El régimen de Irán volvió a cerrar el estratégico estrecho de Ormuz este miércoles, luego de los ataques de Israel contra posiciones de Hezbollah en Líbano, rompiendo así el frágil esquema de libre tránsito acordado horas antes en el marco de una tregua con Estados Unidos.
Según informó la agencia oficial Fars, Teherán ordenó suspender el paso de petroleros como respuesta directa a las operaciones militares israelíes. La medida reactivó de inmediato la tensión en uno de los corredores marítimos más relevantes del mundo, por donde transita cerca de un tercio del petróleo global.
En paralelo, la Armada iraní lanzó una dura advertencia a las embarcaciones que permanecen en la zona. “Cualquier barco que intente atravesar el estrecho sin autorización será atacado y destruido”, señalaron autoridades navales, de acuerdo con reportes internacionales. Fuentes marítimas confirmaron que la restricción se mantiene vigente y que la navegación continúa altamente limitada.
El cierre se produce apenas horas después de que se registraran los primeros movimientos de buques tras semanas de paralización. Imágenes captadas frente a la costa de Omán mostraban una reanudación incipiente del tráfico marítimo, en línea con el alto el fuego de dos semanas alcanzado entre Washington y Teherán, mediado por Pakistán.
Sin embargo, la nueva decisión iraní echó por tierra cualquier intento de normalización. Aunque dos petroleros lograron cruzar el estrecho bajo autorización especial, el tránsito general volvió a quedar suspendido, en un escenario marcado por la incertidumbre.
Datos de la plataforma MarineTraffic indican que cientos de embarcaciones permanecen en la zona, incluidos más de 400 petroleros y decenas de buques de gas licuado, muchos de ellos detenidos a la espera de condiciones seguras para continuar su ruta.
El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico, había sido cerrado previamente el 2 de marzo en medio de la escalada militar en Oriente Medio. Su bloqueo impactó de forma directa en los mercados energéticos internacionales, elevando la volatilidad de los precios del crudo.
La tregua anunciada por el presidente Donald Trump buscaba precisamente reactivar este paso clave. No obstante, el nuevo episodio refleja la fragilidad del acuerdo y la persistencia de un conflicto que sigue amenazando el suministro energético global.