El renacer digital del Lonsdale: la histórica fragata inicia el camino hacia su rescate patrimonial
Durante décadas, miles de puntarenenses han convivido con ella. Está ahí, inmóvil frente al estrecho, resistiendo el viento, las mareas y el paso del tiempo. Forma parte del paisaje cotidiano, aparece en fotografías de turistas y es punto de referencia para quienes recorren el borde costero. Sin embargo, pese a su presencia permanente, poco se sabe con precisión sobre el estado real de la fragata Lonsdale.
Eso es precisamente lo que un grupo de especialistas comenzó a investigar hace unos días en Punta Arenas, en el marco de la primera etapa de un ambicioso proyecto impulsado por la Corporación de Rescate del Patrimonio Marítimo (Crespam), cuyo objetivo final es abrir el camino para la conservación de uno de los vestigios marítimos más emblemáticos de Magallanes.
Financiada por la Fundación Gerda Henkel de Alemania, esta fase inicial busca obtener por primera vez una radiografía técnica completa de la embarcación. Para ello se utilizará una herramienta que combina arqueología, tecnología y modelamiento digital: la fotogrametría.
La técnica consiste en capturar miles de imágenes desde distintos ángulos para reconstruir digitalmente un objeto en tres dimensiones. En el caso del Lonsdale, el desafío es aún mayor, ya que parte de la estructura permanece sumergida.
“Vamos a combinar distintas técnicas. La parte que está bajo el agua será registrada mediante fotogrametría subacuática y la parte visible será capturada mediante vuelos de dron”, explica la arqueóloga subacuática Paulina Acuña, responsable del levantamiento técnico.
El resultado será una réplica digital de alta precisión capaz de mostrar dimensiones, deformaciones, pérdidas estructurales y niveles de deterioro. Un modelo tridimensional que permitirá estudiar el barco sin intervenir físicamente el sitio y que servirá como base para futuras decisiones de conservación.
La importancia de este trabajo radica en que hasta ahora no existe información científica detallada sobre las condiciones actuales del Lonsdale. La iniciativa contempla además un análisis preliminar de conservación y la recopilación de antecedentes históricos y técnicos que permitan comprender mejor la evolución de la embarcación a lo largo del tiempo.
Especialistas
únicos en Chile
Para desarrollar el proyecto fue necesario reunir a un equipo interdisciplinario compuesto por arqueólogos subacuáticos, pilotos de dron, modeladores digitales y especialistas en patrimonio.
Entre ellos se encuentran Paulina Acuña y Nicolás Lira, arqueólogos que durante los últimos años han desarrollado experiencias pioneras en fotogrametría subacuática en distintos puntos del país.
Paulina Acuña Leyton es arqueóloga subacuática, especialista en fotogrametría (incluida fotogrametría subacuática). Lidera el equipo y es responsable del registro fotogramétrico ante el Consejo de Monumentos Nacionales.
Nicolás Lira es arqueólogo subacuático, Doctor en Arqueología y académico de la Universidad de Chile. Participará en terreno y en la validación técnica del modelo tridimensional. Se desempeña como asesor científico del proyecto.
Álvaro Delgado es arqueólogo, piloto de dron y especialista en Sistemas de Información Geográfica (Sig) y fotogrametría. Es el responsable de la planificación y ejecución de vuelos automatizados.
La modelación digital estará a cargo de Víctor García Pavón, especialista en modelamiento de gemelos digitales y Modelado de Información de Bienes Patrimoniales.
En el área audiovisual, está Omar Lavín, audiovisualista de Crespam, encargado del registro audiovisual del proyecto y de la generación de contenidos para su difusión.
El equipo no es ajeno a la zona. Uno de sus trabajos más conocidos se realizó en Bahía del Águila, cerca del Faro San Isidro, donde documentaron restos de ballenas pertenecientes a una antigua estación ballenera. Posteriormente participaron en el registro de una canoa monóxila mapuche hallada en la cuenca del lago Ranco, enfrentando complejas condiciones de corriente y visibilidad.
“La fotogrametría ha revolucionado la documentación del patrimonio sumergido porque permite obtener registros mucho más precisos y rápidos que los métodos tradicionales”, señala Lira.
La experiencia acumulada fue uno de los factores que llevó a Crespam a convocarlos para esta iniciativa.
Mucho más que
un barco abandonado
Para quienes impulsan el proyecto, el Lonsdale representa mucho más que una estructura deteriorada frente al mar.
“Forma parte del imaginario colectivo de Punta Arenas. La gente juega sobre él, se fotografía con él, las embarcaciones se amarran a su estructura. Es un elemento vivo dentro de la ciudad”, sostiene Víctor García, integrante del equipo de documentación audiovisual.
Precisamente por esa condición de símbolo urbano es que los gestores consideran urgente avanzar en su protección. No sólo por el deterioro progresivo de la embarcación, sino también por los riesgos que su estado podría generar para quienes interactúan diariamente con ella.
La documentación digital permitirá observar el barco con un nivel de detalle imposible de obtener mediante simples inspecciones visuales. A partir de esa información se desarrollará posteriormente un modelo técnico capaz de identificar materiales, daños estructurales y posibles escenarios de intervención.
El comienzo de una
discusión mayor
Esta primera etapa corresponde sólo al inicio de un proceso que contempla tres fases. Tras el diagnóstico vendrá la elaboración de un plan de gestión patrimonial y criterios de intervención. Recién después se podrá evaluar la implementación de medidas concretas de conservación.
Las preguntas que se abrirán entonces son complejas. ¿Debe permanecer el Lonsdale en el lugar donde se encuentra? ¿Conviene extraerlo del agua? ¿Es posible transformarlo en un museo de sitio? ¿Quién deberá hacerse cargo de su mantención futura?
Por ahora no existen respuestas definitivas.
“Nunca hemos pensado en reconstruirlo. Lo que existe hoy es lo que se debe consolidar y proteger”, plantea García.
Más allá de las decisiones técnicas, los impulsores esperan que el proyecto ayude a instalar una conversación más amplia sobre el patrimonio marítimo regional y sobre el valor de embarcaciones históricas que forman parte de la identidad magallánica.
El Lonsdale podría transformarse así en un caso piloto para futuras iniciativas de conservación en el borde costero, donde otras estructuras históricas enfrentan desafíos similares.
Mientras tanto, durante estos días, drones, cámaras y arqueólogos trabajarán silenciosamente alrededor de la antigua fragata. Miles de fotografías serán capturadas desde el aire y bajo el agua. Cada imagen aportará una pieza del rompecabezas.
Por primera vez en su larga historia, el Lonsdale comenzará a revelar, con precisión científica, los secretos que el tiempo y el mar han guardado bajo su estructura.




