De la competencia a la colaboración: Mario Marchese propone un giro estratégico para viabilizar el hidrógeno verde en Magallanes
- El experto advierte que las ventajas naturales de la región se están “diluyendo” frente a la competencia internacional subsidiada. Propone un esquema de infraestructura
compartida y parques industriales en San Gregorio para recuperar la competitividad.
Lo que hace unos años comenzó como un interés masivo de inversionistas por las condiciones privilegiadas de Magallanes, hoy enfrenta una “dura realidad”. Para Mario Marchese, consultor independiente y exdirector ejecutivo de HNH Energy, la ventana de oportunidad para el hidrógeno verde en la zona austral requiere un cambio urgente de paradigma: pasar de la competencia individual entre empresas a un modelo de colaboración pública y privada.
Las ventajas “diluidas”
de la región
En su análisis, publicado por el portal de noticias especializado Reporte Sostenible, Marchese sostiene que ya no basta con tener el mejor viento del mundo o bajas densidades poblacionales. La aparición de países con fuertes esquemas de subsidios e infraestructura ya disponible ha cambiado las reglas del juego.
“Las ventajas de la región se diluyeron”, afirma tajantemente Marchese, apuntando a que Magallanes enfrenta una “competencia desigual desde otras latitudes”. A esto se suman factores locales que han ralentizado el avance: “Altos precios por el arriendo de tierras, falta de infraestructura habilitante para la construcción de los proyectos, exigencias desmedidas desde la autoridad ambiental y otros organismos gubernamentales, dilataron los procesos y los hicieron significativamente más costosos”.
San Gregorio como
polo estratégico
Frente a este escenario de ralentización, el experto propone concentrar esfuerzos en áreas geográficas específicas para reducir costos de inversión. Marchese identifica a la comuna de San Gregorio como el epicentro ideal para este desarrollo.
“La bahía de San Gregorio, entre primera y segunda angostura, ofrece las mejores condiciones sobre el estrecho de Magallanes para la implementación de un puerto de exportación de los derivados del hidrógeno verde”, explica en su columna. La propuesta incluye crear un “parque industrial” donde diversos proyectos compartan instalaciones críticas como plantas desaladoras, campamentos de trabajadores y unidades de separación de aire, evitando que cada empresa deba costear su propia infraestructura de forma aislada.
El rol de Enap, Asmar y la Academia
Para Marchese, la viabilidad de la industria no depende sólo de las empresas internacionales, sino de una articulación regional robusta. En este sentido, visualiza un rol clave para actores locales:
Enap y Epa: utilizar y mejorar terminales como Laredo y José Santos Mardones para la logística de construcción.
Asmar Magallanes: en la fabricación de equipos para las plantas de proceso.
Universidades locales: para la preparación de mano de obra calificada, un recurso que actualmente califica como “escaso”.
Un llamado a la unidad regional
Finalmente, el consultor enfatiza que este modelo colaborativo no sólo mejora la competitividad económica, sino que también “minimiza los impactos de la construcción de múltiples proyectos en la región, al concentrarlos en una misma área geográfica”.
El éxito de esta nueva industria, que según sus palabras podría “cambiar el rostro” del país entero, dependerá del compromiso de la autoridad para establecer reglas claras y de la participación activa de los magallánicos. “Se requiere de la participación y el compromiso de los actores relevantes… y finalmente la participación de los habitantes de Magallanes, que ven en ella una oportunidad de crecimiento, desarrollo y la creación de un número importante de puestos de trabajo”, concluye Marchese.




