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Carta de Osvaldo Soriano a Eduardo Galeano Segunda parte

Por La Prensa Austral Domingo 10 de Mayo del 2026

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Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo provenía de una familia católica y de clase alta. Autodidacta, publicó más de cuarenta libros; el más conocido y difundido es “Las venas abiertas de América Latina” (1971) respecto del cual formuló una fuerte autocrítica en 2014.

Osvaldo Soriano y Eduardo Galeano tuvieron mucho en común: sueños, utopías y visiones de mundo que les costaron persecuciones, exilio y cárcel. Intelectuales de fuste, escribieron para el gran público, para el gusto masivo y fueron y son superventas.

Ambos (y con diversa suerte) jugaron fútbol y llenaron páginas sobre este deporte. Soriano redactó crónicas, semblanzas, historias de vida y cuentos. Galeano hizo lo propio, pero más apegado a la línea periodística y al análisis del fútbol como fenómeno económico, político y social.

En el capítulo “Gol de Sanfilippo” de su libro “Fútbol a sol y sombra”, Galeano reproduce una carta que le dirigiera Soriano (en la sección “agradecimientos”, Galeano señala que Soriano participa como “escritor invitado”). A continuación, reproducimos la carta, advirtiendo a nuestras lectoras y lectores que percibimos el uso del fútbol en ésta, como pretexto para explorar algunos temas generales de la existencia:

Querido Eduardo: 

“Te cuento que el otro día estuve en el supermercado «Carrefour», donde antes estaba la cancha de San Lorenzo. Fui con José́ Sanfilippo, el héroe de mi infancia, que fue goleador de San Lorenzo cuatro temporadas seguidas. Caminamos entre las góndolas, rodeados de cacerolas, quesos y ristras de chorizos. De pronto, mientras nos acercamos a las cajas, Sanfilippo abre los brazos y me dice: «Pensar que acá́ se la clavé de sobrepique a Roma, en aquel partido contra Boca». Se cruza delante de una mujer que arrastra un carrito lleno de latas, bifes y verduras y dice: «Fue el gol más rápido de la historia».

Concentrado, como esperando un córner, me cuenta: «Le dije al cinco, que debutaba: no bien empiece el partido, me mandás un pelotazo al área. No te calentés que no te voy a hacer quedar mal. Yo era mayor y el chico, Capdevilla se llamaba, se asustó”, pensó”: a ver si no cumplo». Y ahí” nomás Sanfilippo me señala la pila de frascos de mayonesa y grita: «¡Acá́ la puso!». La gente nos mira, azorada. «La pelota me cayó atrás de los centrales, atropellé, pero se me fue un poco hasta ahí́, donde está el arroz, ¿ve?» -me señala el estante de abajo, y de golpe corre como un conejo a pesar del traje azul y los zapatos lustrados-: «La dejé picar y ¡plum!». Tira el zurdazo. Todos nos damos vuelta para mirar hacia la caja, donde estaba el arco hace treinta y tantos años, y a todos nos parece que la pelota se mete arriba, justo donde están las pilas para radio y las hojitas de afeitar. Sanfilippo levanta los brazos para festejar. Los clientes y las cajeras se rompen las manos de tanto aplaudir. Casi me pongo a llorar. El “Nene” Sanfilippo había hecho de nuevo aquel gol de 1962, nada más que para que yo pudiera verlo”.

Osvaldo Soriano

Vamos con algunas “explicaciones” en relación a la carta.

1.- Cambiamos un adjetivo que nos resultó poco adecuado para su lectura.

2.- En Argentina a los estadios se les dice “cancha”. “La cancha de San Lorenzo” es “El Gasómetro” o “El Viejo Gasómetro” propiedad del Club Atlético San Lorenzo de Almagro entre 1930 y 1979.

3.- “…de sobrepique a Roma…”: Antonio Roma (1932 – 2013) histórico arquero de Boca Juniors y de la Selección Argentina.

4.- José Francisco Sanfilippo, “El Nene”, nacido en 1935 máximo goleador en la historia de San Lorenzo, seleccionado argentino.

5.- El gol fue real y efectivamente el córner lo pateó Elvio Martín Capdevila (1939-2004) que jugó en San Lorenzo entre 1958 y 1964: Capdevilla murió a los 64 años de un síncope cardíaco, luego de un forcejeo con un policía.

La carta de Soriano rescata la raíz del sentimiento puro, en este caso la pasión por el fútbol y la figura del ídolo de la niñez en la persona del “Nene” Sanfilippo. A la vez, representa la nostalgia por aquellos sitios que se asumen como propios y cuya pérdida es una herida abierta: el dolor de ver al tan viejo y querido estadio convertido en un supermercado. Aún ante la adversidad, Soriano nos enseña que los tiempos felices siempre están, siempre vuelven. Cuando nos cuenta que el “Nene” metió la pelota “justo donde están las pilas para radio y las hojitas de afeitar” y repite ese gol de 1962 sólo para que solo él pueda verlo, nos recuerda que todo es posible.

Fuentes:

Berlanga, Ángel. “Soriano, una historia”, 1ª ed. 2023, Ed. Sudamericana.

Galeano, Eduardo. “El fútbol a sol y sombra”, 4ª ed. ampliada, 2010, Siglo XXI de España Editores, S. A. Madrid. Primera edición, 1995.

https://revistaidayvuelta.blogspot.com/2009/05/la-muerte-de-capdevila-cinco-anos-mas.html

https://www.theclinic.cl/2014/05/02/eduardo-galeano-no-volveria-a-leer-las-venas-abiertas-de-america-latina/ 

En la imagen de izq. a der: Osvaldo Soriano, “El Nene” Sanfilippo y Eduardo Galeano.

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