Consejero Max Salas critica designación de Farías y acusa influencia de los Bianchi en el nombramiento
El consejero regional Max Salas cuestionó con dureza la llegada de Ericka Farías Guerra a la Delegación Presidencial Regional, apuntando a dos flancos: la forma en que se gestó políticamente el nombramiento y el perfil profesional de la designada. Salas fue uno de los consejeros que se restó de la reunión con la delegada Farías el jueves pasado.
Respecto del proceso político, Salas criticó la participación de la familia Bianchi en la designación, a quienes calificó como actores que “hacen un pirateo de la política”. Señaló que el propio diputado Carlos Bianchi reconoció públicamente tener poder de veto sobre el nombramiento, lo que, a juicio del consejero, generó “un conflicto innecesario” con el senador Kusanovic y dañó el proceso. “Las autoridades regionales no debieran llegar así”, sostuvo.
En cuanto al perfil de Farías, Salas advirtió sobre un potencial conflicto de interés: la nueva delegada se desempeñó hasta hace poco como gerenta de asuntos comunitarios de HNH, empresa detrás de un proyecto de hidrógeno verde. “¿Se va a inhibir de todo el tema del hidrógeno verde? ¿Va a tener esa capacidad de decir: ‘oye, si es hidrógeno verde yo no puedo hablar porque hace tres meses estaba trabajando en la industria’?”, preguntó el consejero, aludiendo a lo que en términos técnicos se denomina “puerta giratoria”. Cuestionó, además, que algunos ejecutivos ligados a este rubro ingresen como jefes de servicios públicos.
Salas también aprovechó de cuestionar la viabilidad del sector en sí mismo, afirmando que “no existe algo así como el mercado del hidrógeno verde en el mundo” y que lo que hay hoy es “100% tramitación de permisos”.
Sobre la posibilidad de que el nombramiento sea una señal de alianza con el bianchismo, el consejero fue escéptico respecto de su utilidad estratégica para el gobierno, advirtiendo que Carlos y Karim Bianchi “construyen la política desde la conveniencia inmediata” y que no es posible estructurar un proyecto político de largo plazo con ese tipo de actores.
Pese a las críticas, Salas aclaró que no conoce personalmente a Farías, pero que le tiene cariño por conocer a su familia desde hace años.
Primeras medidas de Kast
Salas admite que seguridad y migración son temas prioritarios a nivel nacional, pero reconoce que le cuesta “sentir algo como muy regional, porque si bien tenemos problemas de seguridad, no estamos en esa magnitud”. El consejero natalino insiste en que, de las tres prioridades trazadas por el nuevo gobierno, la única que atañe con fuerza a la región es el crecimiento económico.
A nivel regional, espera que el gobierno pueda poner el acento en “el nivel de mal gasto y sobregasto que hay en la inversión pública, que necesita ser atendido en sus orígenes”. “Esperaría que la administración del Presidente Kast entienda que es parte de la emergencia de la mala gestión que estamos heredando”, agregó. Aseguró que se están financiando varios proyectos con sobrecostos.
“A una empresa privada construir un galpón de determinadas características le cuesta 1.000 millones de pesos, y al fisco le sale 4.000 millones”. A modo de ejemplo, citó dos proyectos de tratamiento de aguas servidas abandonados en la pampa, uno en Cerro Sombrero y otro en Porvenir, que representaron pérdidas cercanas a los 3.000 millones de pesos, y un sistema similar en San Gregorio, avaluado en casi 2.000 millones, que dejó a Villa Primera Angostura en emergencia sanitaria. “Tenemos un problema gravísimo en nuestra región en la gestión de los recursos públicos”, afirmó.
Frente al recorte presupuestario del 3% anunciado por el Ejecutivo, el consejero quitó dramatismo a la medida. Sostuvo que, si se logra poner atención en cómo se gestionan los recursos, ese porcentaje podría ahorrarse “y mucho más, sin que se pare ningún proyecto ni se recorte ningún servicio social”. A su juicio, la magnitud de la mala gestión en el país es “mucho más que el 3%”.
Respecto del rol del Consejo Regional en la repriorización de proyectos del Plan de Zonas Extremas, Salas advirtió que mantendrá la misma línea fiscalizadora independientemente del signo político del gobierno de turno. Incluso anticipó que ejercerá ese rol “con mayor celo probablemente ahora”, porque, según dijo, se siente personalmente involucrado al tratarse de una administración de su propio sector político.




