De cliente a supuesto ladrón: la amarga experiencia de un vecino tras comprar un televisor en supermercado
Lo que debía ser una tarde de compras familiar terminó en una situación de humillación y denuncias ante el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac). Un vecino, quien solicitó resguardar su nombre completo e identificarse por su nombre de pila “Manuel”, relató los angustiantes momentos que vivió el pasado domingo alrededor de las 18 horas en el supermarcado Lider.
Tras adquirir un televisor Samsung de 55 pulgadas, la vendedora del área de electrodomésticos le indicó a Manuel que, debido a la falta de espacio en su vehículo en ese momento, podía pagarlo y retirarlo más tarde en la bodega del establecimiento. Sin embargo, al presentarse en el lugar indicado con su boleta, el personal de bodega inicialmente negó la existencia del producto y afirmó que en ese sitio no se entregaban televisores, sino sólo línea blanca y cámaras.
Tras una serie de discusiones y consultas, finalmente el televisor apareció y fue entregado al cliente, cuyo retiro fue timbrado por el guardia de turno.
La situación escaló a niveles críticos cuando Manuel, tras cargar el aparato en su vehículo, fue abordado de forma agresiva por una encargada de las cámaras del centro comercial. Según el relato, la mujer le gritó que se detuviera, asegurando que las grabaciones mostraban que él ya se había llevado un televisor temprano y que estaba intentando sustraer un segundo ejemplar de forma ilegal.
Bajo esta acusación de robo, el cliente fue obligado a descargar el televisor de su auto. Ante la gravedad de la imputación, el propio Manuel decidió llamar a Carabineros (133), pero el auxilio policial nunca llegó al estacionamiento, a pesar de las múltiples llamadas realizadas por él y su familia.
Insultos y falta de respuesta
Minutos más tarde, tras revisar nuevamente las cámaras, la encargada admitió que el error había sido de comunicación interna entre los departamentos de venta y bodega. No obstante, lejos de ofrecer una disculpa formal en ese momento, Manuel denuncia que fue despachado de manera grosera.
Al día siguiente, el afectado se reunió con el gerente de la sucursal, quien aunque se mostró amable y ofreció que los empleados le pidieran disculpas, recibió la negativa de Manuel. Para el afectado, una “disculpa obligada” no repara el daño causado por la discriminación y la retención contra su voluntad de la que fue objeto.
El caso ya ha sido derivado a la dirección central del Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) en Santiago, donde se ha interpuesto una denuncia formal. Manuel aclara que no busca un beneficio económico personal, sino que la empresa asuma la responsabilidad por el mal actuar de sus trabajadores y el procedimiento deficiente. “No quiero que esto quede en nada, quiero que se haga público porque hay gente que se queda callada ante estos atropellos”, concluyó el denunciante.




