Necrológicas

“The Mandalorian and Grogu”: Que la matiné nos acompañe

Domingo 31 de Mayo del 2026

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Por Guillermo Muñoz Mieres
periodista

EE.UU., 2026

Director: Jon Favreau

Protagonistas: Pedro Pascal, Jeremy Allen White, Sigourney Weaver

En salas de cine de Punta Arenas y Natales

Tras su exitoso paso por la plataforma Disney+ durante tres temporadas, era predecible que la serie “The Mandalorian”, surgida del universo de Star Wars y que relata las aventuras de un cazarrecompensas que, por esas cosas de la vida, termina protegiendo a un diminuto ser orejudo, de ojos grandes y con un misterioso poder mágico, terminara, más temprano que tarde, convertida en película.

Es una tendencia propia de estos tiempos y de las series que se han vuelto clásicas, como “Breaking Bad”, que extendió su kilometraje con “El Camino” (2019), y, más recientemente, “Peaky Blinders” con “El hombre inmortal” (2026). Ambas fueron producciones exitosas que marcaron tendencia y que, por lo tanto, parecían merecer un largometraje para aprovechar también las ganancias que aún puede ofrecer la franquicia.

“The Mandalorian and Grogu” lo hace casi cinco años después de la última temporada de la serie. Y el icónico “Yo soy tu padre”, en este caso, le pertenece a Jon Favreau, creador y director de la serie, y ahora también de la película. No es un nombre menor, porque podría decirse que es uno de los “padres de la patria Marvel”, al sentar las bases y convertirse en un pilar fundamental de ese universo con “Iron Man” (2008), donde Robert Downey Jr. interpreta magistralmente a un cínico multimillonario que se convierte en superhéroe. El mismísimo Jon Favreau, modestia aparte, interpreta a su chofer.

Ahora asume el relato con el cazarrecompensas mandaloriano Din Djarin y su amigo Grogu realizando misiones pagadas para la Nueva República, que busca consolidarse capturando a fugitivos del derrocado Imperio Galáctico. En medio de esa tarea, se les encomienda una misión: encontrar a Rotta el Hutt, hijo de Jabba, un líder mafioso con cuerpo de babosa que en “El regreso del Jedi” (1983) muere fiel a su estilo, por porfiado y con la lengua afuera. Sin embargo, Rotta, que se encuentra prisionero y convertido en un luchador de espectáculos masivos, no quiere saber nada de su pasado, y menos aún ser liberado.

Y entonces la historia se despliega a través de las aventuras que deben vivir sus protagonistas, enfrentando criaturas de toda índole, persecuciones, balaceras, batallas aéreas y, por ahí, algún mensaje sobre la amistad.

La película no pierde su propia identidad al ofrecer una historia que, pese a pertenecer al universo de Star Wars, no requiere estar al tanto de los acontecimientos previos, porque los personajes tienen vida propia. Sobre todo Rotta el Hutt, torturado por la vergüenza de su pasado, una prisión mayor que su actual y físico cautiverio.

También destaca cierta atmósfera que rinde tributo no sólo a su génesis galáctica, sino también al western —y por momentos al spaghetti western italiano—, con personajes hábiles para “las pistolas”, y al viejo cine de aventuras fantásticas tipo “Jason y los argonautas” (1963), evocando aquellas antiguas funciones de matiné donde lo último que se buscaba era encontrar algún reflejo del mundo real.

Una escena en exteriores recuerda a la clásica película de ciencia ficción “Blade Runner” (1982), con una feria de comidas al aire libre atendida por su propio dueño: un ser de cuatro brazos que algo esconde, habla demasiado rápido y que, si se ve la versión subtitulada, permite descubrir que su voz pertenece al cineasta —a estas alturas una leyenda— Martin Scorsese. Su participación, trabajando junto a Jon Favreau, podría interpretarse como una reconciliación con las películas de Marvel, a las que alguna vez cuestionó por no considerarlas cine. Pero quizá exista otro motivo: una complicidad generacional con George Lucas, el padre fundador de todo el universo Star Wars y una figura que cambió, para bien o para mal, la historia del cine.

“The Mandalorian and Grogu” puede tener como objetivo extender o exprimir una franquicia que arrasó en las plataformas, pero su factura aventurera y la independencia de su relato dentro del universo de la Fuerza permiten que la película fluya como un buen espectáculo de matiné.

¿Se acuerdan? Cuando nada importaba. Sólo el viaje que ofrecía la pantalla gigante desde una sala oscura.

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