Banda Reggae Crisol prepara su show tras su exitoso paso por Buenos Aires
- – La banda, con raíces en Matafari, combina reggae, funk y soul para transmitir un mensaje de
conciencia y transformación personal, conectando con nuevos públicos.
Desde Punta Arenas y con más de una década de trayectoria, la banda Reggae Crisol se ha consolidado como una de las propuestas musicales que mantiene viva la raíz del reggae en la región, integrando sonidos afrodescendientes con un mensaje espiritual y positivo. El proyecto, que comenzó a tomar forma entre 2011 y 2012, reúne actualmente a ocho integrantes que se definen como una “comunidad familiar”.
Quienes compartieron su experiencia a nuestro diario fueron cuatro de sus miembros: Miguel Matamala (voz y guitarra, exintegrante de Matafari), Nicolás Mancilla (teclados), Rodrigo Bianchi (técnica, producción y sonido) y Sebastián Díaz (batería). Parte del grupo formó también parte de Matafari, considerada una de las bandas pioneras del reggae en Magallanes, lo que marca una continuidad en la escena local.
Su propuesta musical se construye desde una base de ritmos afrodescendientes, con influencias que van desde el funk y soul de Earth, Wind & Fire, Marvin Gaye y Al Green, hasta el ska jamaicano. A partir de esa mezcla, han desarrollado un sonido propio que definen como un “crisol espiritual”, con una mirada esperanzadora y transformadora. “Es una revolución que trae solución”, explican, utilizando la metáfora de “una gota rompiendo una piedra” para graficar su mensaje.
El proceso creativo de la banda es colectivo y orgánico, donde cada integrante aporta desde su rol en la construcción del sonido final. Sus canciones abordan temáticas vinculadas a la conciencia, la espiritualidad y la transformación personal, con la intención de que el público pueda conectar consigo mismo. “Es música para todas las edades”, señalan.
Recorrido y escena independiente
Los inicios de Reggae Crisol estuvieron marcados por la autogestión, una constante dentro de la escena musical regional. A lo largo de su trayectoria, han debido enfrentar desafíos como la falta de espacios y la necesidad de generar sus propias instancias de difusión, apoyándose en plataformas digitales como Spotify, YouTube y redes sociales.
Pese a ello, destacan hitos importantes, como su presentación en Buenos Aires en 2024, donde lograron una positiva recepción del público, ampliando su alcance más allá del territorio local. Este tipo de experiencias ha permitido que la banda continúe expandiendo su proyecto hacia nuevos públicos.
Desde su mirada, la escena reggae y musical en general ha ido creciendo, aunque aún requiere mayor visibilización y apoyo. En ese contexto, valoran el trabajo colaborativo y el desarrollo independiente como claves para sostenerse en el tiempo.
Retorno al sur y reencuentro con sus raíces
Tras pasar cerca de 15 años fuera de la región, la banda regresó a Punta Arenas en 2021, momento en el que retomaron la composición y fortalecieron su identidad musical. Este retorno tiene un significado especial dentro de su trayectoria, ya que implica reconectar con el territorio que marcó sus inicios.
“El sur tiene una energía distinta”, comentan, destacando la cercanía y autenticidad del público magallánico. Asimismo, reconocen que el territorio ha influido directamente en su identidad sonora y en la forma en que construyen su propuesta artística.
Para Reggae Crisol, el escenario es el espacio donde su música cobra mayor sentido. “Tocar en vivo es generar una conexión directa con el público”, explican, subrayando la diferencia entre la experiencia en directo y la música grabada.
En ese contexto, se preparan para su presentación el 1 de abril en Bodega 87, donde prometen un repertorio especialmente trabajado, con sorpresas y una puesta en escena pensada para fortalecer el vínculo con el público local. Además, destacan la importancia de estos espacios para el desarrollo de bandas independientes.
En cuanto a su proyección, la banda apunta a seguir expandiendo su música hacia nuevos territorios, consolidando su identidad sin perder la esencia que los define. El crecimiento reciente, aseguran, ha fortalecido su propuesta y les ha permitido llegar a nuevas audiencias. Más allá de la música, su objetivo es claro: transmitir un mensaje. “Que la gente se encuentre consigo misma”, afirman.
Si tuvieran que resumir su identidad en una frase, no dudan: “Somos un crisol espiritual, una energía en movimiento que busca transformar desde lo positivo”.




