Plan económico de Kast y desarrollo regional
El nuevo plan económico presentado por el gobierno del Presidente José Antonio Kast marca el inicio de una agenda que busca combinar reconstrucción, reactivación económica y orden fiscal. Rebajas tributarias, incentivos a la inversión, cambios en la gratuidad universitaria y una reducción de la llamada “permisología” forman parte de un paquete de más de 40 medidas que pretenden dinamizar la economía en un contexto de estrechez fiscal.
La premisa central del programa es clara, en cuanto a estimular la inversión privada para recuperar el crecimiento. La reducción del impuesto corporativo, la reintegración del sistema tributario y la eliminación del impuesto a las ganancias de capital buscan enviar una señal de competitividad económica. A ello se suman medidas transitorias como la eliminación del Iva a la vivienda durante 12 meses, con el objetivo de reactivar el sector de la construcción, uno de los principales motores de empleo.
Sin embargo, más allá del debate nacional sobre el impacto de estas reformas, existe una pregunta clave que las regiones deben plantearse: ¿cómo se traducirá esta agenda económica en desarrollo real fuera de la zona central?
Magallanes conoce bien los efectos de las decisiones económicas tomadas a nivel central. La distancia geográfica, los mayores costos logísticos y las condiciones climáticas convierten a la región en un territorio donde cualquier política económica tiene impactos diferenciados. Por eso, más que anuncios generales, lo que se requiere es que las medidas de reactivación tengan una bajada concreta para los territorios extremos.
La reducción de la burocracia en la aprobación de proyectos -uno de los ejes del plan- podría tener efectos particularmente relevantes para la región. Agilizar permisos y reducir incertidumbres regulatorias podría abrir nuevas oportunidades para sectores estratégicos como la energía, el hidrógeno verde, la infraestructura portuaria, la salmonicultura o el turismo.
Pero la simplificación de procesos también debe convivir con la protección del patrimonio natural. Magallanes posee algunos de los ecosistemas más valiosos del país, por lo que el desafío será encontrar un equilibrio entre desarrollo e impacto ambiental.
Otro aspecto relevante del plan económico es el estímulo al empleo formal, sobre todo considerando que los últimos reportes emanados del Ine son preocupantes por la tendencia al alza del desempleo y por el crecimiento de la informalidad.
Lo mismo ocurre con los cambios propuestos al sistema de gratuidad universitaria.
La reactivación económica de Chile no será completa si no incluye de manera decidida a sus regiones. Magallanes, con su enorme potencial energético, su riqueza natural y su historia de resiliencia, puede ser parte importante de ese nuevo ciclo de crecimiento. Pero, no se puede obviar que en esta zona la inversión pública ha sido el principal motor de la economía y que los anuncios de recortes presupuestarios podrían tener un gran efecto en este sentido.




