A través de su cuenta oficial de respuesta rápida, la administración estadounidense negó categóricamente que Vance haya sugerido el uso de armamento nuclear. “Literalmente, nada de lo que ha dicho aquí el vicepresidente ‘insinúa’ tal cosa”, señalaron, en respuesta a publicaciones que vinculaban sus dichos con una posible escalada atómica.
La polémica se produce en un contexto de alta presión diplomática, luego de que Trump advirtiera que “toda una civilización morirá” si Irán no responde antes del plazo fijado para permitir la apertura del estrecho de Ormuz. El mandatario aseguró no desear ese escenario, aunque lo consideró probable.
En la misma línea, Vance sostuvo que Washington dispone de herramientas que “hasta ahora” no han sido utilizadas, reforzando la advertencia de eventuales acciones si no hay cambios en la postura iraní. Entre las amenazas mencionadas por Estados Unidos figura la posible destrucción de infraestructura clave como puentes y centrales eléctricas.
Desde Teherán, la Guardia Revolucionaria elevó el tono y advirtió que cualquier ataque tendrá consecuencias más allá de la región. El organismo aseguró que responderá contra infraestructuras de Estados Unidos y sus aliados, comprometiendo el suministro energético global.
Así, el cruce de amenazas mantiene en alerta a la comunidad internacional ante un eventual agravamiento del conflicto.