Obesidad en Magallanes
Las cifras son claras y preocupantes. En Magallanes, ocho de cada diez adultos viven con sobrepeso u obesidad. Con un 80,2%, la región encabeza los índices del país según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017. Pero el problema no se limita a la población adulta: el Mapa Nutricional Junaeb 2023 revela que el 56,5% de los escolares presenta malnutrición por exceso, y que un 27,5% ya se encuentra en obesidad u obesidad severa, muy por encima del promedio nacional de 23,3%.
Estos números no describen simplemente una tendencia estética ni un cambio en los hábitos alimentarios. Reflejan una crisis de salud pública que se ha ido normalizando silenciosamente. La obesidad no es sólo un exceso de peso: es la puerta de entrada a múltiples enfermedades crónicas, entre ellas diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, apnea del sueño, problemas osteoarticulares e incluso ciertos tipos de cáncer.
A nivel global, más de mil millones de personas viven con obesidad, y las proyecciones indican que para 2035 una de cada dos personas podría tener sobrepeso u obesidad. Las consecuencias no solo impactan la salud individual, sino también los sistemas de salud y la economía. Se estima que para 2030 el costo económico mundial asociado a esta condición alcanzará los 3,23 billones de dólares anuales.
Chile no está ajeno a esta realidad. Hoy, tres de cada cuatro adultos presentan sobrepeso u obesidad, mientras que la obesidad infantil se ha cuadruplicado desde 1990, según organismos internacionales como la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (Fao) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En ese escenario, Magallanes se ha convertido en uno de los territorios donde el desafío es más urgente.
Las razones son múltiples. Factores climáticos, hábitos culturales, disponibilidad de alimentos ultraprocesados, sedentarismo y determinantes sociales influyen en un problema que no tiene una sola causa ni una solución simple. Por eso, reducir la obesidad a un asunto de voluntad personal o a una discusión estética es un error que solo contribuye a perpetuarlo.
El abordaje debe ser integral. La evidencia médica muestra que el tratamiento efectivo de la obesidad requiere un enfoque multidisciplinario que combine nutrición, actividad física, acompañamiento psicológico y, en ciertos casos, tratamiento farmacológico o quirúrgico. No se trata de “hacer dieta”, sino de modificar de manera sostenida el estilo de vida y las condiciones que favorecen la enfermedad.
La obesidad es una enfermedad compleja, crónica y multifactorial. Y como tal, requiere ser abordada con seriedad, políticas públicas, educación y apoyo profesional. También requiere un cambio cultural que deje de normalizar un problema que está afectando la calidad de vida de miles de personas en la región.
Magallanes enfrenta un desafío sanitario que no admite indiferencia. Reconocer la magnitud del problema es el primer paso. El siguiente es actuar, de manera colectiva y sostenida, para que la salud deje de ser una estadística preocupante y vuelva a ser una prioridad.




