reyes arriesga 6 años de cárcel.




