Junji Magallanes rindió homenaje a funcionarias jubiladas en emotiva ceremonia
En el marco de la conmemoración de sus 56 años de historia, la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) de Magallanes realizó una emotiva ceremonia de reconocimiento a funcionarias recientemente jubiladas, quienes durante décadas desarrollaron una labor clave en la educación inicial y en el acompañamiento de miles de niñas, niños y familias de la región.
La actividad se efectuó la tarde del martes 21 de abril de 2026 en el auditorio del Centro Integral Infantil de Juego y Movimiento (Ciijum) de Punta Arenas, donde se reunieron autoridades, equipos educativos, familiares, amistades y funcionarias activas para despedir y agradecer a mujeres que marcaron la historia institucional desde distintos jardines infantiles y unidades educativas de Magallanes.
La ceremonia estuvo marcada por la emoción. Entre abrazos, lágrimas y aplausos, cada una de las homenajeadas recibió el cariño de sus compañeras de trabajo y de quienes compartieron años de experiencias, aprendizajes y desafíos en torno a la educación parvularia pública.
En esta oportunidad fueron reconocidas las educadoras de párvulos Marcela Arteaga Barría, Margarita Pacheco Saldivia y María Olvido Bahamondez Mansilla. Asimismo, recibieron distinciones las técnicos en educación de párvulos Beatriz Moya Castillo, Carmen Núñez Ricci, Zoila Alvarado Gómez, María Leontina Gormaz Vargas, Rosa Jaramillo Paredes, Maribel Culun Ulloa y Marietta Bahamonde Vera, todas con extensas trayectorias en la institución.
Cada una de ellas representó una historia distinta, marcada por años de entrega, vocación y servicio, muchas veces desarrollando su trabajo en silencio, acompañando procesos de aprendizaje, contención y formación integral en la primera infancia.
Una de las funcionarias homenajeadas fue Maribel Culun Ulloa, quien ingresó a la Junji en 1994 y culminó su trayectoria laboral en el jardín infantil “Las Charitas” de Punta Arenas. Su testimonio reflejó la mezcla de emociones que marcó la jornada. “Llegué a la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) en 1994 y tengo pena por dejar un trabajo que me gusta mucho. Me agrada trabajar con las niñas y los niños y sus familias. Tengo muy lindos recuerdos y estoy contenta. Ahora quiero viajar y disfrutar de mi familia. Una con el trabajo deja a los hijos un poco de lado”, expresó.
Otra de las homenajeadas fue Margarita Pacheco Saldivia, quien aseguró retirarse con la satisfacción del deber cumplido tras una extensa carrera vinculada a la educación inicial. “Creo que mis objetivos están cumplidos. La Junji me capacitó, me dio herramientas para ir mejorando en mi especialidad, ir entregando lo mejor de mí en el trabajo con las familias, especialmente con los niños”, indicó.
Margarita también ha desarrollado una faceta artística y literaria paralela a su labor pedagógica. Como escritora, plasmó en una de sus obras la historia del jardín infantil “Laguna Azul” de Punta Arenas, establecimiento donde trabajó durante décadas y donde dejó una huella entre generaciones de familias y equipos educativos.
Ahora, en esta nueva etapa, proyecta seguir escribiendo. Entre sus próximos desafíos está elaborar un relato inspirado en la historia de su madre y en su nacimiento en el mar, además de dedicar más tiempo al hogar y al cuidado de su salud.
Desde Puerto Natales fue reconocida Rosa Jaramillo Paredes, quien se desempeñó en la unidad educativa “Los Cisnes” y quien recordó con gratitud el apoyo recibido por la institución en momentos complejos de su vida. “Me voy agradecida por todos los años de servicio y porque hice mi labor lo mejor que pude. La Junji me dio trabajo en una época difícil de mi vida. Aprendí mucho. Me capacitaron de la mejor forma para educar a las niñas y los niños. Ahora planeo descansar y cuidar mi salud”, manifestó.
La directora regional de Junji Magallanes, Paola Valenzuela Pino, puso énfasis en la huella humana y profesional que dejan estas funcionarias tras años de servicio. “Mucho orgullo y una emoción grande porque hay personas que, mínimo, han aportado treinta años de su vida al desarrollo de la institución y que han transformado la vida de muchas niñas y niños. Ya no están en la Junji pero su legado queda en las personas que trabajaron con ellas, en las familias beneficiadas, en cada niña y niño que les tocó conocer, educar y acompañar”, sostuvo.




