Soluciones parches
Ya se había dicho: la barrera en la esquina de Bories con José Menéndez nació como una medida de emergencia, algo transitorio mientras se resolvía el desprendimiento de cerámicos de la torre de gobierno. En este momento, siete meses parecen suficientes para entender que lo provisorio se había transformado en parte del paisaje. Hoy, con la vereda aún cerrada por esa misma estructura, lo que queda es la confirmación de un problema más profundo: no era un caso puntual, era una forma de operar.
El cierre del paso peatonal -esa barrera instalada sobre la vereda- no sólo se mantuvo, sino que terminó consolidándose como solución en sí misma. Ya no hay señales de urgencia, ni de avance, ni de reemplazo. Sólo permanencia. Lo que debía ser un resguardo momentáneo pasó a ser una respuesta indefinida.




