Crisis en Bolivia escala tras ocupación de aeropuerto por partidarios de Evo Morales
Seguidores del ex presidente boliviano Evo Morales tomaron este sábado el aeropuerto de Chimoré, en el Trópico de Cochabamba, para impedir una eventual detención del ex mandatario, quien enfrenta tres órdenes de aprehensión vinculadas a investigaciones por estupro y trata de personas. La ocupación ocurre en medio de una creciente crisis política y social que mantiene bloqueadas varias rutas del país desde hace más de dos semanas.
La toma de la terminal aérea fue encabezada por organizaciones cocaleras afines a Morales, quienes instalaron piedras, ramas y otros objetos sobre la pista para impedir operaciones. El dirigente Teófilo Sánchez aseguró que las bases se mantendrán movilizadas para evitar la captura del líder del Movimiento al Socialismo (Mas). “Aquí vamos a defender a nuestro líder aunque cuesten vidas”, afirmó, según medios bolivianos.
La tensión se produce mientras el gobierno del presidente Rodrigo Paz intensifica los operativos policiales y militares para desbloquear carreteras y restablecer el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos en distintas regiones del país. De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, al menos 57 personas fueron detenidas este sábado durante procedimientos realizados por más de 3.500 efectivos desplegados en zonas de conflicto.
Los bloqueos encabezados por sectores leales a Morales mantienen a La Paz parcialmente aislada desde hace 16 días y han generado problemas de abastecimiento en ciudades como Cochabamba, Oruro y Santa Cruz. Autoridades bolivianas informaron además que al menos tres mujeres fallecieron en los últimos días debido a la imposibilidad de acceder oportunamente a atención médica de urgencia producto de los cortes de rutas.
Morales, quien gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, sostiene que existe un plan para detenerlo con apoyo internacional e incluso mencionó una supuesta participación de la DEA en las operaciones. El ex mandatario rechaza las acusaciones en su contra y asegura que es víctima de persecución política.
Desde el Ejecutivo, en tanto, endurecieron el tono frente a las movilizaciones. El vocero presidencial José Luis Gálvez acusó a dirigentes cercanos a Morales de intentar desestabilizar el país y señaló que detrás de las protestas existiría financiamiento ligado al narcotráfico. Las declaraciones profundizaron aún más el enfrentamiento entre el oficialismo y el sector evista.
Con información de Infobae




