Crisis por alza del petróleo: “Hay unos 10.000 camiones de aquí al norte que no pueden trabajar”
Lucas Ulloa Intveen
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La situación del gremio de camioneros es crítica ante las recientes alzas del precio del diésel y, desde la Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC), advierten que ya no pueden operar por falta de recursos. El presidente del gremio, Juan Araya, plantea que el escenario actual es insostenible para los pequeños camioneros, que representan el 80% de los camiones en el país. “El gobierno se pegó un balazo en los pies”, sentencia.
El presidente de la CNDC estuvo esta semana en Punta Arenas, conversando con los gremios locales y levantando el alcance de los impactos en las regiones extremas como Magallanes, donde las distancias y el precio del combustible pega más fuerte. En conversación con El Magallanes repasa las últimas semanas desde el anuncio del bencinazo. “Nunca en la historia había pasado esto. No fue un balde de agua fría, no sé de qué habrá sido el balde. Nadie podía reaccionar”, recuerda de la reunión que tuvo la Condeferación con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, al día del anuncio.
“La gente empieza a sacar la cuenta al tiro, en sus cabezas”, refiere Araya de la reunión con Hacienda. “Él explicó las cosas que dice Kast, que estamos quebrados, que no hay plata y que subió el petróleo por la guerra, todas esas cosas. Y la gente no reaccionó. Es como cuando te pegan un combo a la mala”, grafica Araya.
El knockout de Quiroz implicaba un nivel de caja que nadie puede implementar de la noche a la mañana y el impacto repercutió inmediatamente. “Significaba que la gente no tenía dinero para comprar petróleo. Los chicos, sobretodo, que son el 80% de los camioneros del país. Y los grandes también gritaron, porque tenían que tener mucha plata. Calculamos que hay unos 10.000 camiones de aquí para el norte que no pueden trabajar. Porque el petróleo tú lo compras al contado. En segundo lugar, nos pagan a 60 días. Entonces, ahí estamos muertos”.
Cuando a Araya se le pregunta por el impacto que tendrá esto en la cadena, suelta la frase de que “el gobierno se pegó un balazo en los pies”. “Vamos a caer en la rueda de la inflación”, explica.
Uno de los puntos cruciales es la pelea que ha generado esta medida entre el gremio y los generadores de carga. “El gobierno es el responsable de solucionar que los generadores de carga traspasen el valor del flete a los camioneros. Porque es el gobierno el que puso esta problemática. Nos dejó peleando con los generadores de carga sin tener nosotros participación en esta medida. El gobierno puso esta medida de guillotina, es el gobierno el responsable de solucionarlo”, remata.
Movilizaciones
“Hay gente que quiere salir de todas maneras. Pero las movilizaciones, los que tenemos experiencia, hay que planificarlas bien”, sostiene Juan Araya sobre la tensión que existe en los diferentes gremios de transportistas y camioneros en cuanto a las acciones a seguir. “No hay que olvidar que los empresarios pusieron la plata o los votos para que salga este gobierno. Entonces, no pueden dejar al Presidente solo”.
Sin embargo, la decepción es evidente. “El gobierno nunca conversó con nosotros. Todos los gobiernos han conversado. Entonces, esas cosas al final revientan”, plantea Araya. Nosotros movemos el 94% de la carga del país. Si no llegan los camiones al sur, deja de llegar la mercadería. Acá (Punta Arenas) en dos días ya hay desabastecimiento, en dos días que no lleguen los camiones”.
Asoducam denuncia a salmoneras: “Sacaron todo
el trabajo de los pequeños transportistas”
Miguel Cárdenas, de la Asociación de Dueños de Camiones de Magallanes (Asoducam), tiene una mirada descarnada sobre la situación del transporte en la región: el alza del combustible llegó a golpear a un gremio que ya venía herido de antes.
“La problemática de los transportistas magallánicos es bastante singular”, advierte. La herida más profunda no viene solo del bencinazo, sino de un proceso que se fue instalando silenciosamente en los últimos años: las grandes empresas logísticas del norte del país llegaron a Magallanes y se apropiaron de los fletes que históricamente hacían los camioneros locales desde Punta Arenas hacia el norte. “Hoy día ellos traen una carga a los retail y a los supermercados, con un precio tan bueno, y de vuelta se llevan lo que pueden arrastrar. Y sacaron todo el trabajo de los pequeños transportistas”, explica.
El resultado es que ni un solo camión de Punta Arenas está llevando salmón al norte. “Y de Puerto Natales no hay ni un camión que vaya de ahí a Santiago”, dice Cárdenas. “Estamos mirando el techo. ¿Qué hacemos?”.
Su crítica apunta directamente a la industria salmonera, que según él llegó a Magallanes prometiendo apoyar a las pymes locales. “Las salmoneras que han llegado a usufructuar de una riqueza que ven atractiva. Bueno, entonces que tengan responsabilidad social y empresarial con las pymes de la zona. Porque llegaron con ese discurso. En estos momentos las pymes no agarran nada”. La Asoducam, que tiene 70 años de historia y agrupa a transportistas con dos o tres camiones cada uno, prácticamente no trabaja con las grandes salmoneras. “¿Por qué las salmoneras eligen solamente a uno que tiene 400 camiones?”, se pregunta.
Sobre el alza del combustible, Cárdenas lo grafica con un ejemplo concreto: el trayecto a Puerto Natales, que antes costaba entre 250 y 270 mil pesos en combustible ida y vuelta, ahora cuesta 470 mil. “¿Quién me va a suplir esas 200 lucas? Si el generador de carga no me las suple, no me queda nada. Necesito que tú, como generador de carga, reconozcas que hoy hay un precio alto de combustible que me afecta”. No pide subsidios del Estado: “Queremos tarifas justas. Que podamos trabajar sin tener que entregarle el flete al generador de carga”.
El impacto en la cadena de abastecimiento regional es, a su juicio, inevitable. “Acá en Magallanes sufrimos más porque acá es más cara la vida y el petróleo es más caro que en Santiago. La fruta, el tomate, toda la alimentación es más cara. Esto produce un problema transversal: inflación. En dos días que no lleguen camiones, ya hay desabastecimiento en Punta Arenas”.
La solución que plantea tiene dos pilares. Primero, que el gobierno presione directamente a las salmoneras y demás generadores de carga para traspasar el alza al transportista. Segundo, que el Banco Estado ofrezca créditos blandos equivalentes a los de la pandemia -en torno al 0,23% mensual- y no a las tasas del 0,85% que el gobierno ha propuesto. “Ahí las pymes pudieron afirmarse. Un crédito a esas tasas no sirve de nada”.




