Manouchehri, búsquese un problema honesto
Daniel Manouchehri ha encarnado hace unos días la política que la mayoría de la gente no desea ver: efectismo inútil tratando de llamar la atención por sobre el ejercicio legítimo de labores que denuncien prácticas reñidas con la justicia o adecuada convivencia.
Al igual que todos los gobiernos, José Antonio Kast ha implementado una agenda informativa llena de actividades, al punto que algunos sectores ya hablan de “copamiento comunicacional”. Lo que más llamó la atención del diputado socialista no fue una de estas actividades, si no una escena cotidiana a la hora del almuerzo en el casino de La Moneda. María Pía Adriazola, quien vino a ocupar el vacante puesto de “Primera Dama”, se puso “manos a la obra” al entregar personalmente las raciones en la línea de servicio. Mediante su cuenta de X, el legislador aseguró que “la manipulación de alimentos exige guantes, mascarilla y cubre pelo. Son protocolos sanitarios básicos. En La Moneda también deben cumplirse”. Esto debido a que la esposa del Presidente servía la comida sin tomar esas medidas.
Como comentario resulta pertinente, más allá que le agregara “la Moneda no es un fundo”, instalando la representación patronal (y por ende omnipotente) que desea adjudicarle a su contendor político. El problema es que para “hacer la pega completa”, el parlamentario oficiará a la Contraloría a Adriazola por lo sucedido, o sea, invertirá tiempo y recursos como servidor público ante un hecho que a todas luces no reviste ninguna importancia práctica para el quehacer de nuestro país. Es como si la Contraloría no tuviera nada más importante que hacer, especialmente cuando nos encontramos ante expresiones de nuevos ministros acerca de cifras que no cuadran en varias reparticiones claves y se anuncian con bombos y platillos auditorias al por mayor.
Hace unas semanas, comentamos que prácticamente ningún gesto comunicacional que realizan los políticos, especialmente los más expuestos (intencionada o inintencionadamente) a los medios comunicacionales es al azar. La vestimenta, lugares, expresiones, personas, acciones o gestos están generalmente asesorados para entregar el mensaje deseado. No es casualidad que a su alrededor se conformen equipos de asesores de imagen, periodistas y comunicadores que de manera permanente les sugieren qué y cómo hacer las cosas, especialmente en actos protocolares, informativos o de encuentro social con la gente. Para algunas personas el gesto de servir a los demás por parte de María Pía Adriasola resulta genuino, evidenciando humildad y cercanía hacia los demás, pero también es legítima la opinión de aquellos que no estén de acuerdo, infiriendo algún tipo de manipulación mediática. A usted puede o no gustarle esta situación específica, que por lo demás no proyecta mayores consecuencias que lo comentado hasta ahora. De ahí que el desatino de Manouchehri no es discrepar, si no inflar artificialmente el asunto con un oficio a Contraloría que sólo puede ser apoyado por la “Barra Brava” menos pensante de su propio sector. Las personas racionales, no importando el color político, esperan de quienes han sido elegidos para ejercer la formulación y fiscalización de las leyes un sentido de jerarquía funcional, de urgencia en bien de la sociedad y no de sus mezquinos intereses, buscando cualquier oportunidad para “lucirse” en un punto de prensa.
Antes que Kast asumiera, el abogado Mariano Rendón denunció a Contraloría que resultaba inaceptable que el nuevo mandatario luciera en la fotografía oficial el escudo chileno en la Banda Presidencial. Después de sus 5 minutos de fama, su requerimiento fue desestimado por no tener fundamento alguno. Con el tiempo iremos conociendo cuantos personajes más se seguirán sumando al club de las denuncias intrascendentes, en un país donde investigaciones de gran importancia parecen diluirse o posponerse para que el paso del tiempo las lleve al olvido.
Las oposiciones políticas, en cualquier régimen democrático, presentan una enorme importancia pues ayudan a la supervisión y cumplimiento de procesos relevantes para una sociedad. Al mostrar altura de miras, inteligencia y nobleza pueden convertirse en un motor relevante en el desarrollo de un país, o en un lastre insalvable al velar sólo por sus propios intereses y recuperar el poder a costa del desmedro de las personas. Se viene tiempos difíciles debido a un contexto mundial complejo, incierto e incluso peligroso, por lo que una vez más tendremos que renovar la esperanza que las nuevas autoridades, y sus opositores, se ocuparán de lo realmente importante para las personas.




