“Sentado frente al mar…” (segunda parte)
Siempre fue una incógnita para nosotros si esa famosa (la más famosa) canción de Los Iracundos se refería a “nuestro” Puerto Montt o a un sitio homónimo de Uruguay o de otro país. O sea, nos preguntábamos en nuestra infancia y adolescencia: ¿un conjunto de Uruguay le dedica un éxito sin parangón a una ciudad del sur de Chile?, considerando además que Los Iracundos ya eran famosos a nivel internacional, con más de una decena de éxitos que habían llegado a los primeros lugares de los rankings de popularidad y ventas.
Los años pasaban y nunca supimos de algún Puerto Montt en otro lugar del planeta. Podría haberlo, tal como hay otros Santiago (Cuba, Argentina, España), otro Valparaíso (Estados Unidos) y otra Punta Arenas (Costa Rica, que se escribe Puntarenas, todo junto), pero otro Puerto Montt no hay. Por lo tanto, la canción era por nuestra sureña ciudad, y el punto era saber por qué. Escuchábamos algo por aquí, algo por allá, pero nada concreto ni verificable.
En 1992, una facción de Los Iracundos vino a Punta Arenas; el único integrante original era el tecladista José Luis Febrero (“Febro”). Una tarde tuvimos la oportunidad de conversar en el bar del Hotel Savoy. Fue una charla extensa y muy provechosa. “Febro” había estado a punto de ordenarse sacerdote de la Orden de los Jesuitas antes de dedicarse a la música. Sin dejar de lado su absoluta sencillez, se mostraba interesado en temas inherentes a la región, la situación política del país y otros, denotando una gran cultura general. Por supuesto, aprovechamos la ocasión para formular “la pregunta del millón”, y nos contó que Eduardo Franco, el vocalista y compositor del conjunto (fallecido en 1989), había hecho la canción, pues en una gira por el sur de Chile, por alguna razón, no fueron a Puerto Montt, a pesar de que estaba considerada en el itinerario (eso fue lo que nos contó “Febro”).
Señalábamos que era una facción de Los Iracundos la que había venido a Punta Arenas; el grupo ya se había dividido, y la otra facción andaba en esos días en Ecuador actuando con Abdalá Bucaram, presidente de ese país, quien oficiaba de vocalista. Junto al político grabaron el CD Un loco que ama, que incluye los mayores éxitos del grupo, entre ellos, por supuesto: “Puerto Montt”.
Finalmente, el misterio (al menos para nosotros) se aclaró hace un par de años, cuando empezó a circular por internet un video en el cual el mismísimo Eduardo Franco, vocalista del grupo y uno de los autores de la canción, contó la historia en un recital en Perú en 1988, meses antes de su muerte.
Franco explicó que, en 1968, encontrándose de gira con el grupo por el norte de Argentina, el mánager Cacho Valdéz (coautor de la canción) le sugirió que se tomaran vacaciones y le propuso ir a Puerto Montt, pues había una oferta de pasajes. Ninguno de los dos sabía dónde quedaba el lugar (Valdéz había visto la oferta en un diario). Franco rechazó la propuesta de su amigo, pero sugirió que a la canción que estaban a punto de grabar con el título de Por tu amor (expresión que encabezaba el estribillo) le cambiaran el nombre por Puerto Montt. Es decir, se confirma que la composición fue hecha en alusión a la ciudad chilena y reventó las radios y tocadiscos de la época en toda Latinoamérica.
Algo de lo que nos contó “Febro” tiene base real, pues a pesar del éxito de la canción, Eduardo Franco nunca fue a Puerto Montt; en consecuencia, tampoco lo hizo la formación original del conjunto ni Cacho Valdéz.
En 1981 se dio una suerte de “ajuste de cuentas”. El programa de televisión La gran noche, animado por Antonio Vodanovic y grabado en Santiago, contó con la presencia de la formación original de Los Iracundos, Franco incluido. En esa ocasión, el secretario municipal de Puerto Montt entregó al grupo un reconocimiento de la Municipalidad de la comuna y otro por encargo de Radio Reloncaví.
En 2002 se inauguró en la costanera la estatua Sentados frente al mar, el mayor símbolo turístico de la ciudad. El autor de la obra es Robinson Barría, quien la creó como una referencia directa a la canción, pues representa a dos enamorados sentados frente al mar. Mide seis metros de altura y, en 2019, hubo cuestionamientos a su verdadero valor artístico por parte de algunos sectores; ante lo cual se hizo una consulta, en la cual el 65% de los votantes optaron por mantener la estatua en su lugar. Estatua y canción se retroalimentan y se transforman en íconos de la ciudad: la estatua es la canción y la canción es la estatua, ambas surgidas de la creación espontánea y ambas enquistadas en el corazón y el alma popular.
Eduardo Franco y Cacho Valdéz murieron sin haber conocido Puerto Montt; sin embargo, regalaron a la ciudad uno de sus mayores emblemas y, gracias a ello, permanecerán por siempre en el recuerdo.
“Abrázame y verás
Que el mundo es de los dos
Salgamos a correr
Busquemos el ayer
Que nos hizo feliz”
“Puerto Montt
Puerto Montt
Me alejé de ti
Sin saber por qué…”




