Necrológicas

– Mauricio Eduardo Díaz Barría

– Juan Carlos Pardo Bravo

– Berta Paredes Mansilla

Retraso de recursos del Pedze

Por La Prensa Austral Viernes 15 de Mayo del 2026

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El retraso en la entrega de recursos para el Plan de Zonas Extremas no es un problema administrativo menor. Tampoco es una discusión técnica reservada para oficinas en Santiago. Lo que está ocurriendo tiene consecuencias concretas para Magallanes y para cientos de proyectos que dependen de esos fondos para avanzar.

La advertencia realizada por el gobernador Jorge Flies refleja una preocupación legítima, pues, cuando el dinero no llega a tiempo, las obras se ralentizan, los plazos se extienden y la incertidumbre comienza a afectar tanto a las instituciones como a las comunidades que esperan soluciones largamente prometidas.

Magallanes no puede darse el lujo de detener inversiones estratégicas. La Biblioteca y Archivo Regional, la senda de penetración Hollemberg-Río Pérez y muchas otras iniciativas no son simples obras de infraestructura. Representan conectividad, acceso, desarrollo cultural, empleo y presencia del Estado en un territorio que históricamente ha debido luchar contra el aislamiento y las distancias.

El problema se vuelve aún más delicado porque esta situación ocurre después de que el Plan de Zonas Extremas ya sufriera un fuerte recorte presupuestario. Aunque posteriormente se intentó corregir el escenario mediante acuerdos y compromisos, la demora en los decretos y transferencias vuelve a instalar la sensación de fragilidad respecto de una política pública que para Magallanes resulta esencial.

En regiones extremas, el tiempo tiene un valor distinto. Las temporadas de trabajo son limitadas, las condiciones climáticas obligan a planificar con anticipación y cualquier retraso burocrático puede traducirse en meses perdidos. Si los recursos llegan a mitad de año, muchas obras simplemente no alcanzarán a ejecutarse dentro de los plazos previstos.

Pero además existe un efecto más profundo, dado por la pérdida de confianza. Cuando las decisiones centrales cambian constantemente o los compromisos avanzan con lentitud, las regiones sienten que nuevamente deben justificar necesidades que deberían ser evidentes.

El Plan de Zonas Extremas nació precisamente para corregir desigualdades históricas y reconocer que vivir en territorios apartados implica costos adicionales y desafíos permanentes. Por eso, no basta con anunciar recursos; estos deben llegar oportunamente y con certeza.

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