La historia de tres mujeres que se abrieron camino en oficios tradicionalmente masculinos
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Elvira Chaura, Rosa Bahamonde y María Graciela Bilbao relatan cómo la formación gratuita del Sence ha permitido a mujeres de la región acceder al mundo laboral, derribar estereotipos y proyectar nuevas trayectorias profesionales.
En el contexto del Día Internacional de la Mujer, el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence) en Magallanes dio a conocer tres experiencias que reflejan el impacto de la capacitación en la vida de mujeres que decidieron ingresar a oficios tradicionalmente masculinizados y abrirse paso en espacios laborales donde históricamente han predominado los hombres.
Las historias de Elvira Chaura Nauto, Rosa Bahamonde Vidal y María Graciela Bilbao Alvarado tienen en común el haber encontrado en la formación gratuita una oportunidad concreta para modificar su trayectoria laboral y avanzar hacia una mayor autonomía económica. A través de distintos programas de capacitación, las tres lograron adquirir herramientas que les permitieron incorporarse al trabajo remunerado, consolidar un oficio y proyectar nuevas metas profesionales.
Elvira Chaura Nauto, madre de tres hijos, decidió a los 43 años dar un giro a su vida laboral. Hasta ese momento se había dedicado principalmente al trabajo doméstico, pero la posibilidad de capacitarse abrió un camino que terminaría ampliando sus horizontes educativos. “Hice el curso de guardia de seguridad en Educap, a través del Sence. Gracias a eso pude desarrollarme, yo era dueña de casa. A raíz de mi trabajo como guardia, saqué mi cuarto medio académico y ahí me di cuenta de que podía seguir estudiando”, relata. Su experiencia no se detuvo allí: posteriormente continuó su proceso formativo hasta convertirse en Técnico de Nivel Superior en Enfermería, evidenciando cómo la capacitación inicial puede transformarse en un punto de partida para nuevas oportunidades educativas y laborales.
Una trayectoria distinta, aunque igualmente marcada por la superación de estereotipos, es la de Rosa Bahamonde Vidal. Madre de seis hijos, hoy se desempeña como electricista certificada clase D domiciliaria por ChileValora, en un rubro donde la presencia femenina sigue siendo minoritaria. Sus primeros pasos no estuvieron exentos de dificultades, ya que en ocasiones enfrentó desconfianza por parte de algunos clientes al descubrir que quien realizaba el trabajo era una mujer. A pesar de ello, logró consolidar su experiencia en el oficio y abrirse paso en el mercado local. “Yo insto a más mujeres a que se animen a hacer lo que quieren hacer”, señala. Sobre el impacto que tuvo la capacitación en su desarrollo laboral, agrega: “El hecho de que Sence me haya dado la oportunidad de hacer el curso de Electricidad, fue importante, porque gracias a eso, hoy día soy una electricista calificada por la Superintendencia, empecé con ganas de tener un oficio para poder arreglar mi casa, me gustó y hasta el día de hoy, que ya son 9 años desde que obtuve mi certificado, sigo ejerciendo, tengo clientes y tengo trabajo”. Su experiencia también ha sido reconocida por su aporte a la apertura de espacios para mujeres en este tipo de oficios, siendo distinguida como “Mujer Pionera”.
En el caso de María Graciela Bilbao Alvarado se vincula al ámbito de la salud y la conducción de vehículos de emergencia. Actualmente se desempeña como conductora profesional de ambulancia del Samu, es técnico en enfermería y se encuentra próxima a convertirse en paramédico dentro del mismo servicio. Su motivación surgió a partir de una imagen que se transformó en objetivo personal: observar una ambulancia en la vía pública y proponerse conducir una. En ese proceso encontró en Sence la oportunidad de realizar gratuitamente el curso de conducción profesional clase A2, requisito fundamental para avanzar hacia esa meta. Hoy se desempeña conduciendo vehículos de emergencia y desarrollando su carrera en un entorno laboral mayoritariamente masculino. “Chicas no duden de sus capacidades, atrévanse, pierdan el miedo”, aconseja.
Desde el servicio explican que estas experiencias forman parte de un trabajo más amplio orientado a incorporar la perspectiva de género en los procesos de capacitación y empleo. En ese contexto, todos los programas formativos incluyen un módulo transversal de género, con especial énfasis en los oficios masculinizados, además de apoyos económicos destinados a personas que se encuentran al cuidado de menores de seis años o de personas con dependencia.
En la región, desde 2022 se realizan alrededor de cuatro cursos de emprendimiento por año, alcanzando a cerca de 320 personas participantes, de las cuales en promedio un 80% corresponde a mujeres. En tanto, durante 2025 el 69,8% de quienes ingresaron a la oficina regional del Sence fueron mujeres, lo que equivale a siete de cada diez personas atendidas.




