Magallanes y crecimiento
Las cifras recientes del Banco Central vuelven a situar a la Región de Magallanes como uno de los territorios con mejor desempeño económico del país, pero también como un caso que obliga a leer con más profundidad la naturaleza de su crecimiento.
De acuerdo con el informe de Cuentas Nacionales Regionales, Magallanes registró un crecimiento del Pib de 4,4% en 2025, ubicándose entre las regiones más dinámicas de Chile y muy por sobre el promedio nacional. Este resultado confirma una tendencia de varios trimestres en los que la región ha mostrado expansión sostenida, con alzas que en algunos periodos han rondado incluso el 4% al 6%, dependiendo del trimestre analizado.
Detrás de estas cifras hay motores claros: la acuicultura, la industria pesquera, la construcción y algunos servicios asociados al consumo interno. En particular, el sector exportador ha tenido un rol decisivo, con incrementos relevantes en los envíos de productos salmoneros y manufacturas industriales vinculadas a la cadena acuícola.
Sin embargo, el dato duro del crecimiento no agota la discusión. Más bien abre una pregunta de fondo: ¿Qué tan diversificada y sostenible es la estructura económica regional que está sosteniendo este desempeño?
Magallanes sigue mostrando una fuerte concentración en actividades primarias y exportadoras, especialmente ligadas al mar.
El riesgo es conocido y está dado porque una economía altamente dependiente de uno o dos sectores queda expuesta a ciclos internacionales, precios de commodities o shocks sanitarios y regulatorios en la industria acuícola.
Otro elemento relevante es el comportamiento del consumo de los hogares, que si bien ha crecido en Magallanes, lo hace a un ritmo moderado en comparación con el impulso exportador. Esto sugiere que el dinamismo no está plenamente internalizado en la economía regional.
El caso de Magallanes plantea un desafío que no es nuevo, pero sí cada vez más urgente, cual es cómo se transforma un crecimiento basado en ventajas naturales y sectores tradicionales en un desarrollo más equilibrado.
Diversificación productiva, encademientos locales, infraestructura y conectivad, además de capacitación de la mano de obra, siguen siendo desafíos a enfrentar.
Las cifras del Banco Central son positivas y confirman que Magallanes sigue siendo uno de los motores regionales de la economía chilena. Pero el verdadero desafío no está en el ranking, sino en la calidad del crecimiento y en cuánto se puede blindar la región de los vaivenes de la economía global.




